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La lombriz de tierra

Las lombrices de tierra pueden formar parte, sin duda, de la dieta principal de buen número de anfibios. Son especialmente aceptadas por urodelos, aunque también los anuros las devoran gustosos. Se conocen casos de salamandras que fueron alimentadas exclusivamente con lombrices desde que tuvo lugar su metamorfosis hasta la edad adulta sin que se les detectara problema alguno de salud. Nosotros no queremos, ni mucho menos, con esta ficha, que hagáis monótona la dieta de vuestros animales. Queremos que aprendáis a aprovechar recursos que pone a nuestra disposición la naturaleza y que quizás no les sacáis provecho por desconocimiento. Esperemos que esta ficha os sea de utilidad y os ayude en el propósito de mantener a vuestros animales cada día más sanos.

Descripción

La lombriz de tierra pertenece al filo de los anélidos (Clase Oligoquetos). Los oligoquetos se caracterizan por presentar un cuerpo de sección casi cilíndrica y dividido en tres regiones diferenciadas. En primer lugar tenemos el lóbulo cefálico o lóbulo preoral que constituye el prostomio . Éste carece de apéndices pero presenta una serie de estructuras con valor taxonómico. En segundo lugar tenemos la región del tronco , la cual está constituida por segmentos homónimos que reciben el nombre de metámeros . Presentan entre 7 y 600 segmentos. Y, finalmente, tienen el pigidio , región donde desemboca el ano.

Como su nombre indica, los oligoquetos presentan pocas quetas o sedas . Éstas las encontramos en todo el cuerpo a excepción del prostomio y del primer segmento corporal. Las quetas son móviles gracias a que presentan musculatura propia y son más abundantes en los oligoquetos acuáticos que en los terrestres. Estos últimos presentan como mucho cuatro pares.

La coloración externa de los oligoquetos varía según las especies. Por lo general, las especies acuáticas son transparentes y dejan entrever sus órganos internos. En algunas especies, su cuerpo está teñido de color rosa o rojo debido a la presencia de eritrocruorina , contenida en el plasma. Éste es el caso del Tubifex . También pueden presentar color verde o verde amarillento como consecuencia de las células cloragógenas . Por el contrario, las especies terrestres muestran homocronía y esto es una coloración semejante a la de su entorno lo que les permite pasar desapercibidas (cripsis). Como siempre, la naturaleza es más diversa y algunas especies terrestres típicas de ambientes muy cargados en materia orgánica presentan un cuerpo rojizo, caso de Eisenia foetida . También debemos decir que existen especies tropicales bellamente coloreadas.

La mayoría de los oligoquetos y, especialmente los terrestres, tienen, en la línea media de su cuerpo y en los surcos intersegmentarios, unos poros que comunican el celoma con el exterior y que tienen un gran interés en la clasificación de las especies. Los vermes expulsan a través de estos orificios una sustancia mucosa de naturaleza diversa con función básicamente defensiva frente a microorganismos patógenos (propiedades antibióticas), algo típico de los oligoquetos que habitan en suelos cargados de materia orgánica. En algunas especies este mucus desprende un olor desagradable -caso de Eisenia foetida - lo que permite ahuyentar a los depredadores.

Durante la época de reproducción, y en ejemplares adultos, puede observarse un engrosamiento en la parte anterior del animal. Este engrosamiento recibe el nombre de clitelo y es el responsable de la formación, tanto del capullo donde se desarrollarán los huevos como del cilindro mucoso donde tiene lugar la cópula. La forma y posición del clitelo varían según las especies y por tanto, tiene valor taxonómico.

La pared del cuerpo de estos animales presenta una epidermis encargada de la secreción de la cutícula y una capa muscular interna responsable del movimiento del animal. Concretamente distinguimos dos capas de musculatura, la externa circular y la interna longitudinal. Ambas son antagónicas y el líquido celomático que tiene el animal en su interior les sirve como esqueleto hidrostático. De este modo el animal puede desplazarse y excavar galerías.

En el extremo anterior del cuerpo encontramos la boca. Ésta está recubierta por una cutícula como el resto del cuerpo y presenta una musculatura muy potente. Con mayor o menor grado de desarrollo, desembocan al principio del esófago las llamadas glándulas de Morren . Éstas están muy vascularizadas y secretan carbonato cálcico en pequeñas cantidades que utilizan los vermes como órganos homeostáticos. No sólo regulan el contenido de iones calcio en sangre sino también, los de magnesio, calcio y fósforo.

La comida ingerida pasa por el esófago y llega al papo -podemos considerarlo como una especie de estómago junto con el pedrer- y acto seguido pasa al intestino, que acaba en el ano situado en el extremo posterior del cuerpo.

Las lombrices excretan al mismo tiempo amoníaco y urea pero, en condiciones normales, hay un predominio del primero sobre la segunda. Unas células especiales llamadas células cloragógenas ayudan en la evacuación de los productos de desecho.

El sistema circulatorio de las lombrices se muy simple. Su pigmento respiratorio es rojo -como nosotros- pero en lugar de viajar dentro de células especializadas, éste fluye en el plasma. El pigmento respiratorio recibe el nombre de eritrocruorina.

Carecen de aparato o sistema respiratorio y todo el intercambio gaseoso, mayoritariamente, lo realizan a través de la piel.

El sistema nervioso está constituido por un cerebro situado en el tercer segmento del cuerpo y toda una serie de ganglios laterales distribuidos a lo largo del cuerpo.

Biología de la especie

Las lombrices de tierra habitan sustratos húmedos, ya sean márgenes de ríos, tierras de cultivo o, en general, cualquier sitio donde se conserve un poco la humedad, ya que de ella depende su supervivencia. Es muy raro observarlos en la superficie, a menos que el sustrato esté anegado, sea de noche o la humedad ambiental sea muy alta (abundante rocío, lluvia, etc.).

Estamos ante organismos hermafroditas -cada individuo posee ambos sexos, sin embargo, no pueden autofecundarse y hay maduración secuencial de cada sexo. Existen poros donde desembocan los conductos del aparato reproductor masculino - espermiductos - y poros donde desembocan los del aparato reproductor femenino - oviductos -. Durante la cópula, el semen circula a través de unos canales laterales del individuo hasta llegar a su destino (surcos seminíferos) para después ser almacenado en un par o dos de receptáculos seminales -también llamados espermatecas- de donde saldrá para fecundar los óvulos. Una vez ha tenido lugar la cópula, se empieza a formar el capullo . Éste está constituido por una sustancia mucosa que solidifica al entrar en contacto con el aire. Va resbalando a lo largo de la lombriz y recoge, en primer lugar, los óvulos en las aperturas de los oviductos y después los espermatozoides cuando pasa por las aperturas de los espermiductos.

Técnica de cría

La lumbricultura, como la helicicultura, son dos tipos de cultivos que aumentan en número de adeptos con el paso de los años. Mantener un cultivo de lombrices en casa tiene varias ventajas. Por un lado, es una manera de reciclar toda aquella materia orgánica que se produce casi a diario en las cocinas de cualquier hogar. Por el otro, el sustrato que elaboran las lombrices como consecuencia de su actividad diaria ( humus de lombriz ), es excelente para el mantenimiento de plantas, no sólo por su esponjosidad sino también por los nutrientes que contiene. Y, finalmente, el exceso de lombrices del cultivo pueden utilizarse para alimentar a un gran diversidad de animales (aves, peces, anfibios, etc.). Son muy ricas en minerales y en determinadas vitaminas.

Los materiales que necesitamos para construir un criadero de lombrices no suponen un gran desembolso para el bolsillo de cualquier aficionado. El modelo más sencillo consiste en colocar una jardinera o maceta grande con tierra húmeda. Mientras que los más sofisticados, consistirían en la construcción de una compostera con regulación de temperatura, de la ventilación, etc. No creemos que sea necesario llegar a tanto. Con la utilización de un bidón grande, una caja de madera del tamaño apropiado o una maceta olvidada, seguro que conseguís una producción suficiente que cubra las necesidades de vuestros animales y sin complicaros la vida.

Los únicos requisitos a tener en cuenta son que el recipiente tenga un buen drenaje para que no se acumule agua y que esté situado en un lugar resguardado de heladas y otras inclemencias meteorológicas. También debe vigilarse la acidez del terreno, la tierra ácida no gusta a las lombrices.

Los progenitores podéis conseguirlos en el campo o bien yendo a un comercio de venta de cebo vivo para pesca. Nosotros os recomendamos la segunda opción. La razón es que las lombrices salvajes pueden ser portadoras de cualquier patógeno o estar contaminadas con pesticidas, y más vale andar sobreseguro. El inconveniente es que la mayoría de las especies comercializadas son tropicales y esto implica que su producción bajará de forma drástica los meses de invierno. Para remediarlo podéis meter el cultivo dentro de casa durante este periodo.

La alimentación de las lombrices no plantea ningún problema. Manteniendo el sustrato húmedo y enterrando semanalmente algunos restos de comida, veréis como conseguís una gran producción de vermes. No es recomendable pasarse con los restos orgánicos o, de lo contrario, convertiréis vuestro criadero en un pudridero.

¡Mucha suerte en la cría!

 

Alberto Maceda & Irene González | www.alaquairum.com | www.alaquairum.net

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