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Una rana sonriente: Litoria caerulea

Una de las ranas arborícolas más populares entre los aficionados es la rana de White. Su fácil manejo, alimentación, reproducción, etc... hacen de ella una candidata perfecta para todos aquellos que dan sus primeros pasos en esta afición. En el presente artículo, os vamos a explicar cuáles son las necesidades de esta especie para que podáis disfrutar de ella durante muchos años.

Descripción

Se trata de la rana arborícola más grande que puede encontrarse actualmente en los comercios y por su semejanza con otros miembros de la familia de los Hílidos como nuestra ranita de San Antonio, algunos aficionados la han bautizado como rana de San Antonio gigante. Por otro lado, los aficionados americanos ven en la cara tan simpática de esta rana una sonrisa y de ahí nuestro título como traducción de “Smiling frog”.

Su tamaño adulto es de 15 cm., si bien podemos encontrar ejemplares de hasta 20 cm, pero es raro que los individuos criados en cautividad lleguen a esa talla.

Como todas las ranas de costumbres arborícolas, la rana de White presenta unas expansiones en la punta de sus dedos que utiliza a modo de ventosas para trepar por superficies verticales que pueden ser desde troncos hasta el propio cristal del terrario.

Son ranas corpulentas de cuerpo flácido y piel lisa. En su cabeza, destacan dos brillantes ojos de color oscuro y una boca grande.

Presenta dos tímpanos bien visibles a cada lado de su cabeza y sobre ellos, encontramos unos pliegues de su piel que se hacen más o menos gruesos en función del grado de obesidad del animal.

No presenta comportamientos agresivos frente a otras especies ni incluso verso sus congéneres y lo único a tener en cuenta, es que el tamaño de todos los animales que pueblen el habitáculo sea similar para evitar que sean devorados por los individuos más grandes.

El dimorfismo sexual es poco marcado en ejemplares juveniles. Las hembras adultas superan en tamaño a los machos y éstos a su vez, presentan la capacidad de generar sonidos, algo de lo que las hembras carecen.

Origen y hábitat

Las ranas de san Antonio gigantes son originarias de los bosques del norte y este de Australia, aunque su área de distribución se extiende también por Nueva Guinea y Nueva Zelanda.

Son habitantes típicos de las copas de los árboles y arbustos por donde no tienen ningún problema para desplazarse gracias a las ventosas que hay en sus dedos y sus largas extremidades.

En su hábitat natural, pasan por un periodo de estivación que va desde abril a noviembre siendo el resto del año húmedo.

Alojamiento

Al ser ranas de tamaño grande y muy activas durante el crepúsculo, necesitarán un terrario de dimensiones también grandes y más alto que ancho dadas las costumbres arborícolas de éstas.

El tipo de terrario sería el que cuando hablamos del alojamiento de los anfibios catalogamos de selva tropical. No es necesario mantener una temperatura tan elevada como allí dijimos para estas ranas, nos bastará con la temperatura ambiente de nuestro hogar si éste no es excesivamente frío en invierno.

Toleran temperaturas que van desde casi los 32ºC durante el día a los 20ºC durante la noche. Eso sí, no deben producirse cambios bruscos de temperatura.

La iluminación puede ser a base de los típicos fluorescentes que encontramos en las tiendas de acuario o bien esos tubos específicos de las tiendas de reptiles con la precaución que tengan una baja proporción de UVB (2%).

Respecto a cómo decorar el terrario, os recomendamos que leáis con atención lo expuesto en el artículo antes comentado y que sobretodo, nunca utilicéis como sustrato cortezas de pino, gravas o similares. Como pasa con otras especies de ranas, la posibilidad que ingieran sustrato con el alimento es grande y el riesgo que se produzca una oclusión intestinal con estos materiales es alto.

Alimentación

Son ranas muy voraces pero que nunca dan muestras de agresividad y pueden ser manipuladas con toda tranquilidad. La dieta deberá basarse en: insectos diversos, crías de ratón, gusanos, etc...

Si tenemos problemas para conseguir una dieta variada y la tenemos que basar exclusivamente en los grillos que venden en las tiendas especializadas, os recomendamos que espolvoreéis la comida con algún complejo vitamínico-mineral al menos una vez por semana.

De todas formas, creemos que tanto los grillos como las crías de ratón son dos de los alimentos más fáciles de conseguir. Así que para evitar problemas en los huesos, a los que por cierto son muy propensas estas ranas, lo mejor es que suministréis al menos en una de las comida alguna cría de ratón.

La frecuencia de alimentación es relativa, pero debemos tener en cuenta que estas ranas tienen tendencia a la obesidad en cautividad.

Los ejemplares juveniles deberán ser alimentados con más frecuencia que los adultos. Nosotros somos partidarios de dos comidas semanales no demasiado copiosas. La primera puede basarse en invertebrados diversos y la segunda en algún micromamífero acorde con el tamaño del animal.

Algunos aficionados son partidarios de alimentar a estas ranas fuera de su habitáculo y de forma individual para controlar exactamente la cantidad de comida que ingiere cada animal. Nosotros no lo consideramos una práctica descabellada e incluso os recomendamos a todos los dispongáis del tiempo y paciencia necesarios que lo hagáis.

Sea cual sea la forma de alimentarlas, evitad alimentos excesivamente quitinosos o con elevado contenido en grasas tales como: tenebrios, zophobas, polillas de la cera, etc...

Reproducción

Se coloca la pareja reproductora después de los meses de estivación en un terrario húmedo con un sistema de riego intermitente que simule la estación lluviosa. Dentro del habitáculo, debe haber un recipiente de unos 5 cm de profundidad donde la hembra pueda depositar los huevos.

Las puestas son numerosas y contienen cientos de huevos que eclosionan al cabo de 1 a 3 días dependiendo de la temperatura.

Los renacuajos se alimentan sin problemas con la comida seca para peces ornamentales y os recomendamos que los trasladéis a un acuario fuera de la instalación de sus progenitores, pero con una temperatura y calidad de agua igual a la que tenían dentro.

Al cabo de 5-10 semanas, se produce la metamorfosis y las jóvenes ranas arborícolas inician sus primeros pasos en el medio terrestre.

Durante esta etapa, la alimentación deberá ser diaria con insectos enriquecidos con vitaminas y minerales al menos en dos de sus comidas. Crecen con rapidez y pronto tendremos que empezar a pensar en un nuevo hogar para los pequeñines.

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Alberto Maceda & Irene González | www.alaquairum.com | www.alaquairum.net

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