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Conociendo a los peces gato

¿Qué es un pez gato?

¿Cómo montar un acuario para siluriformes?

¿Qué cuidados requieren los siluriformes?

La reproducción de los siluriformes

Sistemática de peces gato y diversidad

 


Los peces gato constituyen un grupo bastante numeroso donde faltan especies por describir pero que actualmente consta de más de 2000 especies que se agrupan en más de 400 géneros diferentes y 33 familias. Como ya suele pasar con las denominaciones genéricas, el nombre de “pez gato” carece de valor taxonómico, y resulta más apropiado usar el término de siluriformes, que es el nombre técnico con el que la sistemática reconoce a este grupo de peces.

Dentro de este extenso orden, encontramos representantes en las aguas continentales tropicales y templadas de todo el mundo e incluso en zonas de climas fríos, pero lo más sorprendente y que mucha gente desconoce, es que también existen dos familias (Plotósidos y Ariidos) que viven en el mar y aguas salobres.

Aparte de ocupar el mar y las aguas continentales, los siluriformes han evolucionado para adaptarse a los más diversos nichos ecológicos dentro de los hábitats fluviales. Algunos prefieren los arroyos de curso rápido, otros las aguas estancadas e incluso tenemos representantes que prefieren las aguas pantanosas donde abundan los detritus y hay escasez de oxígeno, aprovechando que presentan mecanismos accesorios a la respiración branquial.

Ictalurus melas

Dentro de los siluriformes, nos encontramos con especies de tamaño cuanto menos gigantesco para un pez de agua dulce como el famoso siluro introducido en el Ebro (Silurus glanis) que puede llegar a los cuatro metros de longitud y pesar 300 Kg.

Esperemos que este artículo os ayude a conocer un poco mejor a estos curiosos animales y dejéis de verlos como meros “limpia cristales” y “basureros”.

¿Qué es un pez gato?

Es complicado definir a un grupo tan amplio en pocas palabras, y pese a que la tendencia general es a clasificarlos como peces que carecen de escamas y presentan unas barbillas a modo de bigotes, lo cierto es que existe una variabilidad mucho más grande, y describirlos de este modo, puede ser insuficiente y hasta erróneo.

Los ictiólogos usan las siguientes características para describirlos: simplificación de los huesos del cráneo, presencia de bárbulas orales, existencia del primer radio de las aletas pectorales y de la dorsal fuertes y móviles, y carecer de verdaderas escamas, lo que comporta que su cuerpo esté desnudo o cubierto de placas óseas. Como podéis comprobar vosotros mismos, se trata de una descripción mucho más amplia que la anterior, y que nos permite caracterizar a todos los miembros del grupo y no sólo a una parte.

La boca de los peces gato tiene una musculatura especial en sus mandíbulas que usan para mover los barbillones que la rodean. El número de barbillones varía desde 2 hasta 8 que es el número más “normal” y tienen una función gustativa y táctil.

Aunque no sea una regla infalible, os podéis guiar por el tamaño de los barbillones para saber si vuestro pez gato presenta costumbres nocturnas o diurnas. Generalmente, los peces de actividad nocturna presentan los barbillones largos. Aparte de esta característica, los ojos pequeños son típicos de los animales nocturnos, así que si tenéis a un pez gato que reúne ambas características casi podéis asegurar que se trata de un animal nocturno.

En cuanto a sus aletas, destaca que la aleta adiposa, situada detrás de la dorsal, es carnosa y no tiene radios. Como ya debéis saber, la aleta adiposa se considera un apéndice vestigial que los peces no tan “evolucionados” todavía presentan, pero aún así, dentro de los siluriformes tenemos excepciones como los malapterúridos que carecen de ella o de los silúridos que la tienen muy pequeña.

No todos los peces gato son bentónicos, es decir, no todos los siluriformes son habitantes típicos del suelo y encontramos varios ejemplos de esto en la naturaleza.

Dentro de la familia de los mocóquidos, el pez gato invertido (Synodontis nigriventris) nada en la columna de agua con el abdomen dirigido hacia la superficie. Algo que se pone de manifiesto en su abdomen de color oscuro para pasar inadvertido cuando los posibles depredadores lo observen desde la superficie y lo puedan confundir con el fondo.

Otro ejemplo de peces con costumbres pelágicas dentro de este orden, lo encontramos en los “tiburones” del género Pangasius que son nadadores muy activos o los peces gato cristal (Kryptopterus bicirrhis) que aunque no sean nadadores tan activos como los anteriores, viven “suspendidos” en la columna de agua y no están en el fondo.

Una característica que suele asociarse a estos peces es la de seres tranquilos y pacíficos, pero lo cierto es que podemos llevarnos más de una sorpresa con esta generalización, sino los manipulamos con cuidado o no elegimos cuidadosamente a sus compañeros de acuario.

Guardando relación con la peligrosidad de algunos representantes, vale la pena comentar que dentro de este orden se encuentra al que, hasta el momento, se considera el único vertebrado que parasita al hombre. Se trata del candirú (Vandelia cirhosa) que habita las aguas dulces de las playas americanas y que parasita al hombre a través de la uretra. La única solución es una intervención quirúrgica en caso de ser parasitado y es por ello, que los indígenas de la zona toman precauciones protegiendo sus órganos genitales para evitar la entrada de susodicho pez cuando se bañan en estos ríos.

Aparte de este caso excepcional, tenemos un buen grupo de siluriformes que presenta radios de sus aletas pectorales y dorsales muy punzantes e incluso venenosos como Heteropneustes fossilis que contiene un veneno extremadamente doloroso y potencialmente letal incluso para el hombre.

Sin ser venenosos, la mayoría de los peces gato presentan la capacidad de extender sus aletas pectorales y mantenerlas rígidas en una típica posición de cruz cuando se les pesca o algún pez intenta comérselos, pero la simple extensión de aletas también pueden hacerla con la dorsal que puede estar armada de radios espinosos. Así que nuestra recomendación, es que siempre que manejéis un pez gato, toméis las precauciones oportunas y si desconocéis cuál es su mecanismo de defensa, todavía más.

Dentro de los siluriformes, encontramos también rarezas como el malapterúrido, Malapterulus electricus, que como su nombre indica, tiene la capacidad de producir descargas eléctricas que utiliza como defensa, pero también para atontar-matar a las presas de las cuales se alimenta. No olvidéis que la capacidad de producir descargas eléctricas a pequeña escala la tienen muchos más peces de fondo, típicamente de zonas cenagosas, y que usan a modo de sonar para reconocer el entorno donde se encuentran.

En cuanto a la peligrosidad que puedan suponer para el resto de compañeros de acuario, es simplemente una cuestión de voracidad y tamaño de la boca del pez gato. Por ejemplo, es común encontrar en las tiendas de acuariofilia a un miembro de la familia de los cláridos, Clarias batrachus, cuya longitud puede ser de 55 cm y es extremadamente voraz. Suponemos que ya os podéis imaginar, el desastre que puede causar en un acuario, así que antes de comprarlo, mejor hacer un examen de conciencia.

Una manera de reconocer a los peces gato que obtienen su alimento rebuscando en el fondo (ramoneadores, inofensivos) o los que tienen costumbres depredadoras, es mirando su aspecto. Los primeros tienen un vientre más o menos plano con una boca pequeña en relación al tamaño del animal y orientada hacia abajo como sucede en el género Corydora. Por el contrario, los segundos son más cilíndricos y tienen la boca situada en el medio de su cabeza rodeada de muchos barbillones como sucede con el género Phractocephalus.

¡¡Atención! Las reglas generales son verdades abstractas y mentiras concretas, es decir, siempre os podéis encontrar con excepciones o matices. Si los peces gato tienen que compartir un acuario con neones, no es lo mismo que si lo tienen que compartir con unos cíclidos, así que tener en cuenta siempre el tamaño de los peces que tenéis en vuestro acuario, porque peces catalogados de inofensivos os pueden dar alguna sorpresa en vuestro caso concreto.

Los peces gato, como todos los Otophysi, presentan una cadena de huesos (suspensorium, tripus, intercalarium, scaphium y claustrum) derivados de las apófisis tranversas vertebrales y que reciben el nombre de órgano de Webber, Estos huesecillos articulados entre sí comunican la vejiga natatoria y el oído, permitiéndoles captar los sonidos y vibraciones que se transmiten por el agua.

Algunos peces gato como Amblydoras hancocki tienen la capacidad de emitir sonidos (“gruñidos”) perceptibles desde el exterior a base de frotar los radios espinosos y amplificándolos con la vejiga natatoria.

 

¿Cómo montar un acuario para siluriformes?

Desgraciadamente, los siluriformes son vendidos a mansalva por sus cualidades como “limpiadores de fondo”, “basureros”, “limpiacristales”... e introducidos en los clásicos acuarios comunitarios donde con un poco de suerte, encontrarán las condiciones adecuadas para desarrollarse, pero no siempre es así, o no siempre se eligen a las especies más adecuadas para un acuario comunitario y después, el aficionado se encuentra con problemas.

Los consejos que os vamos a dar en principio van destinados al mantenimiento exclusivo de peces gato, lo que sería un acuario específico para ellos. De todos modos, los podéis extrapolar a un acuario comunitario si es necesario, siempre que tengáis en cuenta las necesidades de todos los habitantes y no sólo las de los siluriformes.

Tamaño

El tamaño del acuario está directamente relacionado con el tamaño de los peces gato que vayáis a mantener. Pensad que existen especies diminutas como las Corydora pymaeus o gigantescas como el pez gato de cola roja amazónico (Phractocephalus hemioliopterus), así que el tamaño adulto es algo que siempre deberéis tener presente.

Olvidaros de reglas nemotécnicas de acuariofilia antigua como 1 cm de pez por litro de agua y similares, lo mejor es aplicar el sentido común, y poblar lo menos posible vuestro acuario.

Debéis tener en cuenta que hay siluriformes que no tienen problema estando solos, pero en cambio, hay otros de costumbres gregarias tales como Corydoras, Pimeloduspictus, etc... que se sentirán mejor con la presencia de sus congéneres, y esto lo debéis tener en cuenta en la elección del tamaño del acuario.

Decoración inerte

Denominamos decoración inerte a materiales que carecen de vida tipo: troncos, rocas, gravas, etc... Nosotros, en lo posible, os recomendamos que huyáis de los materiales sintéticos tipo resinas, y que recurráis a los materiales naturales, es decir, no es lo mismo un tronco natural dentro de un acuario que uno hecho a base de resinas tanto desde el punto de vista estético (al menos desde nuestra humilde opinión) como desde el punto de vista de utilidad para los peces que se mantienen en el acuario.

Los troncos naturales son especialmente importantes cuando se mantienen loricáridos en el acuario, es decir, todo esa gran familia de peces con boca en forma de ventosa que coloquialmente reciben el nombre de: peces ventosa, “chupópteros”, etc... No sólo los utilizan como refugio (esto sería genérico para todos los siluriformes), sino que raspan sobre ellos, y es muy importante para que puedan llevar a cabo una buena digestión de los alimentos.

Aparte de esto, sobre los troncos suele crecer un biofilm (capa de multitud de microorganismos) que les sirve como alimento, y se ha comprobado que en acuarios con abundante “madera”, aún habiendo plantas naturales, los loricáridos no las dañan buscando una fuente de celulosa. Sobre este tema, ya profundizaremos cuando hablemos de las plantas un poco más adelante.

Algunos aficionados prefieren las rocas a los troncos, si bien éstas sólo cumplen un papel meramente decorativo y como escondite, pero nadie va alimentarse de ellas directamente. Nosotros preferimos los troncos a las rocas para decorar un acuario de este tipo, pero esto no quita que predominando troncos, no puedan haber algunas rocas complementando la decoración sin cantos punzantes-cortantes. Ya sabéis que contra gustos no hay nada escrito, siempre que se tenga en cuenta el bienestar de los animales.

Para acabar con la decoración inerte, nos toca hablar del sustrato. Como os comentamos en el artículo de Tipos de sustrato, existen en el mercado multitud de materiales que podéis utilizar para recubrir el suelo de vuestro acuario, pero sólo los que tengan unas características determinadas, podrán satisfacer las necesidades de algunos de nuestros amigos los peces gato.

La norma que debe imperar en la elección del sustrato es que éste no tenga cantos afilados (roca volcánica, por ejemplo). La razón es que se comporta como una cuchilla y lastimará la boca de los siluriformes cuando busquen comida sobre él. Así que para evitar que nuestros peces aparezcan con los barbillones ensangrentados, mejor evitémoslo desde un principio.

Si los siluriformes que van a pueblar vuestro acuario serán del tipo ramoneador, es decir, tipo Corydoras y afines, el mejor sustrato que podéis colocar, es uno de grano fino (granulometría no superior a 3 mm.). Estos animales, como ya os comentamos un poco más arriba, buscan su alimento removiendo el sustrato con ayuda de sus eficaces barbillones, así que un acuario con un sustrato fino es un paraíso para ellos.

Ahora bien, de nada sirve montar un acuario con arena fina si después colocáis tantas plantas que los pobres peces gato no tienen ni espacio para realizar su pasatiempo preferido que es escarbar en el sedimento. Así que os recomendamos que dejéis en vuestro acuario zonas sin vegetación a modo de “playas de arena fina” como zonas de ocio para vuestros gatos.

No os preocupéis por el acumulo de detritus en el sedimento, teniendo este ejército de limpiadores, ellos se encargarán que éstos no se acumulen y os mantendrán un suelo sano. Con esto no hemos querido decir que se alimenten de detritus propiamente, pero esto ya lo discutiremos en el apartado de alimentación.

Plantas

Aunque siempre se habla de la incompatibilidad de los siluriformes con las plantas, lo cierto es que plantas y peces gato son perfectamente compatibles, y tan sólo se trata de hacer una buena combinación.

Algunos no tienen ni en sus hábitos alimentarios las plantas o las algas, así que con éstos la única precaución a tomar es que las plantas sean fuertes para soportar los golpes de cola que les puedan dar cuando se mueven. Estos peces serían: ictalúridos, cláridos, etc... y las plantas que pueden soportar sus embestidas, son aquellas dotadas de potente aparato radicular tales como: Vallisneria, Crinum, Echinodorus, Anubias, etc... lógicamente, antes de introducir los peces, deberéis esperar a que las plantas arraiguen en un sustrato, en este caso, con granulometría de 5 mm por lo menos.

Aún teniendo especies de costumbres raspadoras y boca en ventosa, sean o no estrictamente vegetarianas, pero que utilicen este sistema para obtener su alimento tales como miembros de la familia de los loricáridos, no tienen porque ser un impedimento para mantener un acuario ni que sea con unas pocas plantas, y más cuando estamos hablando de los ejemplares de talla pequeña-media.

Es cierto que con los loricáridos de gran tamaño (excepcionalmente también los de tamaños más pequeños), aún haciendo las recomendaciones que un poco más abajo os damos, difícilmente vais a conseguir que la convivencia tenga éxito, dadas sus grandes bocas que incluso, involuntariamente, pueden raspar demasiado las hojas de vuestras plantas.Sepáis que existen plantas cuyas hojas presentan un sabor desagradable tales como: cebollas de agua (Crinum), anubias, helecho de Java (Microsorium pteropus), etc... que se convierten en bocados menos apetecibles que las plantas clásicas, y son las que tienen más números de aguantar en estos casos.

Las recomendaciones que os podemos dar para evitar en lo posible que vuestras plantas sean dañadas cuando mantenéis con ellas loricáridos son:

  1. Colocar troncos naturales en el acuario: mopani, etc...
  2. Suministrar periódicamente: pastillas de spirulina, espinacas, guisantes machacados, etc...
  3. Si es vuestra intención mantener un acuario exuberantemente plantado, os recomendamos que escojáis especies de tamaño pequeño tales como el género Otocinclus.

A todo esto recordaros que nunca hay dos ejemplares iguales y que siempre pueden haber excepciones a la regla general, pero creemos que con estos mini consejos, podréis saciar el apetito de vuestros peces gato y evitaréis que hagan estragos en vuestro jardín acuático.

Filtración

No es lo mismo mantener un acuario con peces pequeños o de hábitos ramoneadores, que uno con peces gato depredadores, así que en función del tipo de peces que mantengáis, deberéis elegir un sistema de filtración más potente o menos.

Os desaconsejamos sea cual sea el caso, la elección de los “undergravel filtrers” o filtros de placas clásicos, puesto que acumulan una gran cantidad de detritus en el sustrato y son tediosos de mantener en buenas condiciones, especialmente cuando hablamos de acuarios grandes.

Nuestras preferencias en los sistemas de filtración, siempre que se puedan instalar, son los filtros exteriores o los situados lateralmente en uno de los costados del acuario. De todos modos, si éstos no pueden ser instalados por cualquiera que sea el motivo, al menos os recomendamos que elijáis un filtro interior que combine la esponja típica con la posibilidad de colocar otro material de filtración (carbón activo, etc...) en algún apartado.

Aunque no hemos hablado de los filtros de mochila, éstos también son recomendables e incluso los pondríamos en la lista a elegir por delante de los clásicos filtros interiores que os acabamos de comentar, dada su fácil limpieza y que no ocupan espacio en el acuario.

Como os hemos dicho al principio, dependiendo del tipo de peces que mantengáis deberéis optar por una bomba más potente o menos. A priori, podéis seguir la recomendación clásica de 2,5 veces el volumen de vuestro acuario cada hora (litros/hora), pero en caso de tener especies muy movidas o de hábitos depredadores, lo mejor es que coloquéis una bomba de tamaño superior para garantizarles una buena calidad de agua.

No os comentamos nada de los materiales filtrantes que existen en el mercado porque ya lo hemos hecho en el artículo de Filtración, así que todos aquellos que estéis interesados en profundizar en este campo, ya sabéis donde podéis recurrir.

Calefacción

En la introducción ya os comentamos que no todos los peces gato eran tropicales, así que debéis informaros del rango de temperaturas que tolera la especie que deseáis mantener para poder ofrecerle las condiciones térmicas que necesita.

 

Ejemplos:

Synodontis multipunctatus (25-28ºC) Especie tropical.

Ictalurus punctatus (inferior a 20ºC sin problemas) Especie de agua fría.

Una recomendación que os hacemos si mantenéis peces gato de gran tamaño, es que protejáis el termocalentador con algún tipo de rejilla o similar, para evitar que de un coletazo lo puedan romper.

Aunque es importante que no se produzcan cambios bruscos de temperatura, no olvidéis que para reproducir ciertas especies, es recomendable provocar un ligero descenso de la temperatura del acuario para estimular el desove. El ejemplo clásico sería Corydora aeneus, la cual con un descenso paulatino desde 25ºC hasta incluso 17ºC por la noche (bajando lentamente) parece ser un buen estímulo para el desove.

 

¿Qué cuidados requieren los siluriformes?

No debéis guiaros por el hecho que algunos peces gato vivan en estado natural en aguas estancadas con abundante carga de materia orgánica, para reproducir estas condiciones en vuestro acuario, porque os aseguramos que vuestro acuario está condenado al fracaso, y vuestros peces seguramente pasarán a mejor viva en un periodo relativamente corto de tiempo, dado que habrá más “contaminación” de la que teóricamente pueden aguantar, y más en un recinto cerrado como es un acuario.

Mantenimiento del acuario

Las labores de mantenimiento de un acuario están marcadas por: los pobladores, el tipo de filtraje que tengáis instalado, el tamaño de vuestro acuario, etc... No existe una regla fija, así que la frecuencia con la que deban ser realizadas estas labores, dependerá de todos estos factores.

Los tests que podéis adquirir en los comercios de acuariofilia para medir los parámetros químicos del agua de vuestro acuario de una manera fácil y rápida, os servirán de orientación para marcar la frecuencia de cambios de agua y/o limpieza de filtros. Quizás los parámetros más informativos en este aspecto, sean la concentración de nitratos (NO3) y fosfatos (PO4).

Como orientación os podemos decir que estos parámetros deberían rondar estos valores:

Nitratos = 10 – 20 mg/l (máx.)

Fosfatos = 0.1 mg/l (máx.)

(Pueden existir discrepancias con este criterio, pero estamos hablando, como dijimos al inicio de este artículo, de un acuario donde los principales protagonistas son los peces gato y no las plantas. Así que ambos parámetros, cuanto más bajos mejor para los peces).

Los cambios de agua no deben ser de grandes volúmenes, es preferible que hagáis cambios de agua más frecuentes sin superar el 20% del volumen de vuestro acuario que no uno muy bestia del 50% cada mucho tiempo. Os recomendamos que cojáis el hábito de hacer pequeños cambios una vez a la semana, no es mucho trabajo para vosotros y vuestros peces os lo agradecerán.

Sobre calidad de agua y parámetros químicos, ya sabéis que tenéis a vuestra disposición el artículo Química del agua para resolver vuestras dudas sobre cómo modificar los diferentes parámetros.

Alimentación

Puede que hiramos sensibilidades, pero resulta que los peces gato no son devoradores ni de excrementos ni de detritus, es decir, que todo aquello de “peces barrenderos” en realidad no debe tomarse en un sentido estricto, y no penséis que introduciendo un grupo de estos peces en un acuario con un fondo putrefacto con materia orgánica abundante, el acuario va a quedar limpio como una patena gracias a su capacidad como aspiradoras, es decir, la “mierda” no le gusta a nadie.

Por si fuera poco, no todos los peces son escarbadores que es a los que en un principio se les atribuye este “oficio”, sino que muchos tienen hábitos depredadores y otros se dedican a pastar-raspar algas y biofilms. Aparte, no olvidéis que no todos los peces gato son bentónicos, sino que también existen especies pelágicas, que lejos de alimentarse en el fondo donde se alimentan es en la columna de agua como es el caso de los pangásidos por ejemplo.

Los peces escarbadores como los Calíctidos (Corydoras y afines) en realidad el papel que realizan en el acuario es el de remover el sustrato para mantenerlo en buen estado, los detritus son llevados por la columna de agua y procesados en el filtro. Se alimentan de los restos de comida que dejan los otros peces y que van a parar al fondo, pero como a menudo esto no es suficiente, os recomendamos que, periódicamente, suministréis pastillas de fondo especialmente fabricadas para este tipo de peces, así como también comida fresca (larvas de mosquito congeladas, etc...).

Un pasatiempo interesante y que os servirá para poner a prueba el olfato de estos animales, consiste en enterrar en esas “zonas de playa” que os comentamos más arriba de una pastilla de alimento comprimido o bien un cubito de tubifex liofilizado. Veréis como cuando pasen con sus barbillones por encima de esa arena fina, enseguida lo detectan y se van en busca de él.

La gran familia de los Loricáridos pese a que siempre se la ha considerado fitófaga (alimentación basada en materia vegetal), lo cierto es que estudiando digestivos de determinadas especies se ha visto que más que de materia vegetal propiamente dicha, de lo que se alimentan es de biofilms donde pueden haber algas principalmente diatomeas, pero también muchos microorganismos heterótrofos, y lo más sorprendente todavía, en algunos casos se han detectado larvas de insecto.

Para acabar con este apartado de nutrición, tan sólo nos queda hablar brevemente de los peces gato depredadores. La verdad es que poco más podemos decir que no lo diga la frase anterior, es decir, se trata de animales que comerán todo bicho que les entre por la boca y os podemos asegurar que son muy glotones. No sólo toma importancia el tamaño de su boca, sino también los ataques fallidos con la intención de devorar a algún compañero de su acuario que suelen traer consigo mordiscos y heridas que se infectan, y que tarde o temprano acaban con la vida del animal dañado. Ejemplos de estos depredadores son: ictalúridos, silúridos, pangásidos, etc...

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