Monogénicos de las branquias
Agente patógeno:
Dactylogirus sp., Diplozoon sp., Ancyrocephalus sp. y Monocoelium sp.
Sintomatología:
Los peces presentan un ritmo respiratorio muy acelerado con los opérculos branquiales algo levantados.
Esta sintomatología puede ser debida a otras causas como la presencia de toxinas en el agua: nitritos, cloro, etc... por lo que os recomendamos que leáis atentamente las características de la enfermedad con el fin de establecer un buen diagnóstico.
Características de la enfermedad:
El término trematodo ha dejado de aplicarse a lo que antiguamente se consideraban trematodos monogénicos para aplicarse sólo exclusivamente al grupo de los digénicos y a un pequeño grupo afín. Por tanto, acorde con la taxonomía actual el término correcto para referirnos a estos organismos es el de Monogénicos que ocupan por sí mismos, una clase independiente a los trematodos.
El término Monogenea como se conoce en latín al grupo, hace referencia a que todo su ciclo biológico tiene lugar sobre el mismo hospedador. Se caracterizan por presentar una serie de estructuras de fijación a modo de ganchos que le permiten anclarse a las branquias que es el órgano diana por excelencia de estos parásitos.
La única forma de efectuar un diagnóstico correcto es por medio de la observación de las láminas branquiales al microscopio. Si nuestro pez está afectado por monogénicos branquiales veremos a unos 50 aumentos que anclados a cada una de las laminillas hay una serie de pequeños gusanos que muy probablemente corresponderán a uno de los cuatro géneros que aquí os hemos puesto que son los más frecuentes en este tipo de patologías.
Os advertimos que los monogénicos branquiales igual que los epidérmicos como Gyrodactylus, se encuentran de por sí, siempre presentes en nuestros peces en un número reducido de individuos que apenas causan daños. El problema radica cuando su densidad de población aumenta y es cuando hablamos de enfermedad. Esto es muy importante porque puede que observando al microscopio las láminas branquiales incluso de un pez sano, veáis algún que otro monogénico enganchado, pero esto entra dentro de la normalidad y no debe alarmaros.
Ahora pasamos a hacer una breve descripción de cuáles son las características morfológicas que nos permiten identificar cada uno de los géneros. Llegar a categoría de especie, es una tarea un tanto compleja quedando reservada a los especialistas.
Género Dactylogirus
El tamaño ronda los 0.3 mm de longitud y se caracteriza por presentar 4 “ojos” en la región anterior y un opistohaptor, situado al extremo de la región posterior, provisto de dos grandes ganchos rodeados de muchos pequeños garfios que les permite anclarse fuertemente a su hospedador y no ser arrastrados por la corriente.
Género Monocoelium
Se diferencia del anterior porque el opistohaptor presenta 4 ganchos en lugar de dos.
Género Ancyrocephalus
Se parece mucho a Monocoelium , pero presenta un región anterior más redondeada y un opistohaptor con dos piezas conectivas uniendo los ganchos siendo en los casos anteriores únicamente una.
Género Diplozoon
Es muy fácil de reconocer dado que siempre se presentan dos individuos unidos en forma de X. En estado larvario ya se produce dicha unión y permanecen así el resto de sus vidas, lo que ha hecho que algunos autores hablen de “estado de cópula constante”.
La reproducción típica de estos organismos es la puesta de un huevo sobre los filamentos branquiales generalmente que da lugar a una larva ciliada provista de un disco adhesivo que utiliza para fijarse sobre las branquias del mismo hospedador que sus progenitores o bien sobre uno nuevo.
Tratamiento:
Como os dijimos en las características de la enfermedad, estos comensales son habitantes típicos de las branquias donde se encuentran en un número reducido esperando la ocasión para proliferar. Esta oportunidad viene cuando el pez está débil ya sea por: mala alimentación, malas condiciones de agua, etc... lo que hace que estos ectoparásitos con carácter oportunista proliferen a mansalva poniendo en grave peligro la vida del pez al afectar a las branquias que son uno de sus órganos más delicados.
Manteniendo los peces en buenas condiciones y sin situaciones de estrés es raro que aparezcan enfermedades y entre ellas ésta. Así que como decimos siempre, la mejor prevención es una buena calidad de agua y una dieta equilibrada.
De desencadenarse la enfermedad, son muchos los tratamientos que han sido propuestos a lo largo de los años por los aficionados, si bien con no todos se obtiene el mismo resultado y por ello, vamos a comentarlos con un poco de detenimiento.
Los tan tradicionales baños de sal a una concentración de 15 gramos por litro de agua durante unos minutos permiten aliviar, pero no curan la enfermedad, así que nosotros somos partidarios de descartarlo como método de curación.
Del mismo modo, tratamientos basados en Acriflavina como el mycopur o en triclorfón no son los más recomendables. El primero porque resulta demasiado suave y tendríamos los mismos resultados que con la sal y el segundo porque resulta demasiado agresivo y no resulta del todo efectivo.
Mejores resultados dan los baños en permanganato potásico (¡aplicar con mucho cuidado!) y especialmente los tratamientos basados en praziquantel que está presente en tenicidas de perros y gatos bajo nombres comerciales de Droncit, Drontal, Teniciven, etc... y que podéis adquirir en farmacias o comercios especializados en productos zoosanitarios.
La dosis a aplicar de praziquantel sería a razón de 3mg / litro teniendo en cuenta que cada cuarto de pastilla de Droncit corresponde aproximadamente a 5mg de praziquantel, si bien con peces resistentes puede elevarse la dosis a 4 mg / litro. Esta última suele ser letal para calíctidos (corydoras y afines) y loricáridos.
Pese a poderse aplicar vía oral como comentamos en el tratamiento de la acantocefalosis, en este caso no resulta efectivo al estar hablando de ectoparásitos.
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