El sapillo pintojo ibérico
Nombre científico:
Discoglossus galganoi Capula, Nascetti, Lanza, Bullini & Crespo, 1985.
Nombre común:
Sapillo pintojo ibérico
Distribución:
Endemismo ibérico cuya área de distribución abarca: Portugal, Galicia, Asturias, la cornisa cantábrica, parte de las dos castillas, el suoreste de Madrid y sierra del Guadarrama, Extremadura y Andalucía occidental.
Legislación:
La Legislación Española prohíbe su mantenimiento en cautividad, de modo que su tenencia es ilegal y por tanto, está penada por la ley. En caso de ser necesario su mantenimiento y/o manipulación con finalidades científicas, deberán solicitarse los permisos oportunos al Departamento de Medio Ambiente.
Descripción:
Anuro de pequeño-mediano tamaño que raramente supera 70 mm de longitud. Excepcionalmente pueden llegar a los 80 mm. Presenta un cuerpo robusto, con una cabeza plana y algo más ancha que larga. El tímpano es poco visible y las glándulas paratoideas no están desarrolladas.
Su piel es lisa, aunque en la región central puede presentar algunas verrugas que le dan un aspecto rugoso al tacto. Las extremidades posteriores sobrepasan los ojos, llegando al borde anterior de los mismos. Los dedos de sus manos y pies carecen de tubérculos subarticulares.
La coloración es variable en esta especie. Existen poblaciones que presentan el dorso a bandas, concretamente, tres líneas longitudinales recorren el cuerpo de los animales de cabeza a cola. Por otro lado, hay otras cuyos ejemplares tienen el cuerpo salpicado a manchas marrones. Éste es el caso del sapillo pintojo ibérico que fotografiamos en las inmediaciones del embalse de Vilasouto en Eirexalba, cerca de la villa de Cruz do Incio (Galicia). Es característica de esta especie, la presencia de una "X" oscura en la región de la nuca. Aunque a veces no se vea claramente, se intuye.

Hábitat:
Los sapillos pintojos ibéricos se encuentran muy ligados al medio acuático y es muy raro encontrarlos lejos de alguna masa de agua. Eso sí, no son remilgados con el tipo de ambiente acuático. Éste puede ser una charca temporal o bien una permanente, e, incluso, en volúmenes más grandes, como un lago o embalse. También podemos encontrarlo en aguas salobres.
Esta especie es más abundante a baja altitud (por debajo de los 1000 metros), aunque excepcionalmente podamos encontrarlo cerca de los 2000 metros.
Costumbres:
De acuerdo con las observaciones que realizamos en la población del ejemplar fotografiado, tienen una actividad bastante crepuscular. Durante el día permanecen enterrados en el lodo o debajo de piedras y, tras la caída del sol, salen a la caza de los pequeños invertebrados de los cuales se alimentan.
Ante la menor señal de peligro, si están lejos del agua, huyen a sus refugios de día. En caso de encontrarse en las inmediaciones de una charca, se lanzan al agua y permanecen en apnea un tiempo largo.
Alimentación:
Los adultos se nutren básicamente de artrópodos (arácnidos, ortópteros, coleópteros, etc...). También depredan sobre individuos jóvenes de su misma especie (canibalismo).
Por el contrario, las larvas son herbívoras. Según un estudio de la estación biológica de Doñana, el 97% de las larvas estudiadas presentaban en su tracto digestivo algas diversas, el 32% tenía restos de plantas acuáticas, el 31% hongos, el 10% invertebrados, el 11% polen, el 84% detritus y el 83% arena. Lógicamente, como puede intuirse por los porcentajes, una misma larva contenía material de origen diverso.
Dimorfismo sexual:
Los machos son de tamaño algo mayor que las hembras y tiene la piel más lisa que éstas. Aparte, durante la época de reproducción, presentan unas callosidades en los tres primeros dedos de las extremidades anteriores que utilizan para aferrarse a la escurridiza piel de sus compañeras. Carecen de sacos vocales.
Reproducción:
La actividad de los animales es máxima durante la época de reproducción. Ésta abarca desde octubre hasta finales de verano (muy amplio). Los sapillos son crepusculares pero pueden observarse también de día durante este periodo. Los machos cantan cuando la temperatura del agua oscila entre los 12 y 23ºC.
El amplexo es inguinal y tiene lugar en el agua. Las hembras se van apareando con machos diversos y depositan, tras cada amplexo, entre 20 y 50 huevos (o más) sobre el fondo (en ocasiones sobre plantas). Pueden ir agrupados o bien aislados. Al final del periodo reproductor, una hembra adulta puede llegar a haber puesto casi 6000 huevos. El desarrollo de éstos es bastante rápido (2-6 días), influyendo de manera decisiva la temperatura. Los huevos son de color oscuro y miden entre 1,5 y 2 mm de diámetro. Alrededor de ellos, como es típico, encontramos una cápsula gelatinosa, que mide entre 6 y 8 mm.
Las larvas miden al eclosionar 3 mm de longitud y llegan a los 35 mm al final de su desarrollo. La metamorfosis tiene lugar pasados 30-60 días, y los juveniles ingresan en el medio terrestre con 10 mm de longitud. No llegarán a la madurez sexual hasta pasados los 3-4 años de edad.
La longevidad de la especie se estima en 9 años.
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