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Escalar. Belleza y popularidad en un mismo pez.

Para algunos aficionados, no hay peces más bellos en la acuariofilia que los escalares, en cambio, para otros, existen peces mucho más bonitos que los peces ángel en los comercios. Lejos de subjetivismos, lo que es innegable, es que los peces ángel son de las especies más populares entre los acuariófilos y, para nosotros, es razón más que suficiente para dedicarles un apartado especial en la web.

Sistemática y taxonomía

Filo Cordados

Subfilo Craneados

Superclase Gnatostomados

Clase Actinopterigios

Subclase Neopterigios

División Teleósteos

Orden Perciformes

Familia Cíclidos

Género Pterophyllum

Con el nombre de peces ángel o escalares, englobamos a tres especies: P. scalare , P. dumerillii y P. altum .

Un poco de historia

Los escalares fueron descubiertos para la ciencia en 1831 cuando Cuvier y Valenciennes en la Historia Natural de los peces ( Histoire Naturelle des Poissons ) describen a un pez que bautizan con el nombre de Platax scalaris . Sin duda, lo que más llamó la atención a estos autores, fueron las largas aletas verticales de los peces ángel que les recordaron a las de los peces murciélago marinos (género Platax ) y de ahí, que decidieran colocarlos dentro del mismo género.

Hackel, en 1839, revisa la clasificación realizada por los anteriores autores y observa rasgos suficientes para considerarlo perteneciente a la familia de los cíclidos. Por consiguiente, la especie es rebautizada con el nombre de P. scalare . El nuevo nombre refleja muy bien las características de este pez. Pterophyllum deriva del griego y significa "hoja con alas", mientras que "scalare" deriva del latín y significa "como en escalera", en alusión a la forma que presenta la aleta dorsal.

La primera importación de escalares la realizó Hamburgo (Alemania) en 1911, siendo posterior su llegada a Estados Unidos (1922). Por aquél entonces, se consideraba que la ciudad del mundo con mayor nivel acuariófilo era Filadelfia, de modo que no fue de extrañar, que un ciudadano de dicha ciudad, consiguiera, por primera vez, su reproducción en cautividad.

Las técnicas de cría de los alemanes fueron mejorando hasta el punto, que consiguieron criarlos a gran escala y avaratar notablemente los costes. Desde Alemania, se iniciaron exportaciones masivas hacia Estados Unidos donde también a su vez los criaban y por tanto, poco a poco, iba aumentando su popularidad entre los acuariófilos.

Tras hacer un breve repaso a la historia acuariófila de los peces ángel, no podemos acabar este apartado, sin hacer una referencia a la historia taxonómica. Debemos advertiros que todavía existen lagunas y no todo el mundo está de acuerdo con la taxonomía actual.

En 1855, Castelnou describe una nueva especie de escalar que bautiza con el nombre de Plataxoides dumerillii . Como ocurrió con P. scalare , fue rebautizado posteriormente con el nombre de P. dumerillii . No tiene un cuerpo tan estilizado como P. scalare y tiene un morro muy característico. Desgraciadamente, no se le suele encontrar en los comercios.

En 1903, se describe al pez más espectacular de todos los escalares y el más grande de las especies descritas, el P. altum . Se le puede encontrar con bastante frecuencia en los comercios, especialmente si se le encargan al comerciante.

En 1928, llega a manos del Dr. Ahl del Museo de Berlín, lo que a priori parece ser una nueva especie de escalar. Después de estudiar su anatomía, el Dr. Ahl lo bautiza como P. eimekei en honor al nombre de su importador. Más tarde, fue rebautizado como P. scalare .

Origen y hábitat

Los peces ángel son oriundos de la cuenca amazónica donde se les encuentra en las orillas ricas en vegetación y poco profundas (máximo unos 2,5 metros).

Acuario

En este apartado, trataremos todos los aspectos que deben tenerse en cuenta para montar un acuario con escalares y que éstos se sientan a gusto. Ahora, ya sabemos que existen tres especies comercializadas o con posibilidad de hacerlo, pero aquí únicamente hablaremos del escalar más popular, el P. scalare que es, a su vez, la especie más resistente de todas, especialmente, las variedades menos variopintas.

Gracias a la cría en cautividad, se ha conseguido que los escalares sean más tolerantes a las variaciones de parámetros ambientales que lo eran los primeros ejemplares importados. Esto quiere decir que, actualmente, pueden mantenerse escalares en unas condiciones ambientales que distan bastante de las de sus regiones de origen sin que, aparentemente, se vea perjudicada su salud. De todos modos, desde AlaquaIrum, apostamos por el mantenimiento de los animales intentando imitar las condiciones ambientales que se dan en sus habitats de origen, especialmente, si es nuestra intención reproducirlos.

Tamaño

Tanto si es nuestra intención mantener un acuario específico para escalares como si queremos mantenerlos en un acuario comunitario, dos de las principales premisas que debemos tener en cuenta es que son peces que pueden alcanzar un tamaño notable y que son territoriales. Si reducimos esto a dos palabras, queremos decir que necesitamos un acuario grande .

Sabemos lo dificil que resulta resistirse a la compra de los pequeños escalares variopintos que ofrecen los comercios del ramo, pero no servirá de nada nuestro antojo, si a los pocos meses, tenemos que volver con nuestro "pequeño" escalar al comercio, porque no nos cabe en el acuario o incordia en exceso a los demás peces. ¡Pensad antes de comprar!

Desde nuestro punto de vista, acuarios inferiores a 200 litros, no son adecuados para el mantenimiento de escalares. No pensemos en las miniaturas que vemos en los comercios, sino en peces de 15 cm. de longitud corporal y de un palmo largo de altura, sólo así nos daremos cuenta, que estos peces no son adecuados para acuarios de volumen inferior.

Pero no sólo debemos tener en cuenta el volumen, sino también la forma del acuario. Durante muchos años, se le ha dado más importancia a la superficie (acuarios largos y anchos) que a la altura de los acuarios estandar que usualmente podemos encontrar en los comercios. Pues bien, sentimos decir que éstos no son los más idóneos para el mantenimiento de peces del porte de un escalar. Lo que necesitamos es un acuario con una cierta superficie, pero sobre todo, con una cierta altura, por supuesto, muy superior a la de los acuarios tradicionales. Por ejemplo, un acuario que mida 120 x 50 x 60 (largo x ancho x alto) puede ser el idóneo para albergar a un grupito de peces ángel.

Decoración inerte

Recomendamos que el sustrato del acuario esté compuesto por una grava de tonalidades oscuras. La arena de colores claros refleja la luz dando excesiva claridad al acuario y emmascara la coloración de nuestros peces. Aparte, los estresa y también perdemos contraste. Es una cuestión estética, pero creemos que merece la pena comentar.

Respecto al resto de decoración inerte, nos quedarían las rocas y los troncos. Sinceramente, las rocas no son la mejor decoración para un acuario con escalares, dejémoslas para otro tipo de montajes. Aquí, lo que nos interesan son unos cuantos maderos bien ramificados que simulen las raíces de los árboles en la orilla del río donde suelen encontrarse los peces ángel.

Plantas

Si observamos la coloración y forma de un escalar salvaje, nos daremos cuenta que es un animal perfectamente adaptado para camuflarse entre la vegetación alta y de porte vertical. No tenéis más que fijaros en sus largas aletas dorsal y anal, así como también, en las bandas verticales oscuras que presenta su aplanado cuerpo.

Con esto, lo que queremos decir es que, un acuario con escalares sin plantas, es cuanto menos un "delito" y que, sin las plantas adecuadas, es una "falta leve". Bromas aparte, no debemos olvidarnos de las plantas naturales al montar un acuario dedicado a escalares y concretamente, de las especies de hojas largas que combinan muy bien con la forma de estos peces tales como: Vallisneria , Sagittaria , Echinodorus , etc...

No queremos decir que sólo el acuario deba estar poblado con plantas de este tipo, pero sí que deberían formar parte importante de la plantación del acuario, especialmente si lo dedicamos exclusivamente a escalares.

Ejemplo:

Plantas bajas -> E. tenellus , E. quadricostatus , Sagittaria terres , etc...

Plantas altas -> V. gigantea , V. spiralis , E. bleheri , etc...

Filtración

Los peces ángel gustan de aguas tranquilas con escasa corriente, de modo que un error garrafal que podríamos cometer, sería instalar en su acuario un filtro de gran potencia, puesto que no se sentirían a gusto. La morfología de los peces es muy informativa de sus hábitos de vida, y como dijimos en el apartado de plantas, si nos fijamos en la forma de su cuerpo, nos daremos cuenta que éste no es fusiforme y de aletas cortas como el de una cebrita ( Brachydanio rerio ) adaptado a nadar en contra corriente de los arroyos de montaña. Por tanto, la filtración del acuario con escalares no debe crear excesivas turbulencias (lo justo para oxigenarla) al llegar al acuario.

De todos modos, el sistema de filtración debe garantizar que el agua del acuario se mantenga en óptimas condiciones. Así, que no debemos escatimar dinero en instalar un buen filtro que asegure el bienestar de nuestros peces con materiales filtrantes mecánicos y biológicos, principalmente.

Puesto que dijimos que los acuarios ideales para peces ángel eran aquellos de volúmenes iguales o superiores a los 200 litros, nuestra recomendación es que coloquéis un filtro exterior.

Calefacción

Los escalares proceden del trópico, de modo que la temperatura de su acuario debe permanecer durante todo el año entorno a unos 24 - 26ºC. Pese a esto, los peces ángel tienen un cierto rango de tolerancia que va desde los 18 a 30ºC, si bien es preferible no alejarnos de la temperatura considerada ideal, siempre que nos sea posible, para no estresar a los animales de forma innecesaria.

Recomendamos encarecidamente la instalación de un buen termocalentador que evite que nuestro acuario se enfríe o se caliente involuntariamente por encima del valor deseado. Está claro que la llegada del calor en verano, puede hacer subir la temperatura unos cuantos grados por encima del óptimo y contra esto, poca cosa podemos hacer, más que la solución cara de instalar un refrigerador, o bien la más barata, de colocar unos pequeños ventiladores en la superficie del acuario que harán bajar la temperatura unos 4ºC. Pero a lo que nosotros nos referíamos con "involuntariamente", es a esos calentadores baratos que tienden quedarse "enganchados" con suma facilidad con el paso del tiempo y convierten nuestro acuario en una sopa de pescado.

Los modernos termocalentadores que podemos encontrar ahora en los comercios, no tienen nada que ver en resistencia y calidad con los modelos más simplones que se comercializaban años atrás. Creemos que no vale la pena poner en peligro a nuestros peces por los pocos euros de más que cuesta un buen calentador con un termostato de calidad incorporado.

Mantenimiento del acuario

Las labores de mantenimiento de un acuario con escalares son simples si mantenemos una densidad de peces adecuada al volumen de nuestro acuario y no nos excedemos con la comida. Sabemos que esta letania os resulta familiar, pero no nos cansaremos de repetirla, ya que pocas veces la cumplen los acuariófilos.

No podemos hacer un protocolo aplicable a todos los acuarios, ya que cada acuario es un caso particular que debe ser tratado de forma individual. De todos modos, daremos una pequeña guía de qué parámetros nos pueden orientar mejor para saber cuando toca hacer cambios de agua y con qué frecuencia.

Calidad de agua

Los peces ángel gustan de aguas ácidas y blandas, de modo que, aunque toleran otras condiciones, éstas deben ser con preferencia las condiciones que deberemos mantener en nuestro acuario.

El agua de grifo, sin ningún tratamiento previo, no resulta apropiada para el mantenimiento de ningún pez. Previa adición de acondicionador de agua (neutralizador de cloro y metales pesados), ésta sólo será adecuada para el mantenimiento de escalares, si vivimos en una región con aguas blandas (Galicia, cordillera cantábrica, bajando hasta Madrid). En cambio, si vivimos en una zona de aguas duras (región mediterránea: Barcelona, Valencia, etc...), deberemos rebajar la dureza del agua mezclándola con agua destilada especial para acuarios (¡MUY IMPORTANTE!), o bien, optar por instalar en nuestra casa, un aparato de osmosis inversa que podemos utilizar para "fabricar" el agua de nuestro acuario y la ¡nuestra propia!.

Nitratos y fosfatos deben estar bajos, son ellos quienes nos marcarán la frecuencia de cambios de agua que debemos seguir. Siempre es mejor cambiar pequeños volúmenes, pero con mucha frecuencia, que no grandes volúmenes y de una vez sola. Como norma, podemos realizar cambios parciales de agua del 10% una vez a la semana y, en función de cómo responda nuestro acuario, procederemos en consecuencia.

Alimentación

Los escalares no son remilgados para comer y aceptarán de buen grado tanto alimento fresco como seco. Suministraremos un pienso seco de calidad como base de su dieta y lo alternaremos una o dos veces por semana con comida congelada (papilla, larva roja de mosquito, etc...).

Pese a ser básicamente carnívoros, hemos observado que, en ocasiones, mordisquean los brotes de plantas apetitosas como Hygrophila polysperma . Por tanto, recomendamos el suministro ocasional de materia vegetal, ya sea mezclada en la papilla, o bien, mediante escamas vegetales que encontraremos en cualquier comercio de acuariofilia.

Sociabilidad

Son peces territoriales que tienen comportamientos aversivos tanto con sus congéneres como con otros habitantes del acuario, especialmente durante la reproducción. Si el acuario no es muy grande, nosotros no recomendaríamos tener más de una pareja bien establecida por acuario, ya que nos evitaremos contiendas innecesarias.

Junto con los escalares, pueden ir un buen número de peces. Sólo aquellos de tamaño similar a los peces ángel son susceptibles a ser agredidos en alguna disputa territorial, ya que, generalmente no se meten con las especies pequeñas.

El suelo puede estar poblado por un apacible y tranquilo grupo de pequeños calíctidos tipo corydoras y algún chupóptero de tamaño medio como los ancistrus, peckoltias, etc... La zona media puede tener un banco de algún pez de grupo de cuerpo ancho tales como: monjitas ( Gymnocorymbus ternetzi ), corazón sangrante ( Hyphessobrycon erythrostigma ), filomenas ( Moenkhausia santafilomenae ), etc... Y la superficie, puede tener algunos tranquilos peces hacha ( Carnegiella spp. ). Con esta combinación, no tendremos ningún problema con los peces ángel.

Existen teorías sobre la combinación de escalares con peces pequeños y estrechos tipo neones y cardenales, pero lo cierto es que, si bien hay mucha probabilidades de éxito, también se han dado desafortunados incidentes. Por tanto, nosotros no lo podemos recomendar como una cosa que vaya a funcionar siempre.

Estas teorías se basan en la colocación y cría conjunta de neones con escalares pequeños. Teóricamente, cuando los escalares crezcan, se habrán acostumbrado a la presencia de los "pezqueñines" y no los identificarán como comida. De todos modos, hemos tenido ocasión de comprobar como, a veces, esta teoría falla y los neones del acuario se convierten en un "bocato di cardinale" a la que a algún escalar se le cruza un cable.

Reproducción

Por extraño que nos parezca hoy y en día, los escalares fueron unos peces difíciles de reproducir antaño. Gracias al esfuerzo de los criadores, actualmente, los aficionados tenemos a nuestra disposición una gran variedad de escalares que crían con bastante facilidad en acuario, si tenemos una pareja y les ofrecemos las condiciones ambientales que necesitan.

En este apartado, abordaremos diferentes aspectos relacionados con la cría de los peces ángel. Por un lado, desterraremos para siempre los mitos acuariófilos sobre el "sexaje de escalares" y, por el otro, nos meteremos de lleno en cómo tener éxito con la reproducción de estos peces.

Dimorfismo sexual

Son muchas las cosas que se han escrito sobre cómo reconocer un macho o una hembra de escalar, pero lo cierto es que los "viejos" trucos acuariófilos, son cuanto menos imprecisos y poco seguros.

Cabeza más ancha, chichón en la frente del macho, etc... son algunos de esos viejos trucos que os hemos comentado, pero lo cierto es que hay hembras con la misma cabezota que los machos y que, incluso, presentan ese famoso chichón. Por tanto, si la regla general falla, ya no la podemos considerar una regla general y mejor que nos fijemos en otros caracteres.

Algunos aficionados opinan que habría que ser otro escalar para saber si realmente estamos ante un macho o una hembra, y la verdad, es que esta idea no es descabellada, porque el dimorfismo sexual de esta especie, es prácticamente inexistente a excepción de la época de reproducción.

Para reconocer el sexo de un escalar, debemos fijarnos en alguno de estos dos caracteres, pero, especialmente, en el segundo:

  1. Aletas . La distancia que hay entre las aletas ventrales y la anal, es mayor en las hembras que en los machos. Por otro lado, el extremo anterior de la aleta anal se une al cuerpo de la hembra de forma menos perpendicular que la del macho. Lógicamente, todo esto se ve bien por comparación.
  2. Oviductos . Asoma en las hembras un pequeño cilindro grueso y redondo en el ápice, mientras que, en los machos, asoma un pequeño triángulo, mucho más pequeño que el cilindro de las hembras. Esto se observa bien cuando los individuos han llegado a la madurez sexual y se muestran dispuestos a reproducirse.

Ejemplar hembra de P.scalare

Cría

Una vez tengamos una pareja bien avenida, ya sólo tenemos que esperar a que un buen día nos sorprendan con una puesta. Los escalares depositan los huevos sobre una superficie lisa que suele ser la hoja de alguna planta, una piedra de pizarra o en el más triste de los casos, sobre el propio cristal del acuario. Para evitar esta estampa, deberemos asegurarnos que el acuario tenga suficientes sustratos para que los escalares puedan realizar la puesta sin tener que recurrir al vidrio.

Tras la puesta, tenemos dos posibilidades:

  1. •  Dejar que los progenitores se encarguen de la puesta
  2. •  Trasladar la puesta a un acuario aparte

La opción 1 es la más natural, pero también, la que más riesgos entraña. Si el acuario es pequeño o convive la pareja reproductora con más peces, lo más probable es que tarde o temprano se estrese y acabe devorando la puesta o los alevines que hayan podido nacer. Dependiendo de los buenos padres que sean los progenitores, tendremos más o menos éxito con esta opción.

Por otro lado, la opción 2 es la más segura y no entraña tantos riesgos. Procederemos a retirar la puesta a los progenitores y para ello, cortaremos la hoja o cogeremos la piedra donde han colocado los huevos, y colocándolos en una jarra dentro del propio acuario, los trasladaremos a un acuario aparte que habremos llenado con agua del acuario de los progenitores. Allí, les colocaremos un aireador en la inmediaciones que haga circular el agua que rodea a la puesta y añadiremos una dosis de algún antifúngico como prevención. Es conveniente, aunque no obligatorio, mantener el acuario a oscuras hasta la eclosión.

El momento de la eclosión varía según la temperatura de incubación, pero suele tener lugar a las 48 - 72 horas de la puesta. Las larvas absorben el saco vitelino al cabo de unos 4 o 5 días, y a partir de ese momento, deben ser alimentadas varias veces al día para su adecuado desarrollo.

Colocaremos un pequeño filtro esquinero movido por compresor con una malla fina recubriéndolo que evite la entrada de los alevines. Dentro del filtro, pondremos una pequeña esponja con un poco de carbón activo para absorber la medicación (si la habíamos añadido).

Los alevines son lo suficientemente grandes como para alimentarse a base de nauplios de artemia salina.

 

Alberto Maceda & Irene González | www.alaquairum.com | www.alaquairum.net

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