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Enfermedades de causas diversas

Hemos reservado este apartado dentro de la sección para todas aquellas enfermedades que padecen los peces de acuario que o bien no son causa directa de ningún agente ictiopatógeno (problemas relacionados con el metabolismo, calidad de agua, etc...) o bien pueden estar causadas por más de un organismo patógeno, de modo que no podíamos incluirla exclusivamente en ninguna de las anteriores categorías. Debido a esto, hemos realizado un pequeño cambio en la estructura de las fichas que se adecua más a las características de las diferentes anomalías que aquí vamos a tratar.

Aunque el título habla de enfermedades, no siempre el trastorno del que hablamos corresponderá a una enfermedad por sí mismo, sino más bien a un síntoma o conjunto de síntomas. 

  1. Neoplasmas

  2. Malformaciones

 

Neoplasmas

 

Origen de la patología:

Las causas de su aparición pueden ser muy diversas: ciertos compuestos orgánicos contenidos en los alimentos, predisposición genética, mutaciones en el material genético, hormonas del propio pez, etc... Resumiendo, diríamos que cualquier molécula capaz de causar un desorden celular que entre en contacto con alguna célula del organismo y donde la célula afectada no sea capaz de poner remedio a tiempo puede dar lugar a la aparición de un neoplasma.

 

Sintomatología:

Los neoplasmas también conocidos como tumores son el resultado de la proliferación anormal de las células que forman parte de los tejidos, dándose un crecimiento descontrolado que se traduce frecuentemente en la aparición de bultos, quistes, etc... en los tejidos afectados.

Los tumores pueden producirse a nivel interno o externo, si bien en este último caso,  sus síntomas resultan más evidentes al manifestarse sobre el cuerpo del pez (incluidas las aletas).

 

Características de la patología:

Pese al gran avance de la ciencia en el conocimiento de los procesos tumorales en el caso de los humanos, aún no se conoce todo acerca de ellos y siguen resultando patologías difíciles de curar en algunos casos.

En el caso de los peces las cosas no podrían ser de otra manera y aún existe un desconocimiento mayor tanto en las causas de aparición como en los tratamientos a aplicar.

No vamos a entrar en la manera cómo un virus puede producir un tumor o cómo una determinada sustancia ingerida o presente en el agua del acuario puede causar la aparición de un neoplasma, puesto que es un tema algo complejo y sobre el cual existe un cierto grado de desconocimiento.

Lo que sí hemos creído conveniente hacer es una clasificación de los diferentes tipos de tumores que existen dado que están bastante bien caracterizados. Dividimos los tumores en dos tipos principales:

  1. Benignos. La proliferación celular tiene lugar en una zona concreta del organismo, de forma más o menos lenta y sin extenderse a otras zonas del cuerpo.
  2. Malignos. El crecimiento del tumor es rápido y en función de su “agresividad” puede extenderse (metástasis) con mayor o menor rapidez por todo el cuerpo, ya sea a través de la sangre o de la linfa. El resultado final es que todo el organismo resulta afectado tarde o temprano, contrariamente a lo que pasaba en el caso anterior.

A continuación os mostramos una sencilla tabla con el nombre que reciben algunos de los diferentes tipos de tumores en función del tejido o región del cuerpo a la que afectan:

Tumor benigno

Tumor maligno

Región afectada

Melanoma

Melanosarcoma

Epidermis

Papiloma

Epitelioma

Epitelio

Fibroma

Fibrosarcoma

Tejido conjuntivo

Lipoma

Liposarcoma

Tejido adiposo

Mioma

Mioblastoma

Tejido muscular

Linfoma

Linfosarcoma

Linfa

Osteoma

Osteosarcoma

Tejido óseo

Condroma

Condrosarcoma

Tejido cartilaginoso

Adenoma

Adenosarcoma

Glándulas

 

Tratamiento:

Como advertimos cuando hablamos de las características de los neoplasmas, aún son bastante desconocidos para la ciencia incluso en el caso de los humanos. De ahí que tan sólo nos queda recomendaros que en caso de manifestarse una tumoración externa, optéis por su extirpación siempre que la zona afectada lo permita, ya que es la única manera que tenemos a nuestro alcance para combatir la enfermedad.

La manera de proceder aunque ya os la hemos explicado en otras fichas, sería coger al animal enfermo con el salabre y colocarlo sobre un paño húmedo para evitar que se seque su delicada piel. Una vez colocado procederemos a desinfectar la zona en la cual vamos a efectuar la extracción con un algodón empapado en Betadine (¡evitad a toda costa el contacto con las branquias!). Después procederemos a extraer el tumor con sumo cuidado y una vez extraído nuevamente desinfectaremos la zona con el mismo producto.

Es recomendable que todos los peces intervenidos quirúrgicamente pasen unos días en un acuario enfermería donde les realizaremos un tratamiento preventivo con algún tónico general para evitar la aparición de cualquier infección oportunista y de este modo, garantizar la correcta cicatrización de la zona afectada.

Gracias a esta intervención y un poco de suerte, habremos solucionado el problema.

 


 

Malformaciones

 

Origen de la patología:

Genético

 

Sintomatología:

Puede ser muy variada: aletas retorcidas, exceso o carencia de algún órgano o extremidad, opérculos deformados, etc...

 

Características de la patología:

Un error en el patrón de división durante el desarrollo embrionario puede dar lugar a alevines con deformaciones congénitas que en caso de ser viables incluso pueden tener carácter hereditario.

El origen de este tipo de problemas lo encontramos en mutaciones del material genético que pueden darse de forma inducida por el hombre (creación de nuevas variedades de peces) o bien de forma espontánea. Aunque algunas formas creadas por el hombre pueden resultar un tanto aberrantes que incluso algunos autores calificarían de “insulto a la Naturaleza”, únicamente consideraremos patología a las malformaciones producidas por azar y cuya base sea genética.

Estas malformaciones azarosas pueden deberse a varias causas pero una de las más frecuentes es la consaguinidad de los progenitores. El buen acuariófilo debería evitar que peces emparentados se reproduzcan, ya que a pesar que el riesgo aparenta ser bajo y los primeros alevines que nacen no parecen afectados a la larga pueden haber problemas si esta práctica se repite.

Si buscamos una explicación técnica nos encontraríamos con lo siguiente. Imaginemos que tenemos dos individuos emparentados, los cuales se reproducen. Los descendientes recibirán información genética muy similar por parte de ambos progenitores (al ser hermanos por ejemplo) y esto se traduce en la no dilución o subsanación de una posible anormalidad en la información genética que ha recibido de alguno de los dos progenitores y por tanto, un riesgo de malformación.

Por otro lado, si los progenitores tienen origen diverso, la probabilidad que tengamos descendencia con alguna malformación es menor. Esto es debido a que cualquier anormalidad presente en el material genético de alguno de los progenitores tiene la posibilidad de diluirse con la parte “sana” del otro progenitor al presentar más de una copia de material genético el individuo.

No hemos entrado en términos como: alelos, homocigosis, heterocigosis, mutaciones recesivas, etc... porque creemos que sería complicar excesivamente la explicación, pero todo este argot estaría implicado en el proceso.

 

Tratamiento:

No existe ningún tratamiento. Como habéis podido comprobar, el origen del problema lo encontramos en el ADN de las células y éste es difícilmente modificable por el aficionado, de modo que únicamente podemos recomendaros que en caso de encontraros con peces con deformidades que imposibiliten la vida normal del pez, optéis por la eutanasia.

 

 

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