Inicio Sobre AlaquaIrum Acuarios Acuaterrarios Experiencias AlaquaIrum

 

 

 

Reproducción de los anfibios

La reproducción de los anfibios tiene lugar en el agua en la gran mayoría de especies, si bien existen algunas excepciones, del mismo modo que no todos presentan el mismo cortejo nupcial, desarrollo larvario, cuidado de la prole y otras muchas características que poco a poco iremos viendo a lo largo de este capítulo.

En los anfibios como en muchos otros grupos existe un dimorfismo sexual que nos permite discernir si nos encontramos ante un macho o una hembra pese a que muchas veces no es del todo evidente si no nos encontramos en época de reproducción. A partir de ahora vamos a dividir a la clase Amphibia en sus dos órdenes más importantes (en cuanto a lo que número de especies se refiere): Anura y Caudata, de este modo nos será más fácil comentar sus características.

 

Anuros

Dimorfismo sexual

Apareamiento

Puesta de huevos y desarrollo larvario

 

Dimorfismo sexual

Los machos de los anuros presentan la capacidad de producir sonidos (croar)  por medio de unos sacos bucales más o menos aparentes en función de la especie, así como portuberancias a nivel de extremidades anteriores, órganos genitales particulares (machos de Bufonidae presentan el órgano de Bidder que es un ovario vestigial coronando el testículo), etc...

En relación al sonido pues nos podemos encontrar ante anuros que croan de forma ensordecedora como es el caso de la rana de San Antonio (Hyla arborea) o familia Hylidae en general, o bien con animales que emiten sonidos casi inapreciables como la familia Bombinatoridae (¡¡lo que no quiere decir que no se escuche!!). Pese a que mucha gente lo desconoce, los Pipidae (ranas de uñas acuáticas) producen sonidos sin embargo, nosostros no somos capaces de apreciarlos salvo con la ayuda de los aparatos adecuados.

El tamaño pese a poder servir como distintivo no es de las características más definitorias y conlleva errores al no existir una regla fija aplicable a todas las especies. En el caso de los sapos comunes (Bufonidae), los machos suelen tener un tamaño más reducido que las hembras siendo éstas más corpulentas pero por el contrario, nos encontramos con ranas toro africanas (Pyxicephalus adspersus) en las cuales los machos son mucho más corpulentos y grandes que las hembras.

 

Apareamiento

Como hemos dicho al comienzo, la reproducción de los anfibios está ligada al medio acuático y es precisamente en el agua donde en la gran mayoría de anuros tiene lugar el apareamiento si bien hay una serie de particularidades tanto en el tipo de amplexo (cópula) como algunas excepciones muy puntuales de apareamientos en tierra como el caso del sapo partero común (Alytes obstetricans).

El amplexo consiste en que el macho se aferra fuertemente al dorso de la hembra  (muchas veces ayudado por portuberancias en sus antebrazos) y de esta manera cuando  ésta deposita los huevos los fecunda con su esperma es lo que llamamos fecundación externa.

Existen dos tipos de amplexos: axilar y lumbar. En el amplexo axilar, los machos retienen a las hembras apretando sus brazos a nivel de las axilas mientras que en el amplexo lumbar es a la altura de las caderas (región lumbar) donde tiene lugar el aferramiento.

 

Puesta de huevos y desarrollo larvario

Los anuros en su gran mayoría son animales ovíparos que conlleva la puesta de huevos en el medio externo a partir de los cuales saldrán unas larvas que reciben el nombre de renacuajos. Si bien hemos dicho que esto es la regla general, no todos los anuros son ovíparos. Existe dentro de la familia Bufonidae (a la cual pertenecen nuestros sapos comunes) un género muy particular: Nectophrynoides que se caracteriza por tener los únicos anuros vivíparos y son oriundos de las regiones africanas de Guinea y Tanganica. En este grupo, el macho fecunda a la hembra por medio de fecundación interna dando lugar a unos renacuajos que completan su desarrollo en el interior de la hembra y nacen en forma de juveniles cuando la metamorfosis ya se ha realizado. Otro caso particular, es el desarrollo en una bolsa perteneciente al dorso de la madre (marsupio) como pasa en Gastrotheca marsupiata. Los huevos fecundados son introducidos en esta bolsa donde permanecen hasta el desarrollo de los renacuajos momento en el cual, la hembra se coloca en el agua y abre la bolsa con sus extremidades posteriores para liberar los renacuajos.

Volviendo a las especies ovíparas típicas tenemos diferentes sistemas de puesta y cuidado de los huevos que incluso presentan diferentes morfologías en función de la familia ante la cual nos encontremos que nos permiten identificar las puestas de huevos como pertenecientes a un grupo u otro.

Dentro de los anuros que cuidan los huevos tenemos representantes dentro de la fauna española, se trata de los sapos parteros (género Alytes) que se caracterizan porque el macho carrea los huevos desde la puesta hasta el momento de la eclosión en sus patas posteriores remojándolos cuantas veces sea preciso para evitar su desecación por cada pequeño charco que encuentra. Un caso muy particular lo encontramos en la familia Pipidae, donde las hembras de Pipa pipa insertan sus huevos en el dorso gracias a unos alveolos formados en su epitelio.

Los Hylidae realizan paquetes de huevos que caen hacia el fondo del agua y en algunos caso los rodean de espuma (Litoria caerulea (foto)).

El género Rana también realiza paquetes pero más pequeños con la particularidad que contienen muchos huevos de pequeño tamaño y también van hacia el fondo. Cada paquete puede contener entre 5000 y 10000 huevos.

La forma de depositar los huevos varía de un grupo a otro de modo que no podemos hacer una descripción detallada y simplemente daremos los grupos más comunes.

Los Bufonidae suelen presentar puestas en forma de cordones dobles que pueden alcanzar longitudes considerables.

Los sapos del género Pelobates suelen presentar un cordón grueso y bastante largo.

El género Kassina suele poner los huevos de uno en uno sobre la vegetación acuática a veces también en forma de pequeños paquetes.

Los Bombinatoridae suelen realizar puestas en libres que caen sobre el fondo, puestas en forma de pequeños paquetes fijados sobre la vegetación o también puestas de uno en uno.

Dejando las formas clásicas de deposición de huevos, en algunas especies se da la formación de nidos de espuma que forman las hembras batiendo el agua con ayuda de sus extremidades y en el interior de los cuales introducen los huevos, es el caso por ejemplo de la rana nido de espuma australiana (Limnodynastes peronii).

Tras la puesta de huevos tiene lugar un periodo de incubación que es variable en función de la especie pero también en función de variables ambientales como la temperatura. La incubación consiste en el paso de un zigoto (estadio unicelular) a un organismo pluricelular por el mecanismo que se conoce como desarrollo embrionario. El proceso pasa por una segmentación total y por una gastrulación por ingresión típica.

Como dijimos anteriormente, de los huevos nacen unas larvas que en el caso de los anuros reciben el nombre de renacuajos. Saliendo del huevo, los renacuajos presentan branquias externas y están provistos de una cola que les permite nadar. Pasado un tiempo, las branquias se interiorizan y aparecen las extremidades posteriores todo esto seguido de un aumento de tamaño corporal. Una vez las extremidades posteriores están formadas hacen su aparición las anteriores y pasado un cierto tiempo los renacuajos dejan de comer (se alimentarán de las reservas presentes en su cola que poco a poco irán reabsorbiendo) para transformar las piezas córneas que hasta ahora han formado su aparato bucal rascador en una boca típica de anuro. Finalizado este proceso y con todavía algunos vestigios de cola, iniciarán la etapa final de su metamorfosis iniciando su ingreso en el medio terrestre donde comenzarán a alimentarse de pequeños invertebrados y dejarán para siempre la vida como organismos rascadores de algas que les ha acompañado en parte durante su etapa como organismos completamente acuáticos.

La metamorfosis es un proceso hormonal ligado a la tiroides y se ha demostrado como añadiendo al agua pequeñas dosis de vitamina E aceleramos notablemente el desarrollo de los renacuajos.

El tamaño de los renacuajos es variable así como también lo es su dieta dándose incluso casos de canibalismo de modo que el clásico concepto de renacuajos “animales comedores de algas” es cierto sólo en parte puesto que en función de la especie ante la cual nos encontremos deberemos variar la proporción de proteína animal y proteína vegetal para que su desarrollo sea el adecuado.

A modo de curiosidad decir que los renacuajos de Pelobates fuscus alcanzan un tamaño que casi llega a 19 cm siendo el adulto un animal de escasamente 7 cm. Del mismo modo que la tónica general es que los huevos y renacuajos queden a merced de la madre naturaleza se han dado casos de ranas toro africanas (Pyxicephalus adsperus) que han abierto canales de comunicación entre charcas con sus patas viendo que sus renacuajos se quedaban sin agua en la charca donde habían nacido debido a la sequía.

 


 

Urodelos

Dimorfismo sexual

Apareamiento

Puesta de huevos y desarrollo larvario

 

Dimorfismo sexual

En el caso de los urodelos y especialmente de los tritones, los machos en periodo de reproducción adquieren una coloración llamativa y se convierten en pequeños dragones acuáticos desarrollando incluso crestas como en el caso Triturus cristatus. Otra característica es la cloaca de los urodelos machos que suele hacerse más prominente en esta época debido a un incremento del tamaño de los testículos así como también pequeñas diferencias en longitud de los animales.

Contrariamente a los anuros, los urodelos carecen de estructuras especializadas en la producción de sonidos.

 

Apareamiento

Los urodelos macho presentan una danza nupcial para atraer a las hembras (es algo así como el sustituto a los sonidos de sus parientes los anuros) después de la cual se abrazan e incluso nadan juntos por el acuario hasta que tiene lugar la cópula por medio de fecundación interna introduciendo la hembra un paquete espermático llamado espermatóforo en su cloaca proveniente del macho. 

 

Puesta de huevos y desarrollo larvario

Los urodelos suele adherir sus huevos a las plantas acuáticas y tenemos diferentes estilos en función de la familia ante la cual nos encontremos al igual que algunas excepciones como es el caso de los Pletodontidae que depositan su puesta en tierra debajo de troncos caídos, piedras, etc...

Del mismo modo que pasaba con los anuros, no todos los urodelos son ovíparos puesto que se dan casos de ovoviviparismo como es el caso de Salamandra atra que pare juveniles perfectamente formados que guardan semejanza absoluta con el adulto (son adultos en miniatura) y que da si cabe un poco más de misterio al desconocido mundo de los anfibios. Este caso es curioso puesto que pese a darse otros casos de ovoviparismo, como es el caso de nuestra salamandra (Salamandra salamandra), en el caso de Salamandra atra los juveniles no sufren proceso de metamorfosis puesto que nacen perfectamente desarrollados y adaptados a la vida terrestre no como en el caso de la salamandra común que las larvas una vez son expulsadas por la cloaca de la hembra deben finalizar su desarrollo en algún arroyo o remanso de agua para culminar todo el proceso de metamorfosis.

Los huevos en la mayoría de especies son colocados uno a uno sobre la vegetación acuática y muy frecuentemente la hembra según los va depositando se encarga de doblar sobre ellos la hoja de modo que garantiza una mayor protección. Se dan nuevamente curiosidades como es el caso del gallipato (Pleurodeles waltl) (foto) que deposita los huevos en forma de racimo sobre la vegetación y no de uno en uno como es típico en el grupo cabe decir que estos racimos suelen contener hasta 800 huevos.

La incubación de los huevos como en el caso de los anuros es variable y también depende de condiciones ambientales, si bien el tipo de desarrollo embrionario es muy similar con una segmentación total y una gastrulación por ingresión típica.

Es diferente, en cambio, el desarrollo de las larvas después de la eclosión como veremos a continuación. Tras el periodo de incubación se produce la eclosión de los huevos de los cuales salen unas larvas que sufren un metamorfosis mucho más discreta que en el caso de los anuros. En primer lugar, nacen con branquias externas que mantienen durante toda su vida acuática como larvas hasta que llega el momento de la formación de los pulmones. Del mismo modo, mantienen la cola que no sufre ninguna regresión como en sus parientes los anuros manteniéndose incluso en estado adulto. El desarrollo de las extremidades está invertido respecto al grupo anterior puesto que en este caso primero se desarrollan las extremidades anteriores y finalmente las posteriores momento en el cual hacen su ingreso en la vida terrestre alimentándose de pequeños invertebrados terrestres.

Los urodelos, contrariamente a los anuros, tanto en estado adulto como larvario se alimentan de presas vivas no formando la proteína vegetal una parte importante de su dieta puesto que carecen de estructuras córneas adaptadas para raspar como es el caso de los renacuajos.

La metamorfosis al igual que en el caso precedente tiene un marcado carácter hormonal regulado principalmente por la tiroides.

En el desarrollo larvario de los urodelos se da un caso muy curioso llamado neotenia del cual hablaremos extensamente en capítulos posteriores.

 


 

Reproducción utilizando técnicas no naturales

Lo más común para inducir la reproducción de forma natural en los anfibios así como en muchos otros grupos animales es por medio de la hibernación. La hibernación consiste en un periodo de reposo que suele coincidir con la bajada de las temperaturas (invierno en nuestras latitudes) en el cual los animales bajan completamente su metabolismo y se mantienen ocultos en cuevas alimentándose de sus reservas energéticas que han acumulado y esperando la llegada de la primavera que suele coincidir con la subida de las temperaturas cosa que los incita a reproducirse. Es un proceso indispensable para que tenga lugar la reproducción.

En condiciones no naturales (como podría ser un laboratorio) a veces interesa realizar puestas de huevos controladas y para ello se utilizan hormonas. Estas hormonas suelen ser del grupo de las gonadotropas de origen hipofisario y se suelen administrar poco antes del periodo de reproducción natural de la especie aunque no es condición indispensable basta con observar a la hembra y detectar la presencia de ovarios desarrollados.

El método más simple de aplicación consiste en escoger una hembra madura y por medio de una inyección con jeringuilla de insulina introducir una dosis de gonadotrofinas coriónicas. Depende de si estamos hablando de un urodelo o un anuro variará el lugar de inyección así como la dosis. Generalmente, en los urodelos aplicaremos en la base de la cola 10 UI mientras que en el caso de los anuros lo haremos en el muslo y la dosis será de 20 UI.

Una vez realizada la inyección procederemos a aislar la hembra en un recipiente con un macho para que tenga lugar la fecundación natural de todos modos siempre podemos recurrir a fecundaciones artificiales.

Si pese a la inyección no tenemos éxito con la puesta querrá decir que la hembra no tenía maduros sus óvulos, que no había hibernación, alimentación deficiente, esterilidad, etc...

 

 

Alberto Maceda & Irene González | www.alaquairum.com | www.alaquairum.net

Copyright 2003-2013 AlaquaIrum. Reservados todos los derechos.