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Los Pipidae. Ranas completamente acuáticas.

Si a un aficionado a la acuariofilia le preguntásemos si conoce a algún anfibio, muy probablemente, nos diría algún miembro de la familia Pipidae . Son, sin duda, una de las familias más populares entre los aficionados e incluso nos atreveríamos a decir, que a mucha gente se le despierta el interés por los anfibios a partir de estos animales.

Es difícil entrar a una tienda de acuariofilia y resistir la tentación de comprar una de esas minúsculas ranas que corretean por el fondo del acuario en busca de comida o que se mantienen tan quietas que a algunos aficionados se les ocurre pensar en sino serán de mentira.

Desgraciadamente, son muchas las jóvenes ranitas que acaban sus días en acuarios donde, debido al mal asesoramiento de su cuidador, no reciben los cuidados que debieran, o en el mejor de los casos, las pequeñas ranitas que un día adquirió el inocente aficionado, se convierten en pequeños monstruitos que empiezan a devorar peces ante la mirada atónita de su cuidador.

Para que no seáis víctimas de engaños y para qué sepáis los cuidados que necesitan estos animales, hemos preparado este artículo que esperamos os sea de ayuda.

Descripción

Los Pipidae son conocidos por los aficionados con el nombre de ranas de uñas o ranas sin lengua. Esta última característica es la que permite agruparlas dentro del suborden Opistoceles formando, por sí mismas, el grupo de los Aglossos (= los "sin lengua").

Son anuros completamente acuáticos que rara vez salen del agua, salvo cuando las condiciones de ésta son deplorables o bien reina una humedad ambiental alta, y deciden cambiar de charca.

La familia comprende cuatro géneros ( Pipa , Hymenochirus , Xenopus y Pseudohymenochirus ) distribuidos por África y América del Sur, siendo Pipa el único sudamericano.

De todos, los que más probabilidades tenéis de ver en los comercios son los tres primeros, y de éstos son, sin duda, Hymenochirus y Xenopus los que tienen el precio más asequible y los que encontraréis con más facilidad.

A continuación, os hacemos una descripción de los tres géneros más populares para que aprendáis a reconocerlos en los comercios y no os den gato por liebre.

Género Xenopus

Se conoce también con el nombre de rana de uñas africana y pese a existir varias especies, la que con más frecuencia se encuentra en los comercios es Xenopus laevis con la coloración salvaje (marrón) o albina.

Se trata de un anuro de cuerpo robusto y piel lisa, que presenta en cada uno de sus costados una fila de glándulas que recuerda en aspecto a las costuras realizada por un sastre novato.

Presenta unas potentes extremidades posteriores provistas de membranas interdigitales y cuyos tres dedos más internos, poseen unas estructuras córneas de las cuales deriva el sobrenombre de "ranas de uñas". Por el contrario, las patas delanteras carecen de membranas interdigitales y de uñas, pero juegan un papel muy importante en la detección y manipulación del alimento.

La cabeza de las ranas de uñas es relativamente grande y presenta dos ojos en su parte superior, orientados hacia arriba como si miraran hacia el cielo.

El tamaño es variable según se trate de machos o hembras. Los machos son más pequeños y cuando están sexualmente activos, desarrollan una especie de almohadillas de color negruzco, tanto en los dedos como en la cara interior de sus extremidades delanteras, que permiten sujetar mejor a la hembra durante el amplexo. Por otro lado, las hembras cuando están maduras sexualmente, presentan unos labios cloacales más desarrollados.

Aunque no presentan un canto sonoro, los machos emiten una serie de chasquidos que son audibles en las inmediaciones del acuario si estamos en silencio y ponemos un poco de atención.

El tamaño máximo de las hembras más grandes es de 14 cm. (longitud cabeza-cloaca).

Como curiosidad, debemos comentar que es el animal utilizado en el famoso test de embarazo llamado "la prueba de la rana". Las hembras de esta especie ovulan en presencia de orina de una mujer embarazada.

Un hecho más dramático lo encontramos en la tolerancia que presenta esta especie a las oscilaciones de temperatura, y que son la causa que animales liberados en estanques y lagos naturales se hayan aclimatado, dando lugar a un nuevo episodio del peligro que comporta la introducción de especies exóticas en ecosistemas de los que no son oriundas. De modo que os pedimos que toméis todas las precauciones posibles para evitar las fugas de vuestros animales, especialmente si los mantenéis en estanques al exterior, y que en caso de querer deshaceros de vuestro animal, optéis por llevarlo a algún comercio o centro de animales exóticos y en caso que no os lo acepten, optéis por su sacrificio antes que tirarlo a la primera charca que veáis por el monte.

Sabemos que es duro lo que os acabamos de decir, pero nuestros ecosistemas no tienen porque pagar la irresponsabilidad que tuvisteis al adquirir un animal que después no podríais mantener. En caso de tener la culpa el mal asesoramiento, no dudéis en rellenar un formulario de queja ante una oficina de los derechos del consumidor, para dejar constancia de la irresponsabilidad de dicho establecimiento en la venta de determinados animales.

Género Hymenochirus

Hymenochirus boettgeri

Se trata de un anuro de pequeño tamaño que alcanza la madurez sexual con los escasos 3 cm. de longitud que miden los adultos. Es, junto con el anterior, los dos géneros que con más frecuencia encontraréis en los comercios.

Debido a las hibridaciones existentes, resulta complicado continuar diciendo que todos los individuos que se comercializan pertenecen a la especie: Hymenochirus boettgeri , y algunos autores prefieren utilizar el más genérico: Hymenochirus sp.

Son ranas de cuerpo aplanado y de complexión más frágil que las anteriores. Aquí los ojos están situados a ambos lados de una cabeza pequeña y con forma más o menos triangular.

Tanto las extremidades anteriores como las posteriores presentan membranas interdigitales, y en el caso de las posteriores, se observan en los dedos una especie de excrecencias parecidas a uñas que les otorgan el sobrenombre de: ranas de uñas enanas.

La piel de estas ranas es rugosa y la coloración varía entre el verde pardusco o verde oliváceo, si bien algunos ejemplares son marrones salpicados de pequeños puntitos oscuros.

No se comercializan individuos albinos, si bien esta mutación se ha observado en algunos ejemplares salvajes aislados. Por tanto, siempre que observéis ranas de uñas albinas, podéis estar seguros que se trata de la especie anterior.

El dimorfismo sexual es complejo en estos animales. Algunos libros hablan de cuestiones relacionadas con los patrones de coloración y demás, pero el único sistema infalible consiste en observar la existencia de unas glándulas alargadas y saquiformes que presentan los machos justo detrás de las extremidades anteriores. Dichas glándulas, sirven, según parece, para estimular a la hembra durante el amplexo.

Al igual que con la especie anterior, los machos emiten una serie de chasquidos que pueden escucharse en la habitación donde tenemos el acuario sin problemas, si ponemos un poco de atención.

La rana de uñas enana es un animal sensible a las bajas temperaturas, de modo que debéis mantenerlo siempre a temperaturas superiores a 15ºC.

Género Pipa

Pipa pipa

Una de las ranas más extrañas del mundo pertenece a esta familia. Se trata del sapo del Surinam ( Pipa pipa ), un anuro peculiar donde los haya de casi 20 cm de longitud, con un cuerpo totalmente aplanado de forma más o menos rectangular y una cabeza totalmente triangular provista de una gran boca.

Pese a ser un animal de cuerpo robusto, es un excelente nadador, gracias a sus potentes extremidades posteriores con sus dígitos unidos por una membrana interdigital. Como sucedía en el caso de Xenopus , los sapos del Surinam carecen de membranas interdigitales en los dedos de las extremidades anteriores, y las utilizan para la detección y manipulación de las presas de las cuales se alimentan.

Su cabeza presenta unos ojos muy pequeños en su parte superior y dirigidos hacia arriba, pero su visión es escasa, siendo más importante para la detección del alimento, el papel sensorial de la línea lateral que recorre su cuerpo y las extremidades anteriores.

La coloración del dorso puede ser: gris, beige claro o incluso marrón oscuro dependiendo de los individuos. Se ha observado una cierta capacidad para variar su coloración en función de la superficie sobre la cual se encuentren. Por ejemplo, animales mantenidos en acuarios claros tienen tendencia a presentar colores claros con el paso del tiempo, mientras que los que se mantienen en acuarios oscuros, tienen tendencia al marrón oscuro.

Por otro lado, el vientre siempre presenta un color claro y es recorrido longitudinalmente por una línea que señala la enorme boca que poseen. Es muy fácil de observar cuando los animales descansan en el suelo.

Pese a no ser excesivamente quisquillosos en cuanto a calidad de agua, se recomienda mantenerlos en aguas ligeramente ácidas y con una temperatura de agua entorno a los 25ºC, dado que proceden de zonas tropicales.

Alojamiento

Como dice el título, se trata de anuros completamente acuáticos, de modo que su hogar perfecto es un acuario . Muchos aficionados no pueden resistir la tentación de que estos simpáticos batracios compartan escena con una flamante comunidad de peces.

Debemos decir que la situación ideal y que os recomendamos encarecidamente (ni que decir si pensáis en reproducir a los animales) es que los anfibios vivan solos en dicho acuario. De esta manera, no tendréis problemas a la hora de alimentarlos ni tampoco correréis el riesgo que los peces puedan dañar a las ranas ni que las ranas puedan atacar a los peces.

Como sabemos lo que os cuesta resistir la tentación, al menos si decidís hacer alguna asociación, hacedla con un poco de sentido común.

Si tenéis un acuario comunitario de peces tropicales, sin duda, la rana idónea para estas condiciones es la rana de uñas enana. Siempre que el acuario esté poblado con peces pequeños (tipo: neones, guppy, cebritas, etc...) y os aseguréis que la rana recibe su ración de alimento, no tendréis ningún problema ni con la rana ni con los peces. Eso sí, dado que la rana sube a la superficie a tomar bocanadas de aire, debéis aseguraros que el aire que se encuentra entre la tapa del acuario y la superficie del agua no es un aire viciado. Para evitar disgustos, os recomendamos que coloquéis alguna rejilla o tela mosquitera de ventilación en la superficie de vuestro acuario, ya que de esta manera, garantizaréis la beneficiosa renovación de aire que el animal necesita.

Si el acuario que tenéis es de agua fría, la rana que os aconsejamos es la rana de uñas africana. Debéis tener en cuenta que es un animal que alcanza una talla considerable, pero que si disponéis de espacio, no os va a dar problemas con las carpas y carpines típicos de agua fría que también alcanzan un tamaño considerable cuando son adultos. Dado que la rana necesita tener oscilaciones de temperatura a lo largo del año, un acuario a temperatura ambiente resulta idóneo para su mantenimiento y dado que los peces son grandes, aún siendo la rana adulta, difícilmente se los comerá.

Más combinaciones con peces que las que os hemos propuesto, no os recomendamos que realicéis por el bien de los animales. De todos modos, os volvemos a recordar, que la mejor opción siempre es que los anfibios tengan un habitáculo para ellos solos.

Ya os hemos ido comentado cuando hemos hablado de cada uno de los géneros un poco sus preferencias en cuanto a condiciones ambientales, así que no vamos a decir nada más al respecto, y sobre cómo montar el acuario, tenéis el enlace que os lleva a un artículo donde se os explica cómo hacerlo.

Alimentación

Estamos ante unos anuros muy voraces y de hábitos estrictamente carnívoros. Es muy fácil alimentar a estos animales que incluso rápidamente se acostumbran a comer los piensos granulados para peces o tortugas, especialmente las especies más grandes ( Xenopus , Pipa ).

Su dieta puede basarse en la multitud de invertebrados congelados que podéis encontrar en los comercios de acuariofilia tales como: larvas rojas de mosquito, krill, larvas negras, etc... así como también en: trocitos de pescado, mejillón o gamba; lombrices de tierra, etc...

Lo importante es ofrecerles una dieta variada y que el alimento que suministremos esté acorde con el tamaño de la boca del animal al que va destinado. Nos referimos a que a una rana enana de uñas, por ejemplo, una lombriz se le quedará un poco grande, mientras que para una rana de uñas mediana será un bocado muy apetitoso.

En todos los casos, os recomendamos que evitéis el suministro de productos cárnicos , ya que pueden provocar trastornos intestinales en vuestros animales. De todos modos, pensad si en la naturaleza alguno de estos animales se alimenta de: vacas, pollos, conejos, etc... así que no tenéis más que hacer una dieta en cautividad, lo más parecida a la que tendrían estos animales en sus hábitat de origen.

Estos anuros tienen una tendencia a la obesidad cuando se mantienen en cautividad, de modo que os recomendamos que suministréis pequeñas cantidades de alimento varias veces a la semana, pero sin que las ranas se peguen el gran festín. Si en algún momento detectáis síntomas de obesidad, no tenéis más que reducir las raciones de comida y la situación volverá a la normalidad.

Reproducción

Las ranas de uñas africanas son unos animales bastante fáciles de reproducir en cautividad. La estimulación reproductiva se puede llevar a cabo de forma natural o bien mediante la inyección de hormonas, si bien a nivel doméstico, nosotros siempre os recomendamos el sistema natural.

Los progenitores deben pasar unos meses a una temperatura más baja de la habitual que simule el enfriamiento de las charcas que tiene lugar en el hábitat de origen de estos animales. Os recordamos que el rango de tolerancia térmica de la rana de uñas enana es diferente del de Xenopus , y debéis tenerlo en cuenta al realizar estos descensos térmicos.

Pasado este tiempo, se va subiendo progresivamente la temperatura del acuario donde se encuentran los reproductores y se les alimenta copiosamente. Si están maduros sexualmente, no tardaremos en ver los curiosos comportamientos reproductivos de estos animales y los amplexos.

El amplexo es inguinal, es decir, el macho agarra a la hembra por la cintura gracias a las excrecencias nupciales que presentan sus extremidades anteriores, y realizan juntos una serie de movimientos en forma de arco hacia la superficie del agua donde los huevos son liberados y fecundados seguidamente por el macho. El ritual en forma de arco se repite, tantas veces como sea necesario, hasta que sean liberados la totalidad de los huevos que contiene la hembra.

La puesta queda flotando en la superficie del agua, y a los pocos días nacen unos pequeños renacuajos. Los de la rana de uñas ( Xenopus laevis ) son mucho más activos que los de la rana de uñas enana y tienen una morfología muy peculiar que queda representada en el siguiente dibujo:

(insertar dibujo)

Al igual que los adultos, y contrariamente a lo que sucede con los renacuajos de otros anuros, éstos son totalmente carnívoros. Se alimentarán de pequeños invertebrados tales como: pequeños copépodos, pequeños cladóceros, etc... Sino tenéis posibilidad de encontrar estos alimentos vivos ni que sea en charcas cercanas, podéis utilizar alimento microfino para alevines de peces ornamentales.

Para acabar con el apartado de reproducción, debemos hacer una mención especial al peculiar mecanismo de reproducción que presenta el sapo del Surinam. Después del amplexo, los huevos fertilizados por el macho se colocan sobre el dorso de la hembra. A partir de ese momento, la piel de dicha zona aumenta el riego sanguíneo y empieza a crecer alrededor de los huevos cubriéndolos por completo.

Esta situación se mantiene durante toda la incubación y dependiendo de la especie, pueden salir tras la eclosión jóvenes ranitas, como es el caso de Pipa pipa , o bien pequeños renacuajos, como es el caso del resto de especies de este género.

Dado que los sapos del Surinam son animales de cierta envergadura como sucede con Xenopus , os recomendamos a todos los que os queráis dedicar a su reproducción (o mantenimiento en cautividad), que dispongáis de acuarios voluminosos para que los animales se sientan a gusto. En el caso de Xenopus , dado que tolera perfectamente las bajas temperaturas (siempre es mejor evitar las extremas), podéis habilitarle un pequeño estanque exterior tomando las correspondientes precauciones para evitar posibles fugas, como es la instalación de una rejilla de un palmo de altura en todo el perímetro del estanque. En principio, las ranas nunca abandonarán el agua, pero quién nos dice que en medio de un día lluvioso o por simple desbordamiento del estanque, nuestras ranas no deciden escapar.

 

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