Enfermedad del punto blanco
Agente patógeno:
Ichthyophthirius multifiliis (Fouquet, 1876). Algunos autores no están de acuerdo que sea esta especie la única causante de la enfermedad y hablan de la existencia de "razas", e incluso, de diferentes especies dentro del género Icthyophthirius .
Filo Ciliophora
Clase Oligohymenophorea
Subclase Hymenostomata
Orden Hymenostomatida
Suborden Ophryoglenina
Familia Icththyophthiriidae
Género Icththyophthirius
Sintomatología:
La ictioftiriasis (vulgarmente conocida como "ick" o enfermedad del punto blanco) es una de las enfermedades más frecuentes a la que deben hacer frente los acuariófilos aficionados al acuario de agua dulce y es raro encontrar a alguno que no la haya observado alguna vez en sus acuarios.
Fue descrita por primera vez en Europa por el acuario de Hamburgo, sin embargo, la enfermedad es conocida por los acuicultores chinos desde tiempos muy antiguos, concretamente desde la dinastía Sung (964 - 1126 A.C.).
El síntoma más evidente, y de ahí deriva su nombre común, es la aparición de unos pequeños puntos blancos (ver fotografía) sobre la epidermis del pez. El número de puntos es variable en función de cuan avanzada esté la enfermedad.

Mikrogeophagus ramirezi infectado de "ick"
La primera evidencia de una infección por punto blanco la encontramos en las aletas donde es posible observar a contraluz, unos claros puntos blancos del tamaño de la cabeza de un alfiler. Después, conforme la enfermedad progresa, encontramos puntos por el resto del cuerpo del pez, siendo especialmente peligrosa, la llegada a la zona de los opérculos y, por consiguiente, a las branquias, dado que el desenlace suele ser fatal.
Otros síntomas y comportamientos anómalos que acompañan a esta enfermedad (igual que a otras ) son: tendencia de los peces a rascarse contra la decoración del acuario, natación desordenada (incluso en posición oblicua) y aletas plegadas.
Dado que la enfermedad es muy contagiosa, cuando un pez enferma, el resto de compañeros de acuario tarda muy poco tiempo en evidenciar ya los primeros síntomas, de modo que el tratamiento debe iniciarse cuanto antes.
Las causas de la aparición de esta enfermedad debemos buscarlas en: cambios bruscos de las condiciones ambientales, introducción de peces que estaban incubando la enfermedad, utilización de utensilios de un acuario infectado, introducción de plantas que pudieran portar quistes del parásito, etc...
Son especialmente propensos a padecer la enfermedad los peces sin escamas tales como: lochas, blenios, etc...
Características de la enfermedad:
La enfermedad del punto blanco está causada por un protozoo ciliado holotrico (bandas de cilios uniformemente distribuidas por todo su cuerpo) de gran tamaño (puede llegar al milímetro de diámetro) y con cierta plasticidad fenotípica (morfología variable).
Su morfología y movimiento son fácilmente observables realizando una preparación vital y con ayuda de un microscopio no necesariamente muy potente. El protozoo realiza un movimiento circular muy característico, gracias a los cilios que rodean su cuerpo.
Observando la masa esférica de su cuerpo, podemos distinguir un gran macronúcleo con típica forma de herradura que será más o menos evidente, dependiendo del tamaño del protozoo (ver imagen). Puede ayudarnos en la observación, el empleo de algún colorante tipo azul de metileno o similares.

(Imagen cedida por S.Crespo y F. Padrós, Facultad de Veterinaria, UAB)
A diferencia de otros protozoos ectoparásitos, el "ick" no sólo se alimenta en la capa más superficial del tegumento, sino que penetra hacia el interior, si bien, generalmente, nunca llega a la dermis. Lo usual es encontrarlo por debajo del epitelio branquial (Ewing & Kocan, 1986) y de la epidermis de la piel, pero por encima de la lámina basal.
El ciclo vital de este parásito comprende dos formas: trofonte y teronte. El trofonte es la forma trófica (se alimenta) y por tanto, que parasita al pez dando lugar al quiste blanco visible a simple vista que denominamos coloquialmente "punto blanco". Esto se debe a que la epidermis del pez reacciona ante la presencia de este huésped indeseado, envolviendo al parásito con células epidérmicas. En ocasiones, estos quistes no albergan a un único trofonte, sino a varios y de ahí que, dependiendo del tamaño del trofonte y del número de ellos que haya, los quistes puedan medir entre 0,1 y 1 mm. de diámetro.
Ciertamente, es posible evidenciar congregaciones de protozoos en una misma zona epidérmica, puesto que éstos tienen la capacidad de desplazarse entre el tejido intercelular, o también, puede darse la casualidad, que todos hayan penetrado por el mismo orificio creado en el tegumento del pez.
El trofonte se alimenta de fluidos extracelulares hasta alcanzar el estado adulto (¡aumenta de volumen hasta 3000 veces!), momento en el cual, los trofontes, con su citoplasma cargado de reservas proteicas y glucógeno, salen del cuerpo del pez atravesando la epidermis, o el epitelio branquial, y caen al fondo del acuario dando lugar a una cápsula llamada tomonte la cual está rodeada de una mucosa que le permite fijarse al sustrato.
Una vez la fijación ha tenido lugar, el parásito se reproduce asexualmente. El tomonte se divide hasta diez veces dando lugar (dependiendo de la temperatura) a entre 250 y más de 2000 tomitos que dan lugar, a su vez, a terontes en una nueva división que son formas nadadoras piriformes de entre 20 y 50 m m. causantes de una nueva parasitosis, ya sea en el mismo hospedador (mismo pez) o en otro.
Es muy importante que el tomonte se fije a algún sustrato, ya que de lo contrario la reproducción asexual no puede tener lugar, o al menos, esto es lo que se ha visto que sucede en la mayoría de los casos.

El teronte es fototáctico positivo y esto le permite dirigirse hacia la luz que es donde con mayor probabilidad encontrará a un posible hospedador. Si no encuentra un pez en las próximas 36 - 55 horas morirá. Lom & Cerkasovová (1974) dicen que incluso es capaz de detectar componentes de la sangre de los peces.
La penetración del teronte en el tegumento del pez posiblemente sea facilitada por la secreción de la enzima hialuronidasa (Uspenskaya, 1963). Hay una predilección por iniciar la parasitosis en la aleta caudal y dorsal.
La duración del ciclo vital es variable y depende de la temperatura:
A 25ºC -> 3 - 6 días
A 15ºC -> 10 días
A 10ºC -> aprox. 30 días (Meyer, 1974)
Otros autores hablan de 2 a 3 semanas, incluso a las temperaturas estándar de un acuario tropical. Importante siempre tirar al alza en el establecimiento de tiempos mínimos de cuarentena.
Aunque el parásito es de afinidad tropical, también parasita peces que se encuentran a 4ºC (se ha visto en salmónidos) y esto ocurre, frecuentemente, después de un estrés térmico (Dickerson et al., 1986).
Aparte del ciclo comentado, cabe destacar que el protozoo presenta respuestas ante situaciones de emergencia. Imaginemos que el protozoo ha sido liberado de su huésped antes de alcanzar la fase de trofonte, aunque aparentemente pudiera parecernos que el parásito no podría reproducirse, lo cierto es que puede dividirse sin encapsularse , eso sí, dando lugar a un número inferior de tomitos.
Igualmente, se ha observado que trofontes que se encontraban en cadáveres de peces, pueden iniciar su multiplicación sin necesidad de salir de la epidermis y aparte, presentan la capacidad de salir cuando lo desean de los enquistamientos epidérmicos.
Por si fuera poco, existen estados resistentes del parásito capaces de mantenerse en estado latente y que se manifiestan con toda su virulencia en un momento dado. Esto explicaría la aparición de las infecciones repentinas de punto blanco sin explicación alguna.
Aunque no está muy estudiado, se sabe de la existencia de reproducción sexual cuando dos protozoos liberados de algún pez, sin completar su ciclo, realizan un intercambio de material genético que serviría para mantener la variabilidad genética de la especie. Si bien, este tipo de reproducción es minoritaria.
Tratamiento:
Son muchos los tratamientos que han sido descubiertos por los ictiopatólogos e incluso por los mismos aficionados para combatir esta enfermedad. Desde los clásicos tratamientos basados en verde de malaquita hasta otros más sofisticados o adaptados a especies sensibles al anterior principio activo.
- Baños de acriflavina a razón de 1 gramo por cada 100 litros de agua.
- Verde de malaquita a razón de 3 a 4 ml por cada 100 litros de una disolución inicial de 1 gramo en un litro de agua destilada.
- Verde de malaquita + formol. 1 gramo de verde malaquita en 250 ml. de formol y aplicar en acuario a razón de 1 ml. por cada 100 litros de agua en días alternos.
- Verde malaquita + formol. 3,7 mg de verde de malaquita en 1 litro de formol al 37 - 40% y aplicar a razón de 0,25 ml por cada 10 litros de agua.
- Tripaflavina partiendo de la misma disolución que con el verde malaquita pero añadiendo 100 ml por cada 100 litros de agua.
- Tratamientos comerciales: costapur (suave), quickcure, multicure (suave), etc...
- Sulfato de cobre. Diluir 1 gramo de sulfato de cobre pentahidratado en 1 litro de agua destilada. Añadir 1,5 ml de esta solución madre por cada litro de agua de acuario (equivale a 1,5 mg de sulfato de cobre por cada litro). Debiera mantenerse la concentración entorno a los 0,1 - 0,2 mg/l (cuidado con invertebrados). ¡No aplicar en aguas de dureza inferior a 10ºdH.
- Metronidazol (Flagyl) es utilizado por algunos acuariófilos y especialmente efectivo en los casos de parasitosis leves. Se aplica a razón de 1 comprimido (250 mg.) por cada 25 litros de agua. A las 48 horas, se realiza un cambio parcial de agua (40%) y se añade una nueva dosis de flagyl. Se pueden ir repitiendo ciclos de tratamientos hasta remisión de los síntomas, si bien, si la sintomatología no remite, o si la enfermedad está muy avanzada, recomendamos el tratamiento con productos basados en verde de malaquita.
Todo tratamiento debe ir acompañado de una buena aireación del agua y un aumento de la temperatura a 28-29ºC. En caso de peces de agua fría, consultad el rango de tolerancia térmica de la especie en cuestión, para no causar un estrés adicional.
Los tratamientos deben aplicarse hasta que remitan completamente los puntos blancos. Nosotros os recomendamos que apliquéis una nueva dosis de medicación durante 24 - 48 horas más, una vez no detectéis ningún punto blanco para garantizar la completa curación de la enfermedad.
Algunas grupos como los peces sin escamas y los carácidos son especialmente sensibles a los preparados basados en verde de malaquita (¡reducir la dosis o aplicar tratamientos alternativos!).
Los medicamentos son efectivos contra los terontes, pero no contra los tomontes o los trofontes, de modo que debemos dar tiempo durante el tratamiento a que todas las "formas de ick" presentes en nuestro acuario estén en forma de teronte, ya que es la única forma contra la cual funcionan los tratamientos. Por esta razón, se recomienda aumentar la temperatura del acuario durante el tratamiento, ya que así, aceleramos el ciclo vital del parásito y tenemos más terontes por unidad de tiempo que son afectados por la medicación.
Aparte de los tratamientos comentados, existen algunas alternativas. Brown & Gratzek (1980) proponen sifonar el fondo del acuario (adecuado en instalaciones sin arena ni decoración) cada día hasta conseguir la erradicación completa de la enfermedad. O también, agitar mucho el agua del acuario donde se encuentran los peces afectados para evitar que los tomontes puedan fijarse al sustrato y reproducirse.
Por otro lado, si los peces afectados son eurihalinos tales como: molly, guppy, etc... pueden realizarse baños prolongados en agua salada. El pez tolera la presencia de sal, mientras el parásito muere.
Para acabar con los tratamientos, nos queda comentar como responde el sistema immune de los peces ante una infección por "ick" (no deja de ser una forma más de combatir la enfermedad). Se sabe que, en ocasiones y dependiendo de la intensidad de la primera infección, los peces que sobreviven a la enfermedad pueden ser immunes a ella (Buschkiel, 1910). En carpa ( Cyprinus carpio ), la immunidad se ha comprobado que tiene una duración de hasta 8 meses. Por otro lado, peces immunizados con parásitos muertos son dos veces más resistentes a una infección por "ick" que los no immunizados.
Bibliografía:
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Dickerson HW., Evans DL., Gratzek JG. (1986): Production and preliminary characterization of murine monoclonal antibodis to Icthyophthirius multifilis, a protozoan parasite of fish . Veterinary Research 47: 2400 - 2404.
Jimeno Fernández, Antonio (1988). Las enfermedades de los peces de acuario . De Vecchi. p. 152 - 154.
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Noga, Edward J. 2000. Fish disease. Diagnosis and Treatment . University Press. p. 95 - 97.
Schubert, G . El nuevo libro de las enfermedades de los peces de acuario . Tikal. p. 56 - 62.
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