Saprolegniasis
Agente patógeno:
La mayoría de micosis externas que afectan a nuestros peces están causadas por oomicetos del género Saprolegnia : S. parasitica y S. diclina . Ambas especies son las más frecuentes y, dado su gran similitud, algunos autores optan por referirse a ellas como el complejo S. parasitica - S. diclina (Hughes & Neish, 1980; Noga, 1993).
Pese a ser éste el género más común y debido al cual, la enfermedad recibe el nombre de saprolegniasis, lo cierto es que también se han identificado a otros oomicetos en algunos peces enfermos: Achlya , Aphanomyces , Leptolegnia , Pythium y Leptomitus . Si bien, éstos dos últimos se comportan más como saprotróficos (el término saprófito está en desuso).
La identificación de los géneros se realiza fácilmente observando los zoosporangios con ayuda de un microscopio, no necesariamente muy potente. Os ponemos como ejemplo las siguientes fotografías:

Achlya sp .

Saprolegnia sp.
La clasificación que a continuación os presentamos, es la clasificación vigente en la actualidad, de acuerdo con los últimos estudios publicados de filogenia molecular.
Reino Chromista
Filo Hyphochytriomycota
Filo Labyrinthuromycota
Filo Oomycota
Clase Oomycetes
Orden Saprolegniales
Orden Leptomitales
Orden Peronosporales
Sintomatología:
La saprolegniasis es una enfermedad muy fácil de diagnosticar. No necesitamos una lupa ni debemos tener una vista muy aguda para percatarnos que nuestros peces están aquejados de hongos.
La enfermedad se manifiesta en forma de unas proliferaciones de finísimos filamentos de color blanco grisáceo que flotan en el agua formando una masa algodonosa sobre la superficie de: peces, huevos o incluso, cadáveres o materia orgánica en descomposición que haya pululando por el acuario (las algas no son blancas, ¡son hongos!).
Al principio, suelen ser infecciones puntuales (aparecen en pequeñas heridas que puedan tener los peces), pero conforme avanza la enfermedad, los hongos van colonizando otras zonas del pez y pueden llegar a recubrirlo por completo. Esto se observa frecuentemente en los cadáveres.
Insertar foto de cadáver con saprolegnia - Véase el halo algodonoso que rodea a este cadaver.
Características de la enfermedad:
Los hongos pertenecientes a la clase de los oomicetos, se caracterizan por presentar toda una serie de caracteres que los diferencian del resto de hongos. Antes de entrar en ellos, creemos que es conveniente recordaros un poco la terminología micológica.
Las formaciones algodonosas que observamos en la supercie de nuestros peces corresponden, mayoritariamente, al aparato vegetativo del hongo que recibe el nombre de micelio . El micelo, a su vez, está constituído por hifas , que son cada uno de esos filamentos blancos de 7 - 30 m m. que forman la masa algodonosa. En resumen, las hifas son la unidad estructural y el micelio es el conjunto.
El tipo de hifa es uno de los rasgos que caracterizan a los diferentes grupos de hongos. En el caso de los oomicetos, éstas son sifonales (sin tabicaciones), y sus paredes son celulósicas , en lugar de quitinosas como la mayoría de hongos.
Pese a ser el orden de las saprolegniales famoso por sus especies parásitas, lo cierto es que está constituido, mayoritariamente, por especies saprotróficas (saprófitos está en desuso) que se alimentan de materia orgánica en descomposición, ya sea animal o vegetal. De hecho, algunos de los géneros que os hemos puesto como agentes patógenos, no pertenecen ni tan siquiera a este orden, pero los encontramos aquí por su carácter oportunista (ejemplo: Leptomitus , género saprotrófico por excelencia). De hecho, sensu lato , los hongos causantes de las micosis externas son organismos oportunistas que aprovechan el debilitamiento de nuestros peces para parasitarlos, especialmente, cuando las condiciones ambientales no son buenas: falta de oxígeno, fondos con excesiva materia orgánica, etc...
Los oomicetos presentan, como sucede con muchas plantas superiores y otros organismos, dos tipos de reproducción: sexual y asexual. Hablaremos de reproducción sexual cuando existe intercambio de material genético entre dos individuos. Mientras que diremos que la reproducción es asexual , o también llamada multiplicación vegetativa, cuando no existe dicho intercambio, y simplemente, se forman diásporas (unidades de diseminación) a partir del mismo aparato vegetativo, ya sea en forma de: esporas originadas por mitosis en los zoosporangios, o bien, fragmentos del mismo micelio. Para seguir un cierto orden, empezaremos con la reproducción asexual y después, trataremos la sexual.
Para la reproducción asexual, los extremos de las hifas de los oomicetos se dilatan para formar los zoosporangios . Éstos suelen ser más o menos claviformes, o con forma de maza, y se aislan de las hifas portadoras por medio de un septo transversal. Como vimos en apartados precedentes, la forma de estos zoosporangios tiene valor taxonómico y su morfología varía con cada uno de los géneros. Desgraciadamente, los zoosporangios raramente se observan en las muestras recién tomadas de los peces vivos enfermos, y suele ser necesario hacer un cultivo para que que éstos aparezcan, y poder identificar al hongo a nivel de género. Los detalles de su cultivo los podéis encontrar en los trabajos de Fuller & Jaworski (1987).
Una vez ha tenido lugar la tabicación, se produce una fragmentación del citoplasma contenido dentro del zoosporangio y tienen lugar sucesivas mitosis (divisiones celulares). El resultado es la aparición de unas esporas uninucleadas, piriformes y con dos flagelos apicales que reciben el nombre de mitósporas . Éstas presentan uno de los flagelos barbulados, mientras que el otro es liso (parentesco con las algas heterocontas). Estas esporas flageladas se dispersan por el agua en busca de un sustrato adecuado donde asentarse y pierden los flagelos. Y si bien, éste es el ciclo vital típico de muchos oomicetos, lo cierto es que el género Saprolegnia presenta un ciclo con un nivel superior de complejidad que incluye al fenómeno de la diplanetia (dos tipos de esporas).
Saprolegnia tiene dos generaciones de mitósporas: primarias y secundarias. Lo que hemos visto hasta ahora, sería el caso de las zoósporas (esporas móviles = zoósporas) primarias. En el caso de Saprolegnia , las zoósporas primarias una vez se han perdido los flagelos, dan lugar a una nueva generación de esporas ( zoósporas secundarias ), que se distinguen de las primeras por su forma reniforme y por la inserción flagelar. Del mismo modo que ocurre con las primarias (en los géneros que no tienen secundarias), las secundarias también buscan un sustrato adecuado para formar el tubo germinativo y dar lugar a una nueva hifa que, a la larga, se convertirá en esa maraña fúngica que llamamos micelio. La explicación evolutiva que tiene el proceso es incrementar todavía más la dispersión de las esporas .
Otra particularidad característica de Saprolegnia , es que sus zoosporangios vacíos son atravesados por nuevas hifas protadoras de esporangios y se pueden formar los nuevos dentro de los viejos.
Entrando ahora en la reproducción sexual, debemos tener en cuenta en primer lugar que existen especies monoicas : (gametangios masculinos y femeninos en el mismo individuo) y otras dioicas (sexos separados).
Del mismo modo que ocurría con la formación de los zoosporangios, en el caso de los gametangios , éstos también se aislan de la hifa portadora por medio de tabiques trasnversales. Simplificando mucho el proceso, en ambos gametangios (tanto femenino como masculino) se produce una división celular con reducción de dotación cromosómica (meiosis) que da lugar respectivamente a los gametos femeninos y masculinos (muchos de ellos degeneran). No hay liberación de células reproductoras (gametos) al agua, sino que el gametangio masculino es atraído hormonalmente hacia el femenino, dando lugar a lo que conocemos con el nombre de gametangiogamia . En dicho proceso, del gametangio masculino emerge un tubo copulador que penetra en el interior del femenino y fecunda la ovocélula que éste contiene en su interior. El resultado del proceso es la formación de un zigoto que tiene la particularidad de estar rodeado de una pared gruesa (es por tanto un cistozigoto ) que le sirve de protección ante las condiciones adversas. Se trata de una estrategia de bet-hedging que utiliza el hongo para asegurarse la permanencia en el medio, en caso que el agua desaparezca, o simplemente, que las condiciones ambientales no sean favorables para su desarrollo. Aparte, la reproducción sexual le permite a la especie mantener la variabilidad genética , y ésta, es la razón de su existencia.
Para facilitar la comprensión del ciclo vital (somos conscientes que tanta información cuesta de asimilar), os colocamos un esquema que resume la reproducción sexual y asexual de Saprolegnia .
Insertar esquema de ciclo vital
Tratamientos:
Dentro de este apartado, hablaremos de los tratamientos que debemos aplicar cuando tenemos un pez aquejado de esta enfermedad, pero también, de las medidas preventivas que debemos tener en cuenta para evitar que los hongos hagan acto de presencia en nuestro acuario.
Profilaxis. Como habéis podido leer en los apartados precedentes, los hongos son organismos oportunistas que aprovechan el debilitamiento de nuestros peces y las malas condiciones ambientales para darnos disgustos. Os podemos decir que es muy raro que en un acuario en el que se realizan las labores de mantenimiento con la frecuencia requerida y los peces cumplen una estricta cuarentena antes de entrar en el acuario, se den problemas de micosis externas.
Por tanto, ante una micosis externa, aparte de tratar al pez afectado convenientemente, como hablaremos más adelante, lo que tenéis que hacer es un examen de conciencia y ver, si estáis haciendo las cosas como debiérais. Un cambio parcial de agua sifonando el fondo del acuario para eliminar el exceso de materia orgánica que pudiera haberse ido acumulando, nunca está de más, como primera medida de control.
Otras cosas a revisar: filtración del acuario, oxigenación del agua, densidad piscícola, compatibilidad interespecífica, etc... Pensad que de nada sirve aplicar un tratamiento, si no encontráis la causa de fondo que origina los problemas en vuestro acuario. Para ampliar información, podéis mirar los artículos: factores bióticos y factores abióticos .
Dónde medicar a nuestros peces. Esta es la eterna pregunta del aficionado... ¿acuario hospital o acuario comunitario? Como hemos dicho en el apartado anterior, los hongos son oportunistas y de hecho, los casos de saprolegniasis que mayoritariamente tendréis en vuestros acuarios, serán casos aislados. Por tanto, lo más práctico es trasladar al pez afectado a un acuario enfermería u hospital, y realizar allí el tratamiento. En ocasiones, incluso con un baño el pez se recupera. De todos modos, siempre es mejor aplicar un tratamiento de más larga duración para asegurar la jugada.
Eso sí, recordad lo que dijimos en el apartado anterior, no está de más hacer un poco de limpieza general al acuario para mejorar las condiciones higiénicas del mismo. Muy probablemente, sean la causa de los hongos en vuestros peces.
Tratamientos inespecíficos.
Con este nombre, agrupamos a todo ese conjunto de compuestos químicos que sirven para combatir un amplio espectro de enfermedades en nuestros peces, y que también nos van a ayudar con los hongos. Algunos son más efectivos que otros. Del mismo modo que algunos tratamientos son excesivamente agresivos, y bien pudiera curarse la enfermedad con tratamientos más suaves. No hay que pensar sólo en curar la enfermedad, sino también en el pez que la sufre.
Azul de metileno
Se prepara una solución madre diluyendo 1 gramo en un litro de agua destilada. Se añaden 30 - 50 ml. de ésta por cada 100 litros de agua de acuario, pudiéndose incrementar la dosis hasta 100 ml. / 100 litros en los casos más graves.
Verde de malaquita
Prepararemos una solución madre de 1 gramo de verde de malaquita libre en zinc en 1 litro de agua destilada. Añadimos de 3 a 4 ml. de ésta por cada 100 litros de agua del acuario.
En la bibliografía, lo podéis encontrar como el compuesto más eficaz de todos los que aparecen en esta lista para combatir las micosis externas. Así lo demuestran los estudios de: Bailey (1984), Alderman & Polglase (1984), Scott & Warren (1964), Olah & Farkas (1978), Bailey & Jeffrey (1989). De todos modos, la resistencia de los diferentes géneros al tratamiento varía, y hay que tenerlo en cuenta. Por ejemplo, Saprolegnia parece ser el más resistente.
¡Cuidado! Peces sin escamas y carácidos no toleran bien este principio activo. Deberéis reducir la dosis a la mitad u optar por otro tratamiento.
Sulfato de cobre
Prepararemos una solución madre de 1 gramos de sulfato de cobre pentahidratado en 1 litro de agua destilada. La dosificiación en acuario será a razón de 1,5 ml. de esta disolución por cada litro de agua.
¡Cuidado! Los invertebrados no toleran el cobre y su aplicación en acuario de aguas blandas sería desaconsejable.
Formol
Es muy tóxico y deberá aplicarse con sumo cuidado. Es un tratamiento muy agresivo. Se añadirán 2 ml. de formol al 40% por cada 10 litros de agua y se realizarán baños de 30 minutos controlando en todo momento el estado del animal enfermo.
Sal marina
Los baños de sal fueron utilizados por los acuariófilos de antaño para curar un sin fin de patologías en sus peces. Afortunadamente, los tratamientos mejoran y son más efectivos que los remedios de hace unos años, pero lo cierto es que los baños en agua salada son altamente efectivos contra las micosis externas.
Se realizará en forma de baños en un acuario hospital y la única precaución que debemos tener en cuenta, es que los peces enfermos toleren la presencia de sal en el agua. Está contraindicado con: loricáridos, calíctidos, etc...
Tratamientos específicos.
Sin duda, el mejor tratamiento para curar una enfermedad, es un tratamiento específico contra el agente patógeno que la causa. En el caso de las micosis externas de nuestros peces, podemos utilizar antifúngicos de venta en farmacias para uso humano y cuyos principios activos son: ketoconazol o nistatina (nos interesa un producto lo más puro posible, hablar con vuestro farmacéutico).
Antes de entrar en la dosificación de sendos medicamentos, nos gustaría comentaros (para los curiosos, al menos) en qué radica la especificidad de estos tratamientos.
La membrana plasmática de los hongos no contiene colesterol como la nuestra, sino un esterol común a todos los hongos, y exclusivo de ellos, que recibe el nombre de ergosterol . Se trata de una molécula muy próxima a la vitamina D, que se convierte en ésta, por acción de la radiación ultravioleta.
Aparte de ser el ergosterol una herramienta con la que cuentan los micólogos para cuantificar la biomassa viva fúngica que hay en un suelo (cuando el hongo muere, el ergosterol desaparece), también sirve a la industria farmacéutica para fabricar tratamientos específicos contra ellos.
Son dos las vías de actuación:
- Ataque directo al ergosterol que se encuentra en la membrana plasmática: caso de la nistatina.
- Ataque a nivel metabólico en la vía de biosíntesis del ergosterol: caso del ketoconazol.
Sea por una vía o por otra, el resultado es el mismo: el hongo ve desestabilizada su membrana plasmática al faltarle la molécula responsable de su estabilidad, el ergosterol.
Ketoconazol
1 comprimido (200 mg.) por cada 30 litros de agua. Pasadas 48h realizamos un cambio parcial de agua y observamos el estado del pez. Si éste está recuperado, procedemos a filtrar por carbón activo 24h para retirar del agua cualquier resto de medicamento y, en caso que no haya sido éste el resultado, volvemos a repetir la dosis.
Nistatina
1 comprimido (100.000 U.I.) por cada 20 litros de agua. Esta posología es válida si usáis óvulos vaginales, si utilizáis comprimidos orales, tened en cuenta que contienen más nistatina! Pasadas 48 horas de la aplicación del tratamiento, realizáis un cambio parcial de agua y observáis el estado del pez. Si éste no ha mejorado, repetís el tratamiento y, si éste está completamente recuperado, elimináis la medicación del acuario mediante una filtración a través de carbón activado.
Advertencia
Estos tratamientos son fruto de la sabiduría popular entre los aficionados. Sabemos que son efectivos y funcionan realmente bien, sin embargo, la bibliografía no contempla nada al respecto de los efectos secundarios que éstos pudieran tener. Lo que os podemos decir, es que, aparentemente, no los parecen tener por las diferentes exitosas probatinas que se han hecho a nivel doméstico. De todas formas, faltan estudios científicos que avalen su uso acuariófilo.
Hongos en la freza. En la mayoría de ocasiones, los hongos que afectan a las puestas de huevos de nuestros peces, son el resultado de algún huevo muerto o no fecundado que ha sido colonizado por hongos, y éstos se han ido extendiendo por toda la puesta.
Los hay partidarios y detractores del empleo de antimicóticos como tratamiento preventivo. Lo cierto, es que siempre es mejor que las cosas sucedan de la forma más natural y que utilicémos la menor química posible. De hecho, si somos cuidadosos con la calidad del agua, los huevos saldrán adelante sin problemas.
De todas formas, la mayoría de acuariófilos domésticos (gente de a pié con su primer acuario), suele tener problemas con ellos. Para ellos, y para todos aquellos que los quieran utilizar, existen en el mercado productos que, aunque suaves, pueden servir como preventivo, tales como: Cilex, FungiStop o Mycopur. Por otro lado, también podéis utilizar una dosis rebajada de azul de metileno o verde de malaquita.
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