Enfermedad del Neón
Agente patógeno:
Pleistophora hyphessobryconis (Schäperclaus, 1941).
Filo Microspora
Clase Microsporea
Orden Microsporidia
Suborden Pansporoblastina
Familia Glugeidae
Género Pleistophora
Sintomatología:
Los peces afectados se muestran descoloridos y es característico en el caso del tetra neón, la interrupción de las bandas luminosas. No sería raro que se dieran casos de enflaquecimiento, así como de natación irregular con la cabeza inclinada hacia arriba y otras disfunciones orgánicas.
Parece ser que las especies más propensas a padecer esta enfermedad son: Paracheirodon innesi , Danio rerio (antiguo Brachydanio rerio ) y especies del género Hemigrammus . Como se puede observar, la enfermedad no es exclusiva de los tetra neón, como cabría esperar por el nombre de la patología, ni tan si quiera de la familia de los Carácidos, puesto que Ciprínidos como la cebrita, también pueden verse afectados como veremos en el siguiente apartado.
Si los peces sufren una leve infección, muy a menudo no muestran síntoma alguno y la enfermedad pasa desapercibida hasta que se agrava.
Características de la enfermedad:
La pleistoforosis está causada por el microsporidio P. hyphessobryconis que debe su nombre al que antiguamente recibía el tetra neón ( Paracheirodon innesi = Hyphessobrycon innesi ). Lo cierto es que no sólo los neones se ven afectados por esta enfermedad. Se han encontrado hasta 18 posibles hospedadores (mayoritariamente carácidos), pero también ciprínidos: cebritas ( Danio rerio ), algunos barbos y hasta carpines ( Carassius auratus ).
El parásito fue descrito por primera vez en Alemania en dos especies: el tetra neón ( Paracheirodon innesi ) y el neón cobre ( Hemigrammus erythrozonus ), importados directamente de la cuenca amazónica.
No debemos guiarnos por la decoloración para su diagnóstico, ya que puede ser síntoma de otras patologías ( falsa enfermedad del neón ). Algunos autores se refieren con el nombre de falsa enfermedad del neón, a las infecciones secundarias bacterianas que se derivan de la enfermedad del neón. Es cierto que pueden aparecer éstas, pero nosotros preferimos utilizar el nombre de falsa enfermedad del neón cuando se trata de una infección bacteriana que nada tiene que ver con la pleistoforosis.
Para diagnosticar con certeza la enfermedad, deberemos observar la muscultura de un pez sospechoso de estar aquejado de pleistoforosis bajo una lupa binocular o, en su defecto, bajo un microscopio. Si se trata de la enfermedad del neón, observaremos la presencia de unos quistes de hasta 30 m m. entre las fibras musculares. Por el contrario, si no se aprecian dichos quistes, se tratará de la falsa enfermedad del neón. Es decir, una infección bacteriana que cursa con la misma sintomatología externa que la enfermedad del neón, pero que nada tiene que ver con ésta.

Véase un quiste de microsporideo entre las fibras musculares. (Imagen cedida por S.Crespo y F. Padrós, Facultad de Veterinaria, UAB).
Estos quistes recibieron antiguamente el nombre de pansporoblasto, si bien, actualmente, se utiliza el término de vesícula esporuladora o SPV (del inglés, sporophorus vesicle ). Las SPV son el resultado de la respuesta defensiva del pez ante un material extraño alojado en su cuerpo que su sistema immune se ve incapaz de eliminar. Esto provoca que su cuerpo opte por aislar al parásito rodeándolo de tejido conjuntivo y formando ese quiste que nosotros vemos entre las fibras musculares de los peces enfermos.
En el interior de las SPV se alojan centenares de esporas de unas 5 m m. que, tras eclosionar, dan lugar a una forma ameboide que se desplaza a otras regiones musculares y no musulares, extendiendo la enfermedad por todo el cuerpo: epitelio intestinal, ovarios, hígado, piel, etc...

Véanse las esporas dentro de este quiste de microsporideo. (Imagen cedida por S.Crespo y F. Padrós, Facultad de Veterinaria, UAB).
Una de las formas de contagio es mediante las esporas que caen de la piel y otra, la ingestión de cadáveres. Veamos el ciclo vital de P. hyphessobryconis con un poco más de detalle.
La enfermedad se incia tras la ingestión de esporas las cuales presentan la siguiente estructura:

La infección se inicia cuando las esporas que se encuentran en el intestino del pez descargan sus esporoblasmas en las células del epitelio intestinal a través del filamento polar. La descarga se produce tras un estímulo del tracto digestivo de su hospedador y, artificialmente, esto puede lograrse mediante: peróxido de hidrógeno, calor, presión mecánica, etc... Estos estímulos, o acciones mecanicoquímicas, provocan un incremento de la presión interna de la espora causando la extrusión de su contenido por acción de "inflamiento" (incremento de presión) del polaroplasto y de la vacuola posterior. El incremento de presión, acorde con Undeen (1990), podría deberse a la rotura de las moléculas de trehalosa (disacárido) en monosacáridos: glucosa y otros. Entonces, el filamento polar, que os lo podéis imaginar como un dedo de guante invertido, sale al exterior como cuando llenáis de aire un guante para que "sus dedos" salgan y penetra en una célula del epitelio intestinal como una aguja.
Una vez el esporoplasma ha sido extruido dentro de la célula intestinal, éste puede iniciar allí la infección como es el caso de otros microsporidios. Pero la tendencia, en el caso de pleistofora, es viajar por el torrente sanguíneo en algún macrófago hasta llegar a la musculatura, su órgano diana. De ahí, que los peces aquejados de pleistoforosis naden de forma irregular o inclinados, cosa que no acostumbra a suceder con la falsa enfermedad del neón.

Ciclo vital de P. hyphessobryconis
Decimos esto, porque son muchos los aficionados que a la mínima que observan mortandad de neones y ven decoloración, ya se decantan por la enfermedad del neón y la cosa, afortunadamente, no siempre es así. Así que no nos cansaremos de repetir la importancia de realizar un correcto diagnóstico antes de aplicar cualquier tratamiento.
Si hacemos un poco de estadística, podemos darnos cuenta que, actualmente, los casos de enfermedad del neón que se diagnostican, son muy pocos en comparación con los casos que hay de falsa enfermedad del neón. Por tanto, aunque no dispongáis de un microscopio ni de una lupa, tratando la enfermedad como si de la falsa enfermedad del neón se tratase desde un principio, tenéis muchas posibilidades de éxito.
Después de haber visto a grandes rasgos el ciclo vital del parásito, veamos con un poco más de detalle las fases por las cuales pasa el parásito. Tras la extrusión del esporoplasma , se incia una fase proliferativa que recibe el nombre de merogonia (=esquizogonia), la cual da lugar a un gran número de parásitos ( merontes ) que, por medio de una segunda fase , la esporogonia , darán lugar a nuevas esporas.
Estos merontes pueden dividirse sucesivas veces por esquizogonia agravando la infección. Pero la última generación de merontes, se diferencia en un esporonte envolviéndose de una pared de tipo amorfo que corresponde a la capa externa de la espora (exóspora) que se formará al final del proceso de esporogonia. El esporonte sufre plasmotomía y produce numerosos esporoblastos a partir de los pequeños plasmodios previamente formados. Existe variabilidad en el tamaño de las esporas de Pleistophora cuyo origen está en el diferente número de divisiones que preceden a la formación del esporoblasto y es posible distinguir: macrósporas , micrósporas y esporas intermedias .

Véanse como se suceden las fases de merogonia y esporogonia.
Para acabar con el apartado de características de la enfermedad, únicamente nos queda recordar al lector, que el género Pleistophora no es parásito exclusivo de peces de interés acuariófilo ni que tampoco P. hyphessobryconis es la única especie existente.
Tratamientos:
Aunque se han probado una gran variedad de tratamientos, ninguno parece ser completamente efectivo. Sin embargo, de todos, el toltrazuril (Schmahl et al., 1990), un anticoccidios para pollos, es con el que mayor éxito se ha tenido. Éste se aplica a razón de 20 mg. / litro en forma de baños de una hora de duración durante 3 días seguidos. Junto con estos baños, se recomienda ir trasladando a los peces, tras cada baño, a un acuario con agua nuevo.
Estos baños se realizarán en un acuario o barreño aparte y el agua deberá estar bien aireada.
Paralelamente a éste, algunos aficionados dicen haber utilizado una mezcla de metronidazol y kanamicina con gran porcentaje de curación. Desconocemos si fue diagnosticada correctamente la pleistoforosis en los supuestos peces enfermos. En cualquier caso el tratamiento es el siguiente:
- 1 ampolla (1 gramo) de kanamicina por cada 40 - 50 litros de agua de acuario.
- Mantener el pH del acuario ácido: recomendable pH 6
- 1 comprimido de flagyl (metronidazol) por cada 40 litros de agua.
Aún no tratándose de la enfermedad del neón, debido a que la mayoría de casos que se detectan en los acuarios españoles son falsa enfermedad del neón, el tratamiento tendrá igualmente éxito, dadas las propiedades antibióticas de la kanamicina y también bactericidas del metronidazol.
De todos modos, dado que la mayoría de casos se trata de la falsa enfermedad del neón, al menos en el territorio nacional, podemos utilizar cualquier tratamiento antibiótico con las mismas probabilidades de éxito. Lógicamente, sería interesante realizar un cultivo bacteriano y un antibiograma para conocer el tratamiento más eficaz, pero dado que esto se escapa del ámbito doméstico, no podemos recomendaros otra cosa que tratamientos antibacterianos genéricos con los que podréis obtener buenos resultados.
Algunos productos comerciales efectivos contra la falsa enfermedad del neón son: Bactocure, Furanace o similares. También pueden utilizarse alternativas a éstos, como los anteriores propuestos, o bien: tetraciclinas, sulfamidas, nifurpirinol, etc... Cuanto antes iniciemos un tratamiento, mayores probabilidades de éxito tendremos. Ver dosificaciones en: productos comerciales y alternativas a los productos comerciales .
Bibliografía:
ANDREWS, C.; EXELL, A. & CARRINGTON, N. (2004). Manual of fish health . Firefly Books. p. 126 - 127.
DYKOVA, I. & LOM, J. (1980). Tissue reactions to microsporidian infections in fish . J. Fish. Disease 3: 263 - 283.
DYKOVA, I. & LOM, J. (1992). Protozoan parasites of fishes . Elsevier. p. 125 - 153.
NIGRELLI, R.F. (1953). Two diseases of the neon tetra, Hyphessobrycon innesi . Aquarium J. San Francisco. 24: 203 - 208.
NOGA, E.J. (2000). Fish disease : diagnosis and treatment . Iowa State University Press. p. 188 - 191.
SCHMAHL, G. et al. (1990). Transmission electron microscopic studies on the effects of toltrazuril on Glugea anomala, Moniez, 1887 (Microsporidia) infecting the three-spine stickleblack Gasterosteus aculeatus . Parasitology Research 76: 700 - 706.
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