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Rayos Ultravioleta

En el presente artículo vamos a mostrar al lector como ya hicimos con el ozono, cuáles son los beneficios que comporta la instalación de una lámpara germicida en nuestros acuarios o estanques pero también los posibles inconvenientes de su instalación, así como una definición de lo que entendemos por rayos ultravioleta y en qué se basa su capacidad germicida. Finalizaremos nuestro artículo con unos consejos prácticos sobre la instalación de lámparas germicidas.

¿Qué son los rayos ultravioleta?

Para muchos los rayos ultravioleta son sinónimo de torsos morenos y por tanto, únicamente verán en ellos finalidades estéticas pero nosotros vamos a ir más allá y vamos a descubrir cuáles son sus propiedades germicidas que es lo que realmente nos interesa.

Los rayos ultravioleta son ondas electromagnéticas de corta longitud de onda que se sitúan aproximadamente entre los 400 y 10 nanómetros (1 nanómetro = 0,000001 mm). Pese a no estar dentro del espectro visible por nuestros ojos (380-780 nm.), somos capaces de reconocer un fluorescente de U.V. debido a un colorante que llevan incorporado.

No todo el espectro que conocemos como ultravioleta tiene las propiedades que nos interesan, ya que sólo las longitudes de onda comprendidas entre 230-280 nm poseen capacidad germicida y es más, si pretendemos tratamientos de agua la longitud ideal es de 253,7 nm.

Su acción germicida radica en la capacidad de producir mutaciones que resultan letales en los organismos unicelulares y que sin serlo de forma instantánea en otro tipo de organismos si puede provocar su debilitamiento.

Todas las células tienen su tesoro más preciado guardado en su núcleo (los procariotas no tendrían un núcleo propiamente dicho) en forma de DNA (ácidos nucleicos) donde se encuentra toda la información necesaria para garantizar la supervivencia y proliferación de una célula, de manera que si alteramos el DNA podemos provocar su muerte si ésta no es capaz de reparar el daño producido. De todas formas, muchas mutaciones producidas a la vez son difíciles de reparar y dejan a las células heridas de muerte.

Beneficios que comporta el uso de U.V.

Los rayos ultravioleta hemos visto que tienen capacidad germicida y por tanto, son un excelente aliado para mantener a raya la concentración de microorganismos presentes en la columna de agua (agua libre).

A pesar de esto, su acción es más preventiva que curativa, es decir, de desencadenarse una enfermedad más vale que tratemos a nuestros peces con los medicamentos apropiados más que esperar a que la acción de una lámpara germicida acabe con los parásitos que la están causando. Por otro lado, la lámpara germicida únicamente tiene efecto sobre los parásitos que se encuentran nadando en la columna de agua, así que todos aquellos que se encuentren la superficie del pez o en su interior y carezcan de formas libres nadadoras estarán fuera del radio de acción de la lámpara.

Por otro lado, como comentamos en las características de los rayos ultravioleta como mutágenos, su acción se centra básicamente sobre organismos simples como las bacterias las cuales son literalmente destruidas cuando entran en contacto con la lámpara germicida.

Sin considerar a las algas unicelulares agentes patógenos, lo cierto es que el agua verde en un estanque de jardín que no permite ver los peces no es del agrado de nadie después de todo el desembolso que hemos hecho en su construcción. De ahí que desde hace unos años se haya puesto de moda la instalación de lámparas germicidas con la finalidad de eliminar algas unicelulares presentes en la columna de agua y causantes de la llamada “agua verde”.

A diferencia del ozono, el empleo de lámparas germicidas no comporta ningún peligro directo a los habitantes del acuario, dado que no liberan nada al agua y simplemente destruyen los microorganismos que entran en contacto directo con ella. De ahí que muchos autores se posicionen a favor del empleo de lámparas germicidas antes que del ozono.

Como en el caso del ozono, las lámparas germicidas son recomendables para acuarios marinos donde interesa mantener una concentración baja de microorganismos en la columna de agua o en grandes instalaciones pero en los acuarios de agua dulce domésticos encontramos innecesaria su utilización.

 

Peligros que comporta el empleo de U.V.

Si utilizamos las lámparas germicidas que se comercializan en las tiendas especializadas, no deberíamos tener ningún problema ni nosotros ni nuestros peces.

Nos incluimos también nosotros debido al efecto nocivo que tiene el impacto de este tipo de radiaciones sobre nuestros ojos. De ahí que sea sumamente importante que las lámparas germicidas tengan las correspondientes protecciones.

Los peces no tienen porque correr ningún riesgo siempre y cuando no tengamos un momento de lucidez y nos dé por colocar una lámpara germicida integrada en el sistema de iluminación del acuario, esto nunca en la vida!!.

Si instalamos de forma correcta la lámpara germicida no existe ningún peligro directo para los habitantes del acuario, puesto que como hemos dicho anteriormente es un sistema limpio que no libera nada al agua. Decimos de manera directa porque si después de estar durante unos meses una lámpara germicida funcionando, dejamos de usarla de golpe tenemos el mismo problema que con un ozonizador, es decir, se produce un aumento de la concentración de microorganismos en el agua y debido a que los peces no están acostumbrados a ello pueden contraer enfermedades.

Las únicas pegas que encuentran algunos acuariófilos es la capacidad de las lámparas germicidas para alterar ciertos parámetros químicos del agua o su capacidad para transformar por medio de reacciones de oxidación o reducción determinados compuestos presentes en el agua como los yoduros.

Algunos se aventuran a decir que puede acabar con la flora bacteriana de nuestro acuario, pero lo cierto es que la mayoría de bacterias se encuentran en el sustrato de nuestro acuario y mayoritariamente en el filtro. Así que las bacterias nitrificantes presentes en la columna de agua son mínimas y por tanto, no corremos ningún riesgo.

 

Instalación de una lámpara germicida

El poder de penetración de los rayos ultravioleta es bajo y por ello, necesitamos algún mecanismo que permita que el agua pase teniendo el mayor contacto posible con los U.V. Las lámparas germicidas que encontramos en los comercios ya tienen en cuenta todo esto y el funcionamiento de las mismas se basa en el siguiente esquema:

Como podemos observar, el mecanismo consta de un tubo en el centro del cual encontramos un fluorescente U.V. perfectamente aislado para evitar riesgos si el agua llegase a entrar en contacto con las conexiones eléctricas y alrededor del mismo circula el agua que tiene su entrada por un extremo del tubo y su salida por el extremo opuesto. Queda patente que de este modo garantizamos la máxima penetración de los U.V. en el agua que pasa a través del aparato y por tanto, máxima eficiencia.

Necesitamos que el agua que circule por el interior esté lo más limpia posible para de esta forma por un lado alargar la vida del aparato y por otro, evitar que partículas en suspensión dificulten la acción de la lámpara germicida. Debido a esto, recomendamos instalar la lámpara germicida en el tubo de salida de un filtro exterior.

La eficacia de la lámpara germicida aumenta con la temperatura siendo los 40ºC el valor con el cual obtenemos los mejores resultados. Puesto que un acuario o estanque a esta temperatura sería letal para sus habitantes, muchas lámparas germicidas vienen provistas de una cámara de aire que permite que el agua entrante del acuario no enfríe la temperatura de trabajo de la lámpara y de este modo, conseguimos una mayor eficacia germicida.

Como en el caso del ozono, el empleo de los U.V. levanta opiniones para todos los gustos en cuanto al tiempo que deben estar en funcionamiento. Algunos autores recomiendan un uso continuado, otros sólo durante unas horas, incluso hay quien dice que nunca se debería pasar toda el agua saliente del filtro por la lámpara germicida y por tanto, habría que instalar una T. Es cuestión de cada uno el descubrir cómo consigue los mejores resultados. Personalmente, somos partidarios de un uso discontinuo y de este modo, también alargamos la vida del fluorescente.

La potencia de las lámparas está directamente relacionada con el volumen de agua a tratar como podemos ver en la siguiente tabla:  

Potencia de la lámpara (watios) Volumen de agua

6 w

Hasta 80 litros

8 w

Hasta 200 litros

15 w

Hasta 500 litros

30 w

Hasta 1500 litros

Si tuviéramos que tratar volúmenes superiores, no tenemos más que instalar varias lámparas germicidas en serie.

Las lámparas germicidas tienen una vida limitada, es decir, su capacidad germicida va disminuyendo con el paso del tiempo y existen estimas al respecto que demuestran que pasadas 2000 horas de funcionamiento, el tubo ha perdido el 20% de su potencia. Así pues, es recomendable que cuando llevemos 5000 horas de funcionamiento el cambio de tubo U.V.

Como en el caso del ozonizador, debemos apagar la lámpara germicida en caso de medicar el acuario o estanque. Esto es especialmente importante si realizamos tratamientos basados en cobre, puesto que la acción de los U.V. produce iones bivalentes de cobre y con ellos tenemos una reducción brutal de la concentración de oxígeno presente en el agua.

 

 

Alberto Maceda & Irene González | www.alaquairum.com | www.alaquairum.net

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