Inicio Sobre AlaquaIrum Acuarios Acuaterrarios Experiencias AlaquaIrum

 

 

 

La mosca de la fruta

Las moscas del vinagre o de la fruta son un excelente alimento para la mayoría de los juveniles de anuro y también para las especies de pequeño tamaño, tales como las ranas dardo. Del mismo modo, también pueden utilizarse para alimentar a pequeños saurios y a peces de acuario. Entre sus ventajas hay que destacar la facilidad de su cultivo y el escaso espacio que necesitamos para obtener una gran producción. No queremos que ningún herpetólogo se quede sin conocer cómo criar a la reina de los genéticos y esperamos que esta ficha os ayude a conseguirlo.

Descripción

Las moscas de la fruta son unos dípteros de diminuto tamaño que escasamente superan los 2,5 mm de longitud cuando son adultos. En el comercio pueden encontrarse dos especies: Drosophila melanogaster y D. hydei , siendo la primera más pequeña que la segunda. De todos modos, podéis dirigiros a cualquier facultad de ciencias y seguramente en los laboratorios de genética tengan alguna cepa (incluso de otras especies) para daros y con la que iniciar vuestros cultivos. Dado que existen cepas ápteras o con alas atrofiadas , os recomendamos que escojáis éstas, ya que os facilitarán notablemente su manipulación y a vuestros animales su captura.

Aunque no es imprescindible que un aficionado sepa sexar las moscas, sí creemos que puede serle de utilidad, o ni que sea, servirá para saciar la curiosidad de algunos, que ya es bastante. Las hembras de drosófila tienen un vientre más abultado con forma de pera y son de tamaño superior a los machos. A su vez, los machos , aparte de ser más estilizados, presentan pintas tarsales ("unas manchitas negras") observables muy bien, con ayuda de una lupa, en el primer par de patas de éstos. Si tenéis dudas si estáis delante de un macho o una hembra, fijaos en las pintas tarsales, es característica inequívoca que estáis ante un macho. Os lo decimos porque a veces el tamaño o la forma del cuerpo puede dar lugar a confusión, especialmente en ejemplares jóvenes.

Y para acabar con el apartado de descripción, no podíamos hacerlo de otro modo que con las características generales de los dípteros y la posición que ocupan los drosofílidos en la escala zoológica.

Filo Arthropoda

Subfilo Hexapoda

Clase Insecta

Subclase Pterygota

Orden Diptera

Suborden Cyclorrapha

Familia Drosophilidae

Los dípteros se caracterizan por presentar un solo par de alas membranosas y por tener el segundo par transformado en los llamados balancines o halterios . Su cabeza presenta una gran movilidad y es del tipo hipognato , rostro orientado hacia abajo formando una cruz con el resto del cuerpo. La boca consta de un aparato bucal formado por una trompa suctora que, en algunos casos, puede ser picadora (mosquitos, por ejemplo). Presentan ojos compuestos muy desarrollados y también tienen ocelos . Sus larvas son ápodas de tipo eruciforme y son acéfalas en el caso de los Cyclorrapha .

Biología de la especie

Las moscas del vinagre son frecuentes incluso en nuestras cocinas domésticas cuando queda a su merced fruta madura. Con esto os queremos decir que, para conseguir los primeros ejemplares, no es necesario ni ir a un comercio del ramo ni a una facultad de ciencias, ahora bien, estos ejemplares no tendrán las alas atrofiadas y pueden darnos más quebraderos de cabeza que las ápteras.

Si tenéis alguna tierra de cultivo cercana a vuestra casa, podéis colocar una papilla de plátano a partir de las 6 de la tarde y veréis como aparecen las moscas atraídas por tan suculento plato. Lo mismo podéis probarlo en el balcón o terraza de vuestra casa si bien, si vivís en una gran ciudad, no suele ser tan fácil capturarlas.

Hecho el preámbulo introductorio del hábitat de las drosófilas, entremos de lleno en su reproducción. Como os dijimos al principio, las moscas de la fruta son unos organismos extremadamente prolíficos. Con unos pocos reproductores conseguiréis en poco tiempo tener los tarros de cría a rebosar de pequeñas mosquitas. El primer signo que observaréis que todo marcha bien es la presencia de unas diminutas larvas de color blanco deslizándose por la papilla del cultivo. Tras esta fase, las larvas pupan transformándose en pequeños capullos de color marrón negruzco y, finalmente, emergen las moscas. Este tipo de desarrollo recibe el nombre de holometábolo .

Técnica de cría

Dado el interés científico que tiene la especie Drosophila melanogaster y otras especies afines, son muchos los medios de cultivo que se han desarrollado desde que se iniciaron los trabajos con esta especie. A esto, debemos sumar el interés que ha despertado también entre los herpetólogos y las probatinas que han realizado éstos, lo que hace que indagando seguro que puede encontrarse un recetario casi tan amplio como el del mismísimo Arguiñano.

Antes de comentaros la selección de recetas que os hemos hecho, hablemos brevemente de los contenedores de cría. Seguro que muchos de vosotros tenéis por casa cajas de grillos, recipientes de yogurt de cristal, etc., pues sepáis que son unos excelentes contenedores de cría. Como es lógico, también podéis utilizar cualquier recipiente similar y su tamaño dependerá de la producción que necesitéis. Siendo francos, con unos cuantos recipientes de medio litro tenéis más que suficiente para alimentar un terrario estándar.

El recipiente de cría debe estar provisto de una tapa. Las moscas, como cualquier organismo vivo, respiran y tampoco les gusta el aire viciado, así que es importante la ventilación. Os recomendamos las telas de nylon, una media vieja, una malla de filtro o, incluso, una capa de algodón, perlón o el mismo papel de cocina. La única pega del papel de cocina es que si empieza a condensarse agua, se humedecerá y... las moscas se irán de excursión sin nuestro permiso. Podéis fijar la cubierta al recipiente con hilo o una goma elástica, que es lo más práctico. También hay aficionados que utilizan botes con tapa de rosca. En este caso, se practica un agujero a la tapa y se coloca, antes de cerrar el bote, la malla entre la tapa y el recipiente, y se cierra con rosca.

Y ahora... ¡a comer!

Receta A

Necesitaremos: cereales para el desayuno (CornFlakes), levadura de panadero fresca o liofilizada, vinagre y yogur natural o de frutas. Dependiendo de la cantidad de papilla que necesitemos colocaremos más o menos cantidad de ingredientes. Los cornflakes se trituran manualmente o con ayuda de una trituradora. Una vez triturados, los mezclamos con un poco de yogurt y un chorrito de vinagre (sin pasarse). Después añadimos un poco de levadura y removemos bien todo. No es imprescindible pero a nosotros nos gusta dejar reposar la "masa" tapada 24 horas antes de ponerla en los recipientes de cría.

La cantidad de papilla a colocar varía según la especie y nuestra producción. Generalmente con 2 dedos de papilla es suficiente (aprox. 5 cm a lo sumo). Una vez colocada la papilla, es recomendable añadir un poco de levadura extra en la superficie.

La variante de esta receta es hacerlo sin yogur y sustituir el vinagre por un antifúngico como nipagim. La única diferencia observable es que los cultivos hechos con vinagre deben renovarse con más frecuencia que los hechos con nipagim. Sin yogur o con yogur, nosotros no hemos observado diferencias significativas.

Receta B

Necesitaremos: agar agar, levadura de panadero, azúcar, harina de maíz y algún fungicida (léase lo indicado en la receta A). Tomaremos un cazo y disolveremos el agar agar hasta que esté completamente fundido. Acto seguido, disolveremos la harina y el azúcar en el mismo recipiente, y mezclaremos todo bien añadiendo la levadura. Dejaremos enfriar la mezcla antes de añadir el nipagim. Si utilizáis vinagre podéis añadirlo en el mismo momento. Es una receta un tanto más "profesional" que la primera.

Y para acabar nos queda comentar la "decoración" que deben tener las moscas en estos recipientes que podemos decir son su casa. Para hacerles la vida más cómoda y aumentar la producción, deberéis colocar un papel doblado a modo de acordeón o unas briznas de algún material sintético para que las larvas puedan trepar y pupar, y, por otro lado, para que los adultos puedan corretear hasta que hagamos la cosecha.

El cómo suministrarlas depende de cada aficionado. Especialmente si cultiváis cepas salvajes, es bueno adormecerlas o como mínimo atontarlas antes de abrir el cultivo o, de lo contrario, os arriesgáis a tener la casa llena de diminutas mosquitas que no sería al primero que le pasa. El método más cómodo a nivel doméstico consiste en colocar el cultivo un rato en el frigorífico. ¡Ojo! El atontamiento no dura mucho tiempo y enseguida recobran su actividad, hay que ser rápido. También no debéis dejarlas mucho tiempo en la nevera o morirán.

El número de cosechas dependerá del ciclo vital de la especie y de la cantidad de papilla. D. melanogaster tarda aproximadamente 15 días en completar el ciclo, mientras que D. hydei tarda un poco más pero también es más prolífica.

¡Mucho éxito en la cría!

 

Alberto Maceda & Irene González | www.alaquairum.com | www.alaquairum.net

Copyright 2003-2013 AlaquaIrum. Reservados todos los derechos.