Comunidad de orillas de ríos africanos
Siguiendo con el modelo de acuario anterior, ahora nos planteamos la posibilidad de recrear en nuestro hogar un nuevo biotopo correspondiente a las orillas de los ríos africanos donde entre la vegetación que crece sumergida o emergida en función de la crecida del río podemos encontrar a una serie de curiosos y tímidos peces con unos comportamientos y formas bastante curiosos.
La vegetación en esta zona crece anclada con sus fuertes raíces a las rocas y troncos que forman las orillas del río donde está a merced de las subidas y bajadas del nivel de éste según la estación del año en la que nos encontremos. Sería interesante que en nuestro hogar, intentáramos recrear estos ciclos se subidas y bajadas del nivel del agua para observar los cambios que experimenta el crecimiento de la vegetación que como podríamos observar suelen aprovechar las bajadas del nivel de agua para florecer dado que las flores son polinizadas por insectos en el caso de las anubias.
Equipo
La elección del tamaño del filtro estará en función del tamaño del acuario, de todos modos permitidnos que os recomendemos volúmenes no inferiores a 100 litros y por tanto, la instalación de un filtro exterior.
Dado que el acuario no presenta ningún ávido consumidor de productos nitrogenados ni fosfatados, aunque la población de peces sea escasa los cambios de agua deberían ser bastante frecuentes si queremos evitar que estos productos de desecho se acumulen y den lugar a la aparición de algas.
Para facilitaros un poco el trabajo, nosotros os proponemos que instaléis en vuestro filtro exterior dos cargas filtrantes que ocupan relativamente poco espacio y que os serán de gran ayuda para mantener tanto los nitratos como los fosfatos a raya.
Debemos advertiros que no estamos casados con ninguna casa comercial y somos dos aficionados que no sacamos beneficio alguno nombrando estos productos, pero nuestra experiencia nos dice que dan muy buenos resultados y resultan totalmente inocuos para los peces y plantas no como ciertas resinas o líquidos que rondan por los comercios.
Se trata de Phosguard (Seachem) y BioNitraex (JBL).
Phosguard es un polímero absorbente en forma de pequeñas bolitas de color blanco que se tornan marrones conforme van quedando saturadas de fosfatos y silicatos. La forma más fácil de colocarlo es dentro de una media en la zona de máximo flujo del filtro. No tenemos más que analizar la concentración de fosfatos presente en nuestro acuario para darnos cuenta de cuando debemos sustituir el producto, ya que no es regenerable.
Bionitraex se vende en cajas que contienen una serie de bolsas perfectamente cerradas con un sustrato nutritivo para las bacterias que se encargan de hacer la desnitrificación. Es un proceso totalmente natural que no libera ningún residuo al agua del acuario y cuya efectividad empieza a las pocas semanas de haberlo instalado.
Si no se alcanzan concentraciones de nitrato descomunales, os podemos garantizar que el producto dura años.
La colocación debe ser en una zona de poco flujo de agua (a un lado de la cubeta del filtro exterior y en la parte más alta) y no debemos tocarlo ni airearlo bajo ningún concepto o todas las bacterias que en él se generan se irán al traste.
Gracias a esto podréis estar un poco más tranquilos y os ayudará en las labores de mantenimiento, pero tampoco demoréis en exceso los cambios de agua que son absolutamente imprescindibles en cualquier acuario.
El sistema de iluminación puede estar formado por los típicos fluorescentes y no necesitamos tampoco excesiva potencia. Suele ser suficiente la pantalla de luz que viene en los acuarios cuando adquirimos el “kit” en el comercio y no hace falta añadir ningún fluorescente más en un principio.
Para que los indecisos se queden más tranquilos, decirles que nosotros mantenemos un acuario de Anubias de 30 litros con un fluorescente de 8 watios y las plantas se desarrollan sin problemas. No hace falta llegar a este extremo, pero es para que entendáis que la luz con estas plantas no es un elemento tan importante.
La calefacción será una típica resistencia de barra colocada en uno de los laterales del acuario, preferiblemente cerca de la zona de succión del filtro para que se distribuya mejor el calor.
Condiciones de mantenimiento
En este acuario contrariamente al anterior, la mayoría de plantas estarán ancladas a troncos e incluso pueden haber musgos, de modo que en lugar del abono sólido en este caso podrías utilizar algún abono líquido completo. Sin embargo, no os recomendamos que os excedáis con la frecuencia de abonado o los nutrientes serán más de provecho para las algas que para vuestras plantas. Nunca olvidéis que tenéis en vuestras manos plantas de crecimiento lento.
Todos los organismos que vamos a mantener en este acuario gustan de aguas blandas y ácidas, de modo que deberemos tenerlo en cuenta a la hora de llenar nuestro acuario por primera vez en función de la calidad de agua que tengamos en la región donde vivimos (si tenemos una agua dura deberemos añadir agua destilada).
La inyección de CO2 en este tipo de acuario la encontramos innecesaria dado las características de las propias plantas, de todos modos puede suponer una manera interesante de bajar el pH en caso de ser necesario.
Si os habéis fijado no hemos puesto carbón activado en el filtro por una serie de razones que se explican en otros artículos, sin embargo si notáis que el agua adquiere una tonalidad amarillenta por los troncos podéis colocar una pequeña bolsa de carbón activado o Purigen en vuestro filtro durante un breve periodo de tiempo para que os aclare un poco el agua.
Por otro lado, dado que en este acuario tienen muy poca importancia la presencia de nutrientes en disolución, podéis instalar de forma permanente este tipo de productos absorbentes en caso de que lo creyerais necesario.
Dada la escasa luz, de darse alguna plaga de algas lo más frecuente serían algas marrones (Diatomeas) que si a base de cambios de agua y los productos que aquí os hemos recomendado no sois capaces de mantener bajo control, siempre estáis a tiempo de introducir algún loricárido que son ávidos consumidores de éstas aunque se escapen de la región geográfica que representamos.
Para acabar con el mantenimiento, tan sólo recordaros que podéis hacer subidas y bajadas del nivel de agua con una frecuencia estipulada que beneficiará tanto a peces como plantas y los hará sentir como en casa.
Plantación
En la parte posterior del acuario simularemos con raíces fósiles (troncos) la orilla de un río que nos permitirán anclar en su superficie plantas que darán un aspecto mucho más real a la estructura.
Sería conveniente que pudieran diferenciarse dos zonas, una correspondiente a la parte más estrictamente acuática y otra que vendría a ser más la primera parte del bosque de ribera que gozaría de humedad pero nunca estaría completamente sumergido en la composición vegetal que estamos creando.
La parte más acuática estaría formada nuevamente por Anubias de los tipos que queramos que se anclarían como en el caso anterior con un hilo de nylon a las raíces sumergidas y que en conjunto darían ese efecto de “escalera vegetal” que antes os hemos comentado.
Sin ser una vegetación típica de la zona, podemos entremezclar entre los troncos y las plantas algunos pedazos de musgo de Java (Vesicularia dubyana) que sin ser oriundo de esta región nos permite representar la flora briófitica que podemos encontrar en las orillas de estos arroyos.
Incluso sería de interés alguna planta flotante que de cobijo junto al entramado de raíces a los peces mariposa que serán unos de los inquilinos de este tipo de acuario. No encontraréis en el mercado plantas flotantes típicas de esta región, de modo que alternativas como la Salvinia pueden ser una buena elección.
La parte más terrestre puede tener algunos helechos del género Bolbitis que son oriundos de esta región y que debido a la humedad ambiental alta que se creará en el interior de la urna vivirán sin problemas en cultivo emergido.
Peces
Como en el modelo anterior, no tenemos unos consumidores ávidos de nutrientes, así que la población de peces debemos intentar que sea más bien baja. Igualmente, el número de ejemplares que podemos colocar estará en función del tamaño del acuario y de la territorialidad de las especies que mantengamos como ahora veréis.
La propuesta de pobladores para este tipo de acuario serían: Pantodon buchholzi, Gnathonemus petersii y algún gato del género Synodontis (foto).
De todos podremos poner más de un individuo, sin embargo, os recomendamos que en el caso del pez elefante únicamente coloquéis un único ejemplar. Son peces que presentan una gran territorialidad con sus congéneres y no es raro que cuando colocamos un grupo siempre los más débiles acaben pereciendo hostigados por el ejemplar dominante.
La alimentación de estas especies es un poco más compleja que en el caso anterior. La razón es que estamos ante peces con unas costumbres un tanto peculiares de alimentación que nos ciñen al alimento fresco como única salida en ciertos casos.
Los peces mariposa capturan insectos que caen a la superficie del agua e incluso son capaces de planear para capturarlos en el aire. Con un poco de paciencia podremos acostumbrarlos a la comida seca, pero tampoco es conveniente que siempre ésta forme parte exclusiva de su dieta, así que tengamos siempre algunos insectos a mano como: grillos, saltamontes, etc... como es lógico del tamaño de la boca del animal.
Los peces elefante son de todos los peces que os hemos propuesto los más quisquillosos dado que casi nunca aceptan la comida seca y aunque nos pueda parecer que lo hacen, el resultado es siempre ejemplares esqueléticos que perecen a las pocas semanas. Esto conlleva que debamos basar su alimentación en alimento fresco exclusivamente y lo suyo sería vivo pero entendemos que esto ya es mucho pedir. Las larvas rojas de mosquito congeladas, pequeñas lombrices, etc... pueden constituir la dieta de estos peculiares animales.
Para acabar, tan sólo nos queda hablar un poco del Synodontis, pero este aceptará de buen grado cualquier tipo de alimento, de modo que nos es ningún problema.
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