Comunidad arenosa de agua salobre
Algunos de vosotros cuando os acercasteis por primera vez a un comercio de acuariofilia quedarías fascinados ante unos simpáticos peces que salían fuera del agua a descansar en una especie de “playa” que habían creado para ellos los comerciantes. Nosotros hemos oído preguntar a más de una persona si eran anfibios y de hecho, es innegable que presentan un comportamiento anfibio aunque no tengan absolutamente nada que ver con los anfibios (ranas, sapos, etc...), así que esta pregunta tendría sus matices.
El acuario que os proponemos a continuación va a estar dedicado al mantenimiento de saltarines del fango (Periophthlamus sp.) que es el nombre que reciben estos peces, los cuales combinaremos con alguna otra especie que guste el mismo hábitat, pero de ello ya hablaremos en el apartado de peces.
Equipo
Necesitaremos una urna con una gran superficie especialmente si queremos mantener varios ejemplares de saltarín del fango (os recordamos que son territoriales). Aparte, por el tipo de hábitat que queremos representar, una zona arenosa cerca de la costa, ya nos interesan acuarios largos y anchos más que altos.
El sistema de filtración dependerá del volumen del acuario, pero os recomendamos un filtro exterior si el volumen de la urna supera los 100 litros. En su interior colocaremos los materiales filtrantes tradicionales destinados a la depuración mecánica y biológica e incluso dado que no vamos a colocar plantas podéis instalar de forma permanente algún material absorbente como Purigen o el carbón activado que os mantenga el agua cristalina y mucho más “pura”.
La única precaución que deberéis tener en cuenta es donde colocáis la zona de aspiración del filtro. Os lo decimos porque este acuario debería llevar arena fina de sílice o de playa (siempre que esté limpia) y puede acabar embozando el filtro sino podemos algo a su alrededor que lo impida como podría ser algunas rocas colocadas estratégicamente.
La calefacción puede llevarse a cabo por medio de un termocalentador típico con la precaución que si la profundidad no es muy grande, puede que nos interese uno de los que pueden sumergirse completamente. Midamos la altura del acuario, antes de proceder a la compra del termocalentador.
La iluminación no es un factor excesivamente importante al no haber plantas, pero dado que estamos simulando una zona costera, suele haber mucha claridad que conseguiremos fácilmente instalando algunos fluorescentes de los típicos utilizados en acuariofilia.
Condiciones de mantenimiento
Puesto que estamos reproduciendo un acuario de agua salobre, éste deberá contener una pequeña cantidad de sal. No hace falta que seamos muy precisos con la cantidad de sal a añadir, de hecho los peces que en él vamos a colocar no son excesivamente quisquillosos en este sentido siempre y cuando no provoquemos variaciones bruscas de salinidad, algo que también es aplicable al resto de parámetros del agua.
A modo de orientación, os proponemos la adición de 10 gramos de sal por cada litro de agua dulce.
El agua que debéis utilizar para llenar vuestro acuario debe ser dura y alcalina como así lo requiere el tipo de especies que en él vais a albergar. Os advertimos que todos los acuarios están sometidos a procesos de evaporación que en el caso que nos aborda actualmente conlleva un aumento notable de la salinidad, de modo que os recomendamos que rellenéis el agua evaporada con cierta frecuencia siendo lo ideal que ésta sea agua destilada dado que lo que se evapora es agua pura y no sales, pero tampoco pasa nada si en un momento dado utilizáis agua de grifo con algún acondicionador de agua.
Como es tradicional en el mantenimiento de cualquier acuario, los cambios de agua vuelven a ser una de las tareas altamente recomendables si queremos que nuestros peces gocen de buena salud. La medición de parámetros como la concentración de fosfatos o nitratos existente en vuestro acuario, os puede orientar sobre la frecuencia con la que debéis realizarlos.
Para acabar con este apartado, tan sólo nos queda recomendaros que analicéis el agua de forma periódica para aseguraros que mantenéis una agua dura y alcalina, dado que estos peces son muy sensibles a la acidez (pH bajo).
Plantación
En el montaje de este acuario no nos hemos planteado la introducción de vegetación para hacerlo lo más realista posible. De todos modos, dejamos a criterio de cada uno la introducción de algunas plantas acuáticas que resistan esta leve concentración de sal tales como: Sagitaria, Vallisneria, Vesicularia dubyana, etc...
Lo que sí podéis colocar en alguno de los laterales es algún tronco que sirva de refugio a los animales y lo más importante, debería existir al estar recreando un ambiente de playa, un montículo de arena que sobresalga del agua y donde puedan salir a descansar los saltarines del fango.
Este montículo de arena lo podéis aguantar haciendo una terraza con unos pocos cristales pegados con silicona.
Peces
Las estrellas de este acuario van a ser los saltarines del fango, ahora bien para no hacer un acuario monoespecífico como os hemos dicho al principio os proponemos la introducción de otras especies y nosotros hemos considerado los “lenguados de agua dulce” como los candidatos excelentes para compartir este hábitat con los Periophthalmus.
De todos modos, podrías colocar cualquier pez de agua salobre de tamaño mediano como: Chanda ranga (¡no coloreados artificialmente por favor!), Stigmatogobius sadanundio, etc... aunque no sean representantes estrictos de este tipo de hábitat, pero evitad los popurrís de muchas especies.
De las dos especies que os proponemos nosotros, sin duda los lenguados de agua dulce o “lenguas” como les llaman algunos autores son los peces más delicados que vais a tener en vuestro acuario. La especie más común es Cynoglossus heterolepis oriunda de las zonas costeras de Nueva Guinea y del Norte de Australia aunque podríais encontrar otras especies similares. En cualquier caso, os recomendamos que os informéis de cuál es la densidad que toleran cada una de ellas porque puede ser variable.
Se trata de una especie pacífica cuyo mayor problema es la alimentación. Cuando llega por primera vez a un acuario suele rehusar de forma sistemática el alimento si éste no es fresco y especialmente vivo. Resulta sumamente importante si deseamos mantener alguna de estas especies que nos proveamos al menos durante los primeros meses de un surtido de lombrices de tierra o pequeños invertebrados acuáticos vivos, puesto que formarán prácticamente con toda seguridad el único bocado que aceptará vuestro lenguado.
Con el paso del tiempo, conseguiremos acostumbrarlo a larvas rojas de mosquito congeladas y así, progresivamente, puede que incluso con mucha suerte llegue a aceptar el alimento seco.
Si los lenguados pueden ser un poco problemáticos en su alimentación, no tendremos ese problema con los saltarines del fango. Éstos aceptarán de buen grado la comida congelada que podéis encontrar en cualquier comercio de acuariofilia y como no podía ser de otra manera, la viva la devorarán con gran avidez.
Entre sus costumbres se encuentra la de salir fuera del agua a la captura de los pequeños invertebrados que pueden rondar por la playa, algo que podemos simular introduciendo de tanto en tanto en el acuario algunos insectos como: grillos, orugas, etc... que preferentemente colocaremos en la parte terrestre.