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Factores abióticos

Como hemos hablado con anterioridad, las condiciones ambientales juegan un papel decisivo en el bienestar de nuestros peces y en este apartado hablaremos de los que consideramos a nuestro juicio los más importantes: densidad de población, parámetros químicos, alimentación, temperatura, elementos decorativos, iluminación y filtros.

De todos es bien sabido que no existe una regla fija que permita determinar cuantos peces caben en nuestro acuario pero debemos tener un poco de sentido común cuando cargamos evitando las masificaciones, algo bastante usual desgraciadamente en los principiantes. Como regla básica, debemos pensar que en la naturaleza las plantas son más abundantes que los propios peces, así que una bella plantación con un reducido número de peces merodeando entre las delicadas hojas de las plantas parece ser la mejor opción.

El hacinamiento no sólo es perjudicial por la falta de espacio sino también porque altera los parámetros químicos del agua al aumentar la carga orgánica del acuario y por consiguiente tenemos un deterioro más rápido del agua que o bien solucionamos con potentes sistemas de filtración y cambios de agua o nos arriesgamos a que nuestros peces mueran envenenados por subidas repentinas de nitritos, etc... Así pues, mantener una población de peces acorde con el volumen de nuestro acuario es uno de los primeros factores a tener en cuenta.

Ya hemos visto a grandes rasgos cómo la acumulación de residuos orgánicos en el acuario provoca una alteración de los parámetros químicos del agua lo cual no beneficia en absoluto a ninguno de sus habitantes, pero lo cierto es que no siempre se produce la muerte de los peces debido a estos envenenamientos que antes hemos comentado, sino que en ocasiones, tenemos irritaciones de las mucosas debido a que los peces son mantenidos en una calidad de agua que no corresponde a las necesidades de su especie.

Aparentemente esto puede parecernos una tontería, pero debemos tener presente que la mucosa es una barrera importante contra las enfermedades y que si ésta se encuentra debilitada, nuestros peces son más propensos a enfermar.

Pese a que actualmente la mayoría de peces comercializados provienen de criaderos y toleran condiciones ambientales que en ocasiones son bastante dispares de las que encontramos en su hábitat de origen no es bueno abusar de estos privilegios y más vale siempre intentar que las condiciones de agua que se reproducen en nuestro acuario sean adecuadas para todas las especies que en él habitan. Ni que decir cabe que cuando compramos especies capturadas de su medio natural, sea sumamente importante  reproducir con fidelidad las condiciones de su medio natural si queremos aumentar nuestras posibilidades de éxito en su mantenimiento en cautividad.

No podíamos dejar sin comentar la importancia que tiene evitar rociar con aereosoles cerca del acuario, el humo del tabaco, etc... Todo esto formaría lo que conocemos contaminantes exógenos del acuario, ya que sin ser producidos por el propio ecosistema si corremos el riesgo que acaben formando parte de él al entrar en contacto con el agua debido a aireadores, filtros, etc... y pueden poner en peligro la vida de nuestros peces ya sea a corto o largo plazo.

 

La alimentación juega un papel muy importante en el bienestar de nuestros peces, no en vano una dieta variada es imprescindible si queremos que nuestros peces gocen de buena salud. Pese a la comercialización de piensos equilibrados que teóricamente garantizan una correcta nutrición de los peces ornamentales, continúa siendo altamente recomendable alternarlos con otro tipo de alimento como podrían ser alimentos vivos o congelados con tal de ofrecer a nuestros peces un alimento lo más completo posible.

Algunos aficionados optan por fabricarse ellos mismos a partir de ingredientes caseros (corazón de buey, merluza, gambas, guisantes, etc...) una papilla casera que utilizan en la alimentación de sus peces, de esta manera ahorran dinero y se aseguran con una buena materia prima de estar ofreciendo a sus peces una alimentación equilibrada.

De todos modos, los aficionados que no dispongan de tiempo para dedicarse a las recetas caseras o bien la preparación de éstas sea  incompatible con la opinión de sus cónyuges que no desesperen porque como hemos dicho antes combinando diferentes tipos de alimento que encontramos disponibles en los comercios también garantizaremos una correcta alimentación de los peces, si bien nuestro bolsillo puede salir un poco más resentido.

 

Otro factor determinante es la temperatura, pero no pensemos que sólo incumbe a aquellos que mantienen acuarios con peces tropicales, puesto que un “shock” térmico afecta tanto a peces de agua caliente como de agua fría.

Lo más importante es que seamos capaces de mantener una temperatura constante sin cambios bruscos sea cual sea el tipo de pez que mantengamos, puesto que a todos les afectan las fluctuaciones, especialmente si son de varios grados, aunque como siempre encontramos especies más sensibles que otras.

Es posible que haya sorprendido a todos aquellos que mantienen un acuario sin calefactor el hecho que hayamos hablado de temperatura constante, puesto que les es imposible regular la temperatura de su acuario que simplemente corresponde con la del ambiente y es por ello que procederemos a dar una explicación breve al respecto.

Si tenemos un acuario sin calefactor, lógicamente la temperatura del agua fluctuará acorde con las estaciones del año, de manera que en la estación cálida la temperatura ascenderá mientras que con la llegada de la estación desfavorable se producirá un descenso... ¿quiere decir esto que no mantenemos una temperatura constante? Lo que está claro es que no la mantenemos a lo largo de todo el año pero lo que sí garantizamos es que no se producen cambios bruscos porque la temperatura va descendiendo progresivamente con la llegada del invierno, se mantiene fría durante toda esa época para después ir ascendiendo progresivamente.

Por eso principalmente lo que debemos asegurarnos como ya comentamos en nuestro artículo de introducción al acuario, es no situar al acuario cerca de fuentes de calor o de corrientes de aire que puedan hacer variar de forma brusca la temperatura del agua y cerciorarnos que el agua que añadimos durante los cambios de agua siempre esté aproximadamente a la misma temperatura que el agua de nuestro acuario.

Cuando llega el verano y se produce un ascenso considerable de las temperaturas, algunos aficionados se les ocurre la brillante idea de añadir cubitos de hielo al acuario en un intento de “refrescar” a sus peces, lo que aparte de ser un acto totalmente inútil puede comportar incluso sus riesgos debido a que están provocando fluctuaciones bruscas de temperatura que no benefician en absoluto a sus peces.

 

Los elementos decorativos juegan también un papel decisivo en nuestro acuario aunque para muchos aficionados no sea más que pura estética. No todos los peces que mantenemos gustan de estar siempre a la vista de sus observadores, a veces mantenemos especies tímidas como peces elefante (Gnathonemus petersi) o muchos peces gato que gustan de ocultarse en refugios alejados de las miradas indiscretas.

Es precisamente debido a las necesidades que presentan algunas especies que nuestro acuario debe estar provisto de refugios que garanticen zonas de descanso a nuestros peces bien sea gracias a la propia vegetación del acuario o por medio de cuevas, troncos, etc...

Algunos aficionados mantienen sus acuarios desnudos de decoración con el propósito de poder ver a todos los peces y esto es un gravísimo error, especialmente cuando hablamos de peces tímidos a los cuales la falta de escondrijos les puede comportar tal estrés que los puede conducir incluso a la muerte.

 

Seguro que muchos aficionados se preguntarán cómo la iluminación puede ser un factor causante de enfermedades en los peces y es por ello, que bien merece dedicarle un pequeño apartado en nuestro artículo.

La respuesta es fácil encontrarla si pensamos que no todos los peces tienen hábitos diurnos ni tampoco todos los peces diurnos gustan de estar en zonas donde haya abundante claridad. Un ejemplo práctico lo encontramos en peces que habitan en cuervas, aguas profundas, aguas teñidas de taninos, etc...

Cuando mantenemos en cautividad especies crepusculares o nocturnas debemos ofrecerles refugios en los que resguardarse de la luz y poder descansar durante el día para iniciar su actividad cuando las luces del acuario estén apagadas. En el caso que tengamos especies diurnas que huyen de la excesiva claridad, no tenemos más que reducir la potencia de los focos de nuestro acuario o bien colocar plantas flotantes que tamicen la entrada de luz al acuario.

 

El último punto del cual hablaremos en este apartado es el papel de la filtración en el bienestar de los peces, pero antes de adentrarnos en lo que propiamente sería la filtración vamos a proceder a  comentar una problemática que muchas veces no tenemos en cuenta y que también puede ser causa de estrés para nuestros peces, especialmente para las especies más delicadas y es el ruido que generan las bombas que mueven los filtros.

Es importante que cuando adquiramos un filtro nos aseguremos que éste es lo más silencioso posible no sólo por nosotros sino también por el bienestar de los peces que son al fin y al cabo quienes tendrán que convivir con las vibraciones que éste produzca. Se dan casos que acercando la oreja al cristal de un acuario se oye tal zumbido que uno se pregunta cómo pueden los pobres peces que habitan aquel acuario vivir en tales condiciones. Está claro que no es la causa de muerte número uno, pero sí un factor más de esos que pueden causar estrés a nuestros peces y por tanto, hacerlos propensos a contraer enfermedades.

Después de haber hecho este comentario, vamos a adentrarnos en cómo influye el filtro en el bienestar de los peces sin entrar en materiales filtrantes ni tipos de filtro, puesto que son cosas que ya se explican con claridad en artículos de otras secciones.

El papel principal del filtro es la oxigenación y depuración biológica del agua del acuario, eliminando partículas en suspensión y garantizando una calidad de agua óptima para que en ella puedan habitar peces y plantas.

Como ya venimos anunciando desde un principio, la presencia de compuestos intermediarios del ciclo del nitrógeno tales como amoníaco y nitritos son causa de irritación de la mucosa de los peces lo cual los hace propensos a adquirir enfermedades o en el peor de las causas incluso mueren por envenenamiento. Una de las maneras de evitar esto era manteniendo una población de peces acorde con el volumen de nuestro acuario pero otra y quizá la más importante, es dotar a nuestro acuario de un filtro adecuado al volumen de agua que contiene (2 veces el volumen del acuario por hora mínimo en un acuario típico comunitario). à Ver sección plantas en caso que sea nuestra intención mantener un acuario exuberantemente plantado.

Todos los residuos orgánicos que son producidos en el acuario son degradados principalmente en el filtro (donde se localiza la mayor colonia bacteriana) por dos géneros bacterianos: Nitrosomonas y Nitrobacter. Debemos advertir que recientes estudios demuestran que la presencia de Nitrobacter en los acuarios es realmente ínfima y que en realidad quien realizaría su labor serían bacterias del género Nitrospiralis.

El proceso de degradación biológica sería el siguiente:

 

Amoníaco (NH3)/Amonio(NH4)-----------à Nitrito (NO2) ------------à Nitrato (NO3)

                                                 Nitrosomonas                      Nitrospiralis

 

Aunque hemos advertido cuando hablamos de los parámetros químicos de la toxicidad de nitrito y amoníaco/amonio (éste menos tóxico que el amoníaco), no debemos olvidar que especies delicadas tampoco tolerarán altas concentraciones de nitratos, así que estos también debieran mantenerse bajos (10-20mg/l) mediante los cambios de agua y una abundante plantación.

El oxígeno disuelto es otra de las variables a tener en cuenta en el mantenimiento de los peces de acuario y en la mayoría de los casos es el mismo filtro el que se encarga de oxigenar el agua. De hecho, siempre es mejor tener un filtro de tamaño apropiado al volumen de nuestro acuario que no utilizar aireadores para suplir la falta de potencia de un filtro de tamaño menor.

Si queremos garantizar una correcta oxigenación del agua basta con colocar la salida del filtro justo en la superficie del agua, de manera que el agua al caer remueva la superficie del agua del acuario y con esto garantice un correcto intercambio de gases.

Se estima que los peces rápidos necesitan un mínimo de 8 mg/l de oxígeno disuelto en el agua, mientras que los peces lentos serían valores de 5 mg/l. A todo esto, debemos tener en cuenta los órganos accesorios de respiración que presentan algunas especies que casualmente es un tema tratado en un artículo de otra sección.

 

Como hemos podido observar existen muchas variables ambientales que debemos tener en cuenta para garantizar el bienestar de nuestros peces y es que de poco sirven los medicamentos si mantenemos a nuestros peces en unas condiciones que no son las adecuadas.

 

Alberto Maceda & Irene González | www.alaquairum.com | www.alaquairum.net

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