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Química del agua

El éxito o el fracaso de vuestra vida como acuariófilos guarda una relación directa con la calidad del agua de vuestro acuario. Son muchos los aficionados que encuentran dificultades en el mantenimiento de una buena calidad de agua y también son otros tantos, los que desconocen cuáles son los parámetros químicos básicos de ésta.

El artículo que os presentamos a continuación va dedicado a todos los que se encuentren en esta situación y esperamos que una vez lo hayáis leído, comprendáis un poco mejor todos esos parámetros y sepáis cómo corregirlos. Nunca olvidéis que la mayoría de enfermedades que afectan a vuestros peces y ciertas patologías de las plantas tienen como origen una calidad de agua inadecuada para las especies que estáis manteniendo, así que sed especialmente cuidadosos en este aspecto.

Grado de acidez

Dureza del agua

Compuestos nitrogenados

Fosfatos y silicatos

Oxígeno y dióxido de carbono

 

Grado de acidez (pH)

Uno de los parámetros más populares incluso entre los aficionados que dan sus primeros pasos en este hobby es el pH, pero... ¿sabéis cuál es su significado?No os preocupéis que ahora lo vamos a ver con detalle.

La traducción más simple de pH es la medida del grado de acidez del agua que si lo queremos hacer un poco más técnico, sería la medición de la concentración de protones (iones de hidrógeno) del agua y que en latín sería algo así como “el peso del hidrógeno” (pondus hidrogenii).Se establece por convenio que se trata de una escala logarítmica que va de 1 a 14 y carece de unidades:

pH = -log [ H+]

Esto significa que cada salto de una unidad de pH en realidad equivale a 10 veces más o lo que es lo mismo que un pH de 6 es diez veces más bajo que un pH de 7, que un pH de 9 es diez veces más alto que uno de 8, etc...

Por ello, resulta especialmente importante realizar analisis con cierta precisión dado quelo que para nosotros son unas décimas o incluso un grado, para ciertas especies puede significar la diferencia entre la vida y la muerte si el cambio tiene lugar de forma brusca. Esto pone de manifiesto la importancia de la aclimatación de los peces cuando los introducimos en un acuario.

Hablar de pH es hablar de acidez y alcalinidad, y para verlo de una forma gráfica os colocamos el siguiente esquema:

Como podéis observar, se establece como valor de referencia el pH 7 el cual recibe el nombre de neutro y los valores superiores a él se dice que son pH alcalinos o básicos y los que se encuentran por debajo pH ácidos.

No todas las especies requieren el mismo pH, así que es un error considerar el pH 7 como el universal e idóneo para cualquier organismo que pueble nuestro acuario. Si bien, existe un buen número de especies que podrían vivir en un acuario comunitario con este pH, también son otras muchas que tanto para vivir como especialmente para reproducirse requerirán pH más altos o más bajos en función de donde sean oriundas (lugar de procedencia).

Os recomendamos que os informéis antes de adquirir vuestros peces sobre cuáles son sus requerimientos para evitarnos sorpresas desagradables, puesto que no todas las especies tienen la misma plasticidad, es decir, la misma capacidad para adaptarse.

Para medir el pH de vuestro acuario tenéis dos opciones. La más recomendable y dado que no es un test excesivamente caro, es que os compréis uno, mientras que la segunda opción pasa por que llevéis el agua a analizar a vuestro comercio de confianza donde aparte de analizaros el pH seguro que os mirarán otros parámetros por el mismo precio o incluso de manera gratuita si sois clientes habituales.

Decimos que lo más recomendable es que tengáis uno en casa porque así podréis realizar un control más preciso y en el momento que sea necesario, sin tener que ir a la tienda donde por otro lado seguro que no os analizarán el agua gratis si vais cada dos por tres con un potecito por motivos obvios.

Aparte de los test tradicionales colorimétricos, podéis adquirir un pH-metro electrónicoque bien calibrado os dará unas medidas mucho más precisas, pero también su precio es bastante elevado y no apto para todos los bolsillos.

 

Problemas con el pH

Acidosis

Recibe este nombre la situación en la que el pH de nuestro acuario está demasiado bajo para las especies que mantenemos en él.

Soluciones

  1. Limpiar con más regularidad el filtro sin esperar a que quede obturado de detritus (no se puede establecer un tiempo exacto porque cada acuario es diferente).
  2. Mantener una población de peces equilibrada y no suministrar excesivo alimento, tan sólo lo que consuman en 3-5 minutos sin que queden restos pululando ni por el acuario ni en el filtro. En caso de ser necesario, se puede parar el filtro mientras damos de comer, pero después acordémonos de conectarlo.
  3. Colocar un filtro que cada hora al menos pase dos veces el volumen del acuario. Ejemplo: acuario de 100 litros -> filtro de 200 litros/hora.
  4. Realizar cambios de agua más frecuentes y aprovechemos la ocasión para sifonar el fondo. De esta manera de paso que extraemos agua para el cambio parcial, también limpiamos la arena del acuario. No es recomendable limpiar a conciencia toda la arena de una vez, lo podemos hacer a trozos, es decir, sólo sifonamos una parte del sustrato durante cada cambio de agua. Lógicamente, no debemos limpiar el mismo trozo durante cada cambio de agua sino ir alternando y así alteramos lo mínimo posible el equilibrio biológico que tanto tiempo cuesta crear. En caso que tengamos una abundante plantación, evitemos el sifoneo, si las plantas están sanas deberían ser capaces de mantener un suelo en óptimas condiciones.
  5. Retirar restos de comida y plantas muertas, así como posibles cadáveres tan pronto como notemos su presencia. Los restos de plantas pueden esperar, pero especialmente importante el exceso de comida y los cadáveres de peces.
  6. Inyectar CO2 de forma controlada y de ser necesario, conectar un aireador durante la noche o desconectar el sistema si es de inyección continua.
  7. Colocar menos turba en el filtro o incluso sacarla dependiendo del caso.
  8. En la realización del cambio de agua para solucionar el problema de la acidez, utilizad agua con mayor concentración de sales minerales (¡no destilada ni de osmosis!). Como veremos en posteriores apartados, las sales minerales (carbonatos, etc...) intervienen en la dureza de carbonatos del agua y está actúa como tampón evitando caídas de acidez.
  9. No se recomienda la adición de bicarbonato sódico como medida exclusiva para subir el pH. De hacerlo, aparte debería haberse utilizado alguna de las anteriores medidas. De todas formas, más que bicarbonato que por sí sólo es un mal tamponador (“buffer”), os recomendamos que añadáis en caso de ser necesario una mezcla de sales de esas preparadas para mantener el pH en un valor determinado. Son mucho más efectivas y la duración de los efectos es mayor que con el bicarbonato siendo lo más importante que no se dan fluctuaciones como con éste.

Alcalosis

Recibe este nombre la situación en la que el pH de nuestro acuario está demasiado alto para las especies que mantenemos en él.

Soluciones

  1. Cambios parciales de agua, añadiendo agua de osmosis o destilada como agua nueva.
  2. Inyectar CO2 al acuario mediante un sistema de inyección continua pero controlada a ser posible con un pH metro electrónico o similar para evitar caídas de pH.
  3. Añadir algún ácido al agua (¡Cuidado con el ácido que se utiliza!).
  4. Utilizar algún tamponador de pH como en el caso de la acidosis, más recomendable que el punto 3.
  5. Utilizar si no os son posibles los cambios de agua por destilada (proceso más natural), resinas intercambiadoras de iones para rebajar la dureza del agua y así bajar el pH.
  6. Evitar mantener una gran cantidad de plantas en un acuario en el que no se inyecta CO2 y el agua es muy blanda.

 

Dureza del agua (gH/kH)

La dureza del agua guarda relación con la cantidad de sales minerales que presenta en disolución. Dependiendo de dónde viváis, vuestra agua de grifo puede tener una mayor o menor concentración de estas sales lo que puede hacerla o no, adecuada para el tipo de especies que deseáis mantener en vuestro acuario.

Como os dijimos cuando hablamos del pH, es muy importante que os informéis de las necesidades de los peces antes de comprarlos y miréis cuan difícil os será poderles ofrecer las condiciones que necesitan en vuestro pueblo o ciudad.

Pondremos como ejemplo dos ciudades españolas: Barcelona y Madrid.

En Barcelona, el agua contiene una gran cantidad de minerales que se traduce en abundantes depósitos de cal en griterías, calderas, etc... lo que hace que hablemos de una agua dura que resulta muy apropiada para el mantenimiento de cíclidos africanos de los lagos Tanganika y Malawi por ejemplo, pero nefasta para el mantenimiento de peces amazónicos. En el lado opuesto de la balanza, tenemos la ciudad de Madrid. Allí el agua es blanda, es decir, contiene pocos minerales en disolución y es más idónea para el mantenimiento de especies sudamericanas para seguir con el ejemplo anterior.

Con esto queremos decir que si un barcelonés decide mantener especies de aguas blandas, deberá añadir al agua de su acuario una proporción importante de agua de osmosis o destilada junto con la de grifo, mientras que si un madrileño se decide por especies de aguas duras deberá añadir una proporción adecuada de sales minerales hasta alcanzar la dureza adecuada.

En la siguiente tabla, podéis observar cómo se clasifican las aguas atendiendo a su dureza:

Tipo de agua

Dureza del agua (ºdH)

Muy blanda

0 - 4

Blanda

5 - 8

Algo dura

9 - 12

Bastante dura

13 - 18

Dura

19 - 30

Muy dura

> 30

La clasificación se ha realizado atendiendo al general hardness, término anglosajón que el español ha traducido como dureza total (gH).

En acuariofilia, se utilizan dos términos para referirnos a la dureza del agua: dureza total (gH) y dureza de carbonatos (kH). Ambas durezas están relacionadas, de modo que una agua dura presenta ambas elevadas, mientras que una agua blanda a la inversa.

En el mercado, podéis encontrar test que os miden los dos tipos de durezas por separado, pero también podéis conocer cuál es el contenido de sales de vuestro acuario mirando la conductividad. Los conductímetros son unos aparatos que pueden resultar caros para el acuariófilo doméstico, pero nos permiten medir de una manera más fiable “el contenido de sales” presente en nuestro acuario de forma indirecta mirando cuan conductiva es nuestra agua.

La dureza del agua hace referencia al contenido de sales alcalinotérreas, principalmente de calcio y magnesio en un acuario de agua dulce. No queremos que caigáis en la tentación de pensar que un test de gH únicamente mide la cantidad de calcio y magnesio presente en el agua o que un test de kH únicamente mide los carbonatos, porque el término dureza de agua engloba a todo un conjunto de iones que hay presentes en el agua del acuario y que determinan en conjunto que una agua sea blanda o dura. En este sentido, los conductímetros miden de una manera más real cuál es el contenido de sales diversas del agua de un acuario basándose en el principio que una agua pobre en sales es mala conductora de la electricidad, mientras que una que las presente será buena.

Para no olvidaros, no tenéis más que recordar aquellos experimentos de física que seguro haríais en el colegio con una bombilla y una pila donde se llegaba a la conclusión que el agua de mar era mejor conductora de la electricidad que el agua dulce.

Las sales que se encuentran generalmente presentes en agua dulce no contaminada son: carbonato cálcico, carbonato magnésico, bicarbonato cálcico, bicarbonato magnésico, sulfato cálcico, sulfato magnético, cloruro magnésico y cloruro sódico. Aparte podemos encontrar en ciertos casos: sales de bario, estroncio, silicatos, hidróxido de aluminio, hidróxido de hierro y sales de potasio. Todas en conjunto afectan a la dureza del agua y la mejor prueba es midiendo la conductividad más que utilizando los test colorimétricos. De todos modos, podemos decir que las que mayoritariamente afectan a la dureza al encontrarse en mayor cantidad son las primeras.

La presencia de sales minerales en el agua de un acuario es importante a diferentes niveles y la proporción como éstas deben estar presentes, dependerá de los habitantes de vuestro acuario como ya os dijimos al inicio de este bloque.

Si mantenéis un acuario plantado, deberéis tener una mínima dureza total (gH) que se ha estipulado que rondaría los 5-8 ºdH. La razón es que las plantas necesitan calcio y magnesio para desarrollarse y la única forma que tienen de conseguirlo, es que estos elementos se encuentren presentes en el agua. De ahí, que sea de especial importancia si el agua de vuestro grifo es dura conocer qué tipo de elementos son los mayoritarios, porque no sería el primer caso que hay mucho calcio y falta magnesio o al revés. Si por el contrario, debéis añadir sales al agua porque es muy blanda o bien hacéis la mezcla partiendo de agua de osmosis o destilada, acordaros de añadir una mezcla de sales apropiada que podéis conseguir en cualquier comercio especializado o bien si sois aficionado a la química, comprando las sales por separado en cualquier tienda de productos químicos (opción más barata pero arriesgada sino tenéis el tema un poco por la mano).

La dureza de carbonatos tiene importancia como tamponador de pH (“buffer”). Si el kH está demasiado bajo, el pH se vuelve inestable y puede fluctuar con mayor facilidad. Esto quiere decir dicho de una forma más simple, que el acuario es incapaz de neutralizar los ácidos que se generan y por consiguiente, pueden producirse caídas de acidez de las cuales ya comentamos algo cuando hablamos del pH.

Así pues, se considera que una dureza de carbonatos entre 3-4ºdH proporciona al acuario el suficiente “buffer” como para que no se dé ese problema. Si por las razones que sean, os fuera necesario mantener una agua muy blanda, nuestra recomendación es que analicéis con más regularidad el pH para evitaros cualquier susto, especialmente si inyectáis CO2.

 

Problemas con la dureza

Os podéis encontrar con dos situaciones:

Disminuir el contenido de sales

El agua de vuestro grifo presenta excesiva concentración de sales minerales para las especies que deseáis mantener o bien habéis hecho una mezcla de sales errónea y el agua de vuestro acuario se ha vuelto demasiado dura.

Tratamiento en acuario

La mejor opción es que realicéis un cambio parcial de agua y que el agua que añadáis sea destilada o de osmosis. Existen muchas aguas destiladas en el mercado de calidad dudosa, así que lo mejor es que os aseguréis que la dureza del agua que presentan es nula (excelente) o bajísima.

La segunda opción pasa por colocar en el filtro las llamadas resinas descalcificadoras o intercambiadoras de iones. Las resinas se colocan en una malla o entre dos capas de perlón en el filtro y se dejan funcionado hasta que la dureza del agua baje al punto que nosotros queramos.

Su principio de funcionamiento se basa en la sustitución de ciertos iones presentes en el agua por los suyos propios. Generalmente, lo que hacen es sustituir los iones de calcio y magnesio por iones sódicos. Esto se traduce en una disminución “aparente” de la dureza del agua que es visible con los test, pero en cambio no hemos bajado la concentración de sales dado que hay iones presentes aunque sean de otro tipo. Todo esto se pondría de manifiesto con un conductímetro que por eso os dijimos que era más fiable para ver la “dureza real”.

Ésta es la razón por la cual nosotros no os recomendamos que utilicéis este sistema para bajar la dureza del agua dado que los peces que necesitan aguas blandas, lo que en realidad buscan es una agua con baja concentración de todo tipo de sales en disolución y no que se hayan sustituido unos iones por otros aparentemente “inofensivos”.

Finalmente, ya sólo nos queda por comentar el tratamiento utilizando turba. Es un sistema natural que tiene la pega que tiñe el agua de color ambarino más o menos oscuro dependiendo del tipo de turba. Debemos utilizar turba especial para acuarios (nada de productos de jardinería colocados en el filtro) y el resultado con el paso del tiempo aparte de una bajada de pH también es una bajada de la dureza del agua. Os advertimos que es un método lento y que si el agua de vuestro grifo es muy dura, será incluso insuficiente para los resultados que queréis obtener.

Tratamiento del agua de grifo

Si necesitáis proveeros de una agua blanda y el agua de vuestro grifo no presenta estas características, la única alternativa de la que disponéis es o bien fabricárosla vosotros mismos en casa o bien adquirir garrafas de agua destilada.

La compra de garrafas de agua destilada si vuestro acuario es pequeño no supone demasiado engorro, pero si tenéis un acuario grande puede convertirse en una tarea un tanto costosa que a la larga os cansaréis de hacer con la consiguiente demora en los cambios de agua, algo que todo buen acuariófilo nunca debiera hacer.

Actualmente podéis encontrar en el mercado a buen precio los llamados equipos de osmosis inversa. Se trata de un sistema de prefiltros y membrana que se acopla a un grifo de vuestro hogar y con algo tan sencillo como abrir dicho grifo, conseguiréis agua destilada sin moveros de casa.

El aparato tiene dos tubos. Uno de ellos es por donde sale el agua desmineralizada, mientras que por el otro sale el agua de desecho con todas las sales e impurezas. La pega del funcionamiento es que la cantidad de agua de desecho es más grande que la de agua buena y este gasto extra de agua, es algo a tener en cuenta antes de decidirnos por su compra.

Otra cosa a tener en cuenta es que la vida de los cartuchos que trae el aparato no es ilimitada. De todos los componentes, lo más caro es la membrana y para alargar su vida, os recomendamos que sustituyáis los cartuchos de carbón y resinas con frecuencia (dependerá del uso que le deis al aparato).

Nosotros sólo os podemos decir y no tenemos nada con ninguna casa comercial, que estos aparatos son una maravilla y que en nuestro caso, nunca hemos tenido ningún problema con ellos y ya van varios años.

 

Aumentar el contenido de sales

El agua de vuestro grifo es demasiado blanda para las especies que deseáis mantener o bien habéis añadido a vuestro acuario una agua demasiado pobre en minerales.

Tratamiento en acuario

Algunos aficionados simplemente recomiendan la adición de arena coralina al filtro para que aumente la dureza u otras soluciones similares. Sentimos llevar la contraria, pero nosotros somos partidarios de añadir una mezcla de sales equilibrada y no sólo carbonato cálcico que es el componente principal de dicha arena.

La razón es lo que os hemos comentado un poco más arriba, es decir, el agua dura no sólo es dura porque lleva calcio y carbonato, sino porque también lleva otro tipo de sales que deben tenerse en cuenta si deseamos endurecer un agua.

Como os comentamos un poco más arriba, lo más recomendable es que adquiráis una mezcla de sales apropiada en vuestro comercio especializado o bien hagáis vosotros la mezcla partiendo de sales compradas en una tienda de productos químicos.

Si se diera el caso que el agua de vuestro acuario está demasiado blanda porque os habéis pasado con la proporción de agua desmineralizada y en cambio vuestra agua de grifo es muy dura (caso de Barcelona, por ejemplo), la solución es muy sencilla. Tan sólo tenéis que realizar un cambio parcial de agua (incluso os podéis esperar a que toque el siguiente cambio de agua) y añadir toda el agua nueva de grifo o la proporción adecuada en función de los grados de dureza que queráis aumentar.

Tratamiento del agua previa introducción al acuario

Si deseáis aumentar unos grados la dureza del agua ya sea bien porque el agua de grifo sea muy blanda o porque partís de agua destilada u osmosis, deberéis proceder con la mezcla de sales tal como os hemos explicado en el apartado anterior.

Os recomendamos que aumentéis la dureza del agua hasta la que tenéis en el acuario siempre antes de añadirla, así el proceso será menos traumático para los peces.

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