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"Vall de Mulleres". Descubriendo el Pirineo catalán I.

El presente artículo es parte del resultado de una excursión que he realizado al Pirineo catalán para estudiar sus comunidades vegetales. En esta ocasión, os hablaré de las turberas, unas comunidades vegetales muy interesantes, y a la vez frágiles, que son desconocidas para la mayoría de la gente y creo que bien merecen la pena conocer.

En este viaje, desgraciadamente, no me pudo acompañar Irene, al ser un viaje de fin de curso organizado por el profesor que me impartío la asignatura de Tipología de la vegetación, la cual Irene no hizo.

Espero que este artículo sirva para que conozcáis un poco más de cerca este tipo de comunidades que, actualmente, están protegidas para evitar perturbaciones antropogénicas. Como veréis, tienen un tipo de vegetación muy particular que, en ocasiones, exclusivamente encontramos en este tipo de ambientes y de ahí, el interés que tiene su conservación y que haya sido declarado habitat de interés comunitario por la Unión Europea.

Aunque la salida estaba enfocada al estudio de las comunidades vegetales (el profesor era botánico), mi presencia la reenfocó un poco también al estudio de animales, especialmente de los anfibios, como podréis comprobar. Todo esto fue posible, gracias al verdadero ambiente de camaradería y cordialidad que se respiró durante toda la excursión y que, sin duda, hiceron que fuera una experiencia inolvidable.

Situación y acceso

La "Vall de Mulleres" está situada en las immediaciones del CRAM (Centre de recerca de Alta Muntanya), centro vinculado a la Universidad de Barcelona, y que fue el lugar donde nos hospedamos.

Llegar al centro es fácil, se encuentra justo al lado de la entrada al Túnel de Vielha. Ahora bien, hospedarse ya es un poco más difícil, porque sólo tienen acceso investigadores acreditados por la universidad.

Características de las turberas

Las turberas se caracterizan por ser lugares que están siempre empapados de agua. Por tanto, son comunidades que aparecen en lugares frescos y lluviosos, aunque no debemos olvidar que también encontramos importantes extensiones de éstas en las zonas tropicales.

Las condiciones hídricas de las turberas condicionan totalmente las plantas que se desarrollan en ellas y la manera cómo el habitat evoluciona. Uno de los factores ambientales determinantes es el suelo constantemente encharcado , debido al nivel freático muy superficial. Esto crea un ambiente anóxico (pobre en oxígeno) que dificulta la descomposición de la materia orgánica por parte de los microorganismos y hace que tiendan a acumularse grandes cantidades de materia vegetal a medio descomponer (si el clima es bastante frío) que se acaba carbonizando y da lugar a lo que conocemos con el nombre de turba .

Las plantas que crecen en este tipo de ambientes, como os hemos dicho, son muy especiales. En primer lugar, juegan un papel muy importante los briófitos, concretamente los esfagnos (género Sphagnum ) que, en ocasiones, pueden llegar a representar la mayor parte de la biomasa vegetal. Junto con los esfagnos, es frecuente encontrar ciperáceas , concretamente al género Carex , así como también otras plantas adaptadas a este tipo de ambientes como son: algunas gramíneas , ciertas ericáceas , las populares plantas insectívoras (mal llamadas carnívoras), etc...

Esfagnos

Por importancia, debemos dedicar un apartado especial a los esfagnos para hablar de su particular estructura y biología, ya que constituyen literalmente el "suelo" donde se desarrolla el resto de vegetación.

El género Sphagnum es el único representante de la familia Sphagnaceae y comprende a más de 200 especies. Gustan de zonas ácidas (tienen preferencia, al menos), sitios palustres y forman espesos tapices que crecen año tras año en altura. Conforme van creciendo por su base van muriendo y transformándose en turba.

Los esfagnos se comportan como esponjas en lo que a absorción de agua se refiere. Tienen unas células especializadas en la corteza de los "tallitos" y poros en las "hojitas" que conforman el musgo, que le permiten empaparse de agua y conservar más tiempo la humedad. De este modo, los esfagnos pueden retener un peso de agua que puede llegar hasta cerca de veinte veces el peso seco del musgo.

 

La visita

Salimos de Barcelona a las 9 de la mañana y tras la realización de varias paradas técnicas, llegamos al CRAM al mediodía. Justo llegar, descargamos todos los equipos que llevábamos en el coche, subimos las mochilas a las habitaciones y nos pusimos a comer que ¡había mucha hambre!.

Cuando acabamos de comer, nos montamos en nuestro vehículo y nos fuimos hacia la "Vall de Mulleres" para ver, por primera vez en nuestras vidas, una comunidad que habíamos estudiado muchas veces en los libros y que había aparecido en innumerables clases magistrales, pero que nunca habíamos tenido ocasión de ver en vivo y en directo.

Estábamos a 1600 metros de altitud y el cielo amenazaba lluvia, aunque por el momento parecía contenerse. Tras dejar el coche en la carretera, entramos en la zona de turberas armados con calzado de montaña impermeable, cámara de fotos, neveras portátiles y algunos chubasqueros por si las moscas.

Panorámica de la "Vall de Mulleres"

Una vez en el lugar, empezamos a hacer las identificaciones de las especies que nos íbamos encontrando. Una de las ericáceas típicas de la zona es Erica tetralix , fácilmente identificable por su similitud con las ericas de la zona mediterránea, aunque de porte más bajo y compacto.

Vista general de E. tetralix

Detalle de sus flores

Junto con E. tetralix , podíamos encontrar entremezclada a Calluna vulgaris (otra ericácea), y creciendo de forma aislada, tenemos a una planta cuya morfología puede recordar al maíz ( Zea mays ), al cuál sólo tiene una retirada exclusivamente en morfología, pero en nada más. Se trata de Veratrum album , una planta tóxica que encontramos tanto en estos ambientes de turberas como también en otras zonas de alta montaña.

Vedegambre ( Veratrum album )

La intoxicación por vedegambre comporta una acción vesicante sobre las mucosas digestivas, con sensación de gran quemazón, sialorrea, náuseas, vómitos, hipotermia, sudores fríos, diarrea y depresión de los centros nerviosos cardíacos y respiratorios, lo que puede ocasionar la muerte. La ingestión de 2 gramos de planta es letal para un humano adulto.

Si seguimos caminando por la zona, veremos a unas plantas realmente bellas entre las bellas, las orquídeas. Seguramente, estáis acostumbrados a ver las orquídeas tropicales que venden los comercios y desconocéis que en nuestra flora, también existen estas plantas (¡y no hace falta ir a los Pirineos!). Son plantas protegidas, de modo que no pueden recolectarse y se caracterizan por haber llevado la polinización entomófila (por insectos) al mayor grado de especialización. La especie propia de estas altitudes es Dactylorhiza maculata , la cual podéis observar en la siguiente imagen.

Nótese la particular morfología de las flores

Si miramos a nuestro alrededor, nos percataremos de la existencia de unos "plumeros blancos" muy característicos que suelen estar en las cercanías de los cursos de agua. Se trata de la hierba del algodón ( Eriophorum angustifolium ), una planta también de singular belleza y fácil identificación.

Véanse los "plumeros blancos" que facilitan la dispersión de las semillas por el viento (anemocoria)

Junto a ésta y formando el tapiz con E. tetralix , encontramos a: ciperáceas como Carex davallianae , C. lepidocarpa y C. fuscae , una gramínea de espiga negra ( Molinia caerulea ), Thesium alpinum , la bella esvertia ( Swertia perennis ), una umbelífea muy llamativa ( Astrantia major ), los populares picos de loro ( Rhinanthus angustifolius ) y la atractiva Parnassia palustris , entre otras.

Flor de Swertia perennis

Inflorescencias de Astrantia major

Puesto que llevábamos calzado de agua, no dudamos, algunos, en colocar nuestros piés en el agua del pequeño arroyo que transcurría entre la turbera para ver más de cerca la flora que crecía en el margen y...¡sorpresa! Allí estaban esas plantas llenas de mitos y leyendas esperando a que algún desafortunado insecto cayera en sus pegajosas hojas. Sí sí, estábamos ante plantas insectívoras creciendo de forma natural entre el esfagno de la turbera.

Pinguicola vulgaris

Drosera rotundifolia

Información completa sobre la interesante biología de las plantas carnívoras la podéis encontrar en un artículo publicado en esta web dentro de la sección de plantas. Yo, aprovechando mi estancia allá, hice fotos de algunos detalles de Drosera que pueden servir de recordatorio de lo que en dicho artículo se explica.

En la siguiente imagen, podéis apreciar la hoja de una D . rotundifolia . Fijaos en los pelos glandulares que tiene recubriendo toda su superficie y que están impregnados de una sustancia pegajosa que le permite capturar a sus presas potenciales que son, básicamente, los pequeños dípteros que revolotean por la zona.

Detalle hoja de D . rotundifolia

Si colocamos un trocito de hierba o madera sobre la hoja de la planta, éste no desencadena la respuesta de plegamiento de la hoja para capturar con más fuerza a la "presa" y posteriormente, digerirla. En cambio, si colocamos un mosquito, rápidamente vemos como la hoja empieza a enrrollarse sobre sí misma y no sólo eso, sino que si la presa todavía se mueve, la respuesta aún es más activa.

Drosera "comiendo" la presa capturada

Aprovechando que una zona de la turbera estaba un poco erosionada por el curso de agua, "desenterré" una pequeña porción de esfagno para que podáis ver de qué está constituido todo el suelo de la zona.

Pequeña D. rotundifolia sobre esfagno

Caminar sobre un sustrato de este tipo es otra de esas experiencias inolvidables, parece que estés flotando y si te descuidas, en las zonas más empapadas, incluso tus botas quedan parcialmente enterradas.

Quizás lo que puede sorprender más a quién no conozca a estas plantas es su tamaño. Son plantas muy pequeñas que a lo sumo llegan a hacer 5 - 6 cm. de diámetro basal y pasan muy desapercibidas entre la vegetación circundante, de modo que hay que saber qué buscas y dónde lo buscas. También influye que este año ha sido un mal año para las plantas, incluidas las de alta montaña.

Vista la primera parte de la zona de turberas, nos adentramos un poco más adentro del valle y encontramos otro pequeño arroyo de montaña que podéis observar en la imagen.

Mientras mis compañeros observan unos ejemplares de pino negro ( Pinus nigra ) que había en las cercanías, yo no puedo evitar dirigir mi mirada hacia el agua cristalina del arroyo donde diviso unos pequeños renacuajos negros serpenteando en el fondo limoso.

Renacuajos de rana bermeja ( Rana temporaria )

Se trata de renacuajos de pocos días de rana bermeja como denota la coloración negruza que aún presentan y que se irá aclarando conforme avanzan en su desarrollo. Fue una experiencia muy gratificante, ver como todos los arroyos que nos íbamos encontrando a partir de éste, estaban repletos de renacuajos de esta rana y no sólo eso, sino que cuando caminábamos por la vegetación de las cercanías, centenares de pequeñas ranitas ya metamorfoseadas saltaban a nuestro paso. Sin duda, era una "lluvia de ranas" y hablando de lluvia, empezaban a caer unos gotarrones, pero no consiguieron que desistiéramos en nuestro empeño de acabar de descubrir la flora y fauna de este interesante lugar.

La tormenta se nos viene encima

Los gotarrones dieron lugar al "diluvio universal", pero por fortuna, únicamente duró unos minutos que pasamos dentro del coche en buena compañía. Tras el diluvio, salió el sol y aprovechamos para acercarnos al río que atraviesa la "Vall de Mulleres" y ver si encontrábamos alguna planta interesante.

Panorámica del río de la "Vall de Mulleres"

Un pequeño afluente del río principal contenía una vegetación palustre muy interesante:

Cardamine pratensis

Silicuas de C. pratensis

Caltha palustris

Equisetum hiemale

Epilobium alzinifolium

También vimos a la bonita Saxifraga stellaris , pero dado su pequeño tamaño y que no estaba florecida, no la fotografié, pero la podéis ver en el siguiente artículo dedicado a los Pirineos catalanes.

En la zona, podían verse también iris floridos que, hasta el momento, únicamente los habíamos visto con las flores marchitas, así que fue una excelente oportunidad para fotografiar a esta bella flor.

Flor de Iris latifolia

Otras plantas que podían verse en la zona eran: Sanguisorba officinalis creciendo conjuntamente con la umbelífera Astrantia major , "céspedes" de la planta abortiva Meum athamanticum y al bonito cardo azul ( Eryngium bourgatii ).

S. officinalis (lilas) junto con A. major (blancas)

M. athamanticum

E. bourgatii

De vuelta al coche, vimos una planta de porte alto y bastante robusta con unos frutos muy particulares. Se trata de la genciana de montaña ( Gentiana lutea ) cuya amargura se utiliza para favorecer la salivación y la producción de ácido estomacal.

G. lutea

Detalle frutos de G. lutea

Había llegado el momento de dar por finalizada nuestra excursión a la "Vall de Mulleres". El cielo había vuelto a encapotarse, amenazaba tormenta y con el coche un poco lejos, era cuestión de darse un poco de prisa para evitar mojarnos.

Llegamos al coche y, justo cuando estábamos dentro, volvió a llover. Arrancamos y nos fuimos a nuestro centro de operaciones para procesar las muestras que habíamos recogido y colocarlas en la base de datos. Justo llegar a la casa...

¡Menuda granizada!

Espero que este pequeño viaje virtual que os he preparado (e Irene maquetado) a la "Vall de Mulleres" haya servido para que conozcáis un poco mejor este tipo de comunidades y que, si algún día tenéis la posibilidad de visitar este lugar o similares, conozcáis las especies que podéis encontrar en ellos (al menos, las principales) y sepáis que son ecosistemas muy frágiles que deben preservarse a toda costa.

Val d'Arán, 25 de Julio de 2005

 

Alberto Maceda & Irene González | www.alaquairum.com | www.alaquairum.net

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