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Cómo y dónde plantar. Técnica y tipos de sustrato

Uno de los aspectos más importantes en el montaje de un acuario plantado es la elección del sustrato. Existen diferentes tipos en los comercios especializados tanto en lo referente a tamaño como a gama de colores, sin embargo, sólo unos pocos son los aconsejables si tenemos la intención de dedicarnos al cultivo de plantas acuáticas.

No sólo importa la granulometría sino también el espesor que alcance cuando lo hayamos colocado. Debemos advertir que no existe una regla estipulada que nos diga cuál es el mejor sustrato para nuestro acuario, ya que cada autor tiene sus preferencias y es por ello, que nosotros vamos a explicar cuáles son a nuestro juicio los mejores sustratos para las plantas de acuario aunque puedan haber autores que tengan otras preferencias.

Como no todas las plantas gustan de estar situadas en una misma zona del acuario y tampoco podemos aplicar una misma técnica de plantación a todas ellas, nuestro artículo consta con una segunda parte muy importante en la que explicaremos cuál es la mejor manera de plantar cada uno de los tipos de plantas, cuál es su mejor ubicación en el acuario y para acabar, haremos una clasificación de las especies más comunes acorde con sus requerimientos.

 

Tipos de sustrato

Técnica de plantación

Tabla de especies con sus requerimientos

 

 

Tipos de sustrato

El término sustrato hace referencia al soporte físico donde se desarrolla algún organismo siendo en nuestro caso las plantas acuáticas. Esto quiere decir que pese a que hemos hablado de sustratos haciendo referencia a la arena del fondo en la introducción, debemos tener en cuenta que un sustrato también puede ser otros materiales. No tenemos más que pensar en los helechos de Java (Microsorium pteropus) que crecen sobre troncos o las Anubias (Anubia sp.) que lo hacen sobre rocas, puesto que el tronco y la roca son el sustrato donde se desarrollan o pueden desarrollarse (en el segundo caso) estas especies.

Una vez hechas las aclaraciones terminológicas, vamos a abordar los tipos de sustratos que podemos colocar en el fondo de nuestro acuario que son sin duda tema de interés de muchos acuariófilos. No vamos a comentar nada acerca de los sustratos nutritivos, puesto que ya formaron parte de un artículo en la Sección de Fertilización, así que remitimos a allí a todo aquél que esté interesado (Ver nutrición mineral).

Como dijimos al inicio de nuestro artículo, el comercio nos ofrece arena con una amplia gama de colores y son éstos, uno de los primeros aspectos que vamos a tratar tanto en el aspecto funcional como estético.

Seguramente, muchos acuariófilos recuerdan con nostalgia aquellos tiempos en los que mantenían su primer pez ornamental en una pecera de bola o en un transportín de plástico con arena de múltiples colores y algún ornamento fantasioso. Aunque en aquella época a nuestros padres pudiera hacerles gracia hacernos este tipo de regalos, no recomendamos a nadie que quiera dedicarse a la acuariofilia de una forma medianamente seria que coloque en sus acuarios arenas con colores "chillones", puesto que aunque al principio puedan hacer gracia a la larga acaban cansando y lo peor de todo, es que dan un aspecto bastante antinatural y dado que una de nuestras premisas es recrear en casa un pedazo de naturaleza, evitemos este tipo de arenas (azules, verdes, amarillas, etc...).

Si descartamos las anteriores, nos quedamos con la arena clásica blanca de sílice o bien con la arena de tonalidades oscuras (marrón, negro, ocre, etc...). Pese a que la arena blanca es más económica que las segundas, ofrece poco contraste y produce reflejos al incidir la luz sobre el suelo. Los reflejos pueden suponer una doble problemática, puesto que si el fondo no está cubierto de vegetación, los peces ante tanta claridad muestran unos colores más apagados e incluso algunos autores hablan de estrés. Por otro lado, si tenemos plantas, esos reflejos pueden llegar a provocar quemaduras en las hojas más basales de plantas delicadas al no estar preparadas para recibir luz por el reverso de sus hojas. De todas formas, este último punto podría crear controversia y dar lugar a diversidad de opiniones.

Después de lo que hemos visto, parece ser que la mejor opción es la arena de tonalidades más oscuras y aunque la de color negro sea la estrella de muchos montajes con todas sus tonalidades, nada tienen que envidiar las de colores marrones.

Los colores oscuros (especialmente el negro) ofrecen un bonito contraste resaltando los colores de peces y plantas de nuestro acuario, y no producen reflejos. Esto hace que gocen de gran popularidad entre los aficionados.

Una vez hemos visto las coloraciones que mejor resultado dan, tanto en el aspecto funcional como estético, es momento de pasar a un segundo aspecto y no menos importante como es la granulometría de la arena que utilicemos. Debemos advertir que existen opiniones diversas al respecto desde los que opinan que la mejor opción pasa por mezclar diferentes granulometrías hasta los que se decantan por la utilización de un solo tipo.

La arena del acuario nos debe permitir un correcto anclaje de las plantas (soporte físico) y no debe ser ni muy compacta ni muy permeable para que el agua que circule a través de ella lo haga a la velocidad adecuada. Es interesante la lectura del artículo de calefacción si queremos aprender algo más acerca de la circulación de agua a través del sustrato (Ver calefacción).

La importancia de esa circulación lenta del agua es para que se cree una atmósfera reductora que movilice los nutrientes que haya en el fondo del acuario de forma paulatina para que sean absorbidos por las plantas y por otro lado, también nos permite evitar que se creen zonas anóxicas (carencia de oxígeno).

La teoría de los defensores de la mezcla de varias granulometrías en forma de estratos es buena pero poco funcional con el paso del tiempo, ya que sólo es útil en aquellos acuarios exuberantemente plantados donde no se sifonea nunca. En caso contrario, siempre acabaremos con la arena más fina depositada en el fondo y la más gruesa en la superficie, algo que no nos interesa.

Nosotros somos partidarios del empleo de una granulometría única por su comodidad tanto en el caso de acuarios donde el propietario tenga necesidad de sifonear como para aquellos en los que no. La granulometría recomendada sería aquella comprendida entre los 3 - 5 Mm. aprox. siendo las inferiores a 3 Mm. demasiado finas y con tendencia al apelmazamiento, y las mayores a 5 Mm. demasiado gruesas como para garantizar un correcto anclaje de ciertas especies de plantas y dejar pasar con excesiva rapidez el agua.

Todo esto lo decimos partiendo de la base que queremos dedicar nuestro acuario a plantas acuáticas, puesto que si por los peces fuere podríamos hacer uso tanto de granulometrías más finas como más gruesas en función de sus necesidades o nuestra comodidad. Por ejemplo, si mantenemos un acuario con peces grandes exclusivamente, el empleo de arena gruesa facilita las labores de limpieza.

Para poner fin a este apartado, sólo nos queda hablar de la altura que debe tener nuestro sustrato de fondo. Se recomienda que haya aproximadamente unos tres dedos como mínimo de arena para que las raíces de las plantas tengan suficiente espacio para desarrollarse. Por otro lado, es interesante con el fin de dar sensación de profundidad que el espesor de la parte trasera sea superior al de la delantera.

 

Técnica de plantación 

Las protagonistas de un acuario plantado sin duda son las plantas acuáticas y es por ellas, que estamos destinando todo nuestro esfuerzo eligiendo: un buen sustrato, luz, calefacción, etc... pero si no sabemos plantarlas de la forma adecuada por muy sanas que estuvieran en el comercio donde las hemos adquirido y por mucho dinero que hayamos invertido en equipar nuestro acuario, las plantas se echarán a perder y es una lástima.

No todas las plantas deben ser plantadas de la misma manera y debemos realizar el proceso con cierta delicadeza (las plantas son frágiles), así que hemos creído conveniente destinar un apartado de nuestro artículo a la técnica de plantación donde hablaremos de la manera cómo hemos de plantar cada uno de los tipos de plantas (interesante recordar la clasificación que hicimos en el artículo ¿Qué entendemos por planta? ), y cuál es la mejor ubicación para ellas. Este último aspecto tendrá el soporte de una tabla (forma parte del tercer apartado del artículo) donde se explican cuáles son las necesidades lumínicas de las especies más comunes en los comercios.

Vamos a explicar paso a paso el trato que debemos dar a nuestras plantas desde que las adquirimos en el comercio hasta que las colocamos en nuestro acuario:

  1. Elección de las plantas . Como si de una receta de cocina se tratara, es importante que si queremos que el resultado sea el esperado, elijamos una buena materia prima y esto pasa por adquirir ejemplares sanos. No sería una mala idea que nos informáramos en nuestro comercio de confianza cuando reciben plantas del mayorista. De este modo, podemos ir justo el día que llegan (o poco tiempo después) y adquirir ejemplares recién traídos que siempre tendrán un mejor aspecto que las que llevan en la tienda varios días. Decimos esto, porque por mucho esmero que ponga el comerciante, las plantas siempre acaban echándose a perder en las tiendas con el paso de los días. El aspecto general de la planta debe ser bueno, pero tampoco vayamos a buscar ejemplares sin ninguna hoja marchita porque será difícil que los encontremos sino vamos cuando acaban de llegar las plantas. 

  2. Transporte a nuestra casa . Las plantas no necesitan agua para ser transportadas, contrariamente a lo que pasa con los peces. De hecho, los comerciantes ya las embolsan sin agua en bolsas de plástico para que conserven la humedad o incluso, en algunos casos, las envuelven en papel de periódico mojado con la misma finalidad. Cuando lleguemos a casa, rompamos la bolsa si es preciso para sacar a los ejemplares recién adquiridos. Evitemos que forcejeando para extraer las plantas de la bolsa acabemos dañando sus delicadas hojas, rompiendo tallos, etc...

  3. Manipulación de las plantas previa introducción al acuario . Una vez hemos extraído las plantas de la bolsa procederemos a liberarlas de: macetas, plomos, esponjas o cualquier otro material que se encuentre entre sus raíces y que no sea de la propia planta. Debemos realizar el proceso con delicadeza, evitemos dañar las raíces e incluso si fuera preciso, dejemos parte de este "sustrato" antes de provocar cualquier daño a la planta. Simultáneamente a esta labor, podemos eliminar: hojas marchitas o en proceso de estarlo, recortar las plantas a la altura que deseemos (plantas de tallo, Vallisnerias , etc...), buscar huevos de caracoles o los mismos caracoles, recortar las raíces largas, etc... Podemos durante todo este proceso enjuagar cuantas veces sea preciso nuestras plantas en agua de grifo intentando que el agua no esté ni muy fría ni tampoco caliente (lo suyo sería unos 24-25ºC). Pese a haber usuarios aficionados a sumergir las plantas en soluciones desinfectantes, siempre que se pueda es mejor evitarlas, ya que no dejan de ser un proceso traumático para nuestras plantas.

Una vez hemos realizado estos tres pasos, es momento de iniciar la plantación. Para ello, deberemos conocer cuáles son los requerimientos de las plantas que hemos adquirido (bien porque nos los haya dicho el comerciante o bien porque nos hayamos documentado): iluminación, tipo de sustrato (arena, troncos, etc...), altura de la planta adulta, etc... Para facilitar un poco las cosas, podéis mirar la tabla de requerimientos de la que os hemos hablado más de una vez a lo largo de este artículo.

Plantas de tallo

Cada maceta suele contener varios tallos que nunca debemos plantarlos juntos. Dicho de otro modo, aunque queramos hacer un grupo en alguna zona del acuario, es mejor plantar cada tallo por separado aunque estén a poca distancia unos de los otros. La razón es que no pocas veces las plantas se pudren porque no les llega suficiente luz a las partes bajas y aparte estando apretujadas nunca conseguiremos que se desarrollen de forma adecuada.

De todas maneras, si los tallos están muy pobres de hojas podemos llegar a plantar dos o tres juntos.

Cuando enterremos los tallos en la arena, tengamos cuidado y no los machaquemos. Para evitarlo, primero hagamos un pequeño hoyo y después coloquemos la arena alrededor del tallo o bien enterrémoslo directamente pero ofreciéndole protección con nuestros dedos.

Esto último es muy importante, pensemos que si el tallo se pudre de él no saldrán raíces y las plantas saldrán a flote y si se repite el proceso muchas veces, incluso podemos echar a perder la planta.

Plantas en roseta

Procederemos del mismo modo que con las plantas de tallo. En caso que tengamos varios ejemplares, debemos plantarlos de forma individual y en este caso, siempre es mejor hacerlo de esta manera.

Es especialmente importante cuando plantamos este tipo de ejemplares, tengamos la precaución de no enterrar el corazón de la planta, es decir, la zona a partir de la cual salen las raíces y las hojas, puesto que la planta podría pudrirse.

Plantas bulbosas

Como en los casos anteriores, deberemos plantar cada bulbo por separado.

Los bulbos deben ser enterrados hasta aproximadamente la mitad. De todos modos, en caso que no los hayamos colocado en la posición que a ellos les gusta, cuando salgan las raíces ellas se encargarán de hacerlo. Esto quiere decir que más vale pecar de enterrarlos poco que mucho.

Un cuidado especial requieren las cebollas de agua ( Crinum sp. ), ya que el bulbo es propenso a ser dañado con la arena del acuario cuando lo enterramos. De ahí, que algunos autores recomienden rodearlo ligeramente con un poco de perlón (material filtrante no algodón que se pudre) o la opción que creemos que es la mejor y que consiste en simplemente hacer un hoyo y después acercar la arena con cuidado.

En el caso de las cebollas de agua, lo mejor es enterrar no mucho más de donde salen las raíces por el bien de la planta.

Helechos

Los helechos (géneros Bolbitis y Microsorium ) siempre debemos anclarlos sobre algún tronco, si bien al principio quizá necesitemos la ayuda de un hilo de nylon para que no se suelten, pero sólo que pase un tiempo ya se anclarán ellos mismos con ayuda de sus rizoides y ya no necesitarán el nylon.

 

Tabla de especies con sus requerimientos

A continuación ponemos a vuestra disposición una tabla en la que podréis encontrar de forma rápida cuál es el crecimiento y las necesidades básicas de las especies que con más frecuencia se encuentran en los comercios. Aparte, podéis encontrar al final de cada fila cuál es el origen de las diferentes especies que os facilitará la labor en caso que queráis hacer un acuario de alguna región geográfica.

Debemos advertir que nadie debe tomarse al pié de la letra el rango térmico que hemos puesto a cada una de las especies porque no son más que valores orientativos y pueden haber usuarios que hayan conseguido mantener a estas especies fuera de este rango con total éxito, pero digamos que lo expuesto aquí sería lo "recomendable" evitando los valores extremos como siempre.

Los requerimientos lumínicos pueden traer controversia en algunos casos, pero la regla general a aplicar vendría a ser que las plantas con coloraciones rojizas necesitan mucha más luz que las plantas de hojas verdes y sobre esto, en función de cada caso encontraríamos matices. Por eso, os recomendamos que consultéis bibliografía especializada para profundizar más en el conocimiento de una determinada especie, esto es meramente orientativo.

En la clasificación no hemos tenido en cuenta que en el acuario haya presencia de CO2  que en algunos casos nos permitiría mantener ciertas especies aún no teniendo la intensidad de luz que necesitan.

ESPECIE

CRECIMIENTO

LUZ

TEMPERATURA

ORIGEN

         

Alternanthera reineckii

Apical / Rápido

+ + + +

20 - 27 ºC

América del Sur

Anubias spp. (todas las especies)

Basal / Lento

+

16 - 28 ºC

África

Aponogeton boivenianus

Bulbo / Medio

+ +

20 - 26 ºC

África

Aponogeton crispus

Bulbo / Medio

+ +

20 - 26 ºC

Ásia

Aponogeton madagascariensis

Bulbo / Medio

+ +

22 - 24 ºC

África

Aponogeton ulvaceus

Bulbo / Medio

+ +

20 - 25 ºC

África

Aponogeton undulatus

Bulbo / Medio

+ +

20 - 25 ºC

Ásia

Azolla caroliniana

Flotante / Rápido

+ + + +

8 - 24 ºC

Cosmopolita

Bacopa monieri

Apical / Rápido

+ + +

15 - 28 ºC

África

Bacopa caroliniana

Apical / Rápido

+ + +

15 -28 ºC

América del Norte

Barclaya longifolia

Basal / Medio

+ + +

22 - 28 ºC

Ásia

Bolbitis heudelotti

Helecho / Lento

+

22 - 26 ºC

África

Cabomba caroliniana

Apical / Rápido

+ + + +

24 - 28 ºC

América

Cardamine lyrata

Apical / Rápido

+ + +

16 - 25 ºC

Ásia

Ceratophyllum demersum

Apical / Rápido

+ + +

5 - 28 ºC

Cosmopolita

Ceratopteris cornuta

Helecho / Rápido

+ + +

23 - 28 ºC

Ásia

Ceratopteris pteridoides

Helecho / Rápido

+ + +

23 - 28 ºC

América tropical

Ceratopteris thalictroides

Helecho / Rápido

+ + +

23 - 28 ºC

Ásia

Cladophora aegragophila (alga)

Alga / Lento

+ + +

18 - 26 ºC

Europa

Crinum natans

Bulbo / Medio

+ + +

18 - 28 ºC

África

Crinum thaianum

Bulbo / Medio

+ + +

18 - 28 ºC

Ásia

Cryptocoryne spp.

Basal / Medio

+ +

23 - 28 ºC

Ásia

Didiplis diandra

Apical / Rápido

+ + + +

22 - 26 ºC

América del Norte

Echinodorus spp.

Basal / Medio

+ + +

23 - 29 ºC

América tropical

Egeria densa (Elodea)

Apical / Rápido

+ + +

5 - 23 ºC

Cosmopolita

Eichornia crassipes

Flotante / Rápido

+ + + +

18 - 28 ºC

Comopolita (tropical)

Eleocharis acicularis

Basal / Medio

+ + +

20 - 26 ºC

Sudamérica y Australia

Eustralis stellata

Apical / Rápido

+ + + +

20 - 26 ºC

Ásia y Australia

Fontinalis antipyretica

Musgo / Lento

+

5 - 23 ºC

Cosmopolita

Glossostygma elantinoides

Apical / Medio

+ + + +

23 - 26 ºC

Australia y Nueva Zelanda

Gymnocorynes spilanthoides

Apical / Rápido

+ + + +

23 - 26 ºC

Ásia y Suramérica

Heteranthera zosteraefolia

Apical / Rápido

+ + +

23 - 28 ºC

América del Sur

Hydrocotyle leucocephala

Apical / Rápido

+ + +

23 - 28 ºC

América del Sur

Hydrocotyle vulgaris

Tallo rastrero

+ + +

23 -28 ºC

Europa

Hygrophila spp.

Apical / Rápido

+ + +

20 - 28 ºC

Ásia

Hygrophila difformis

Apical / Rápido

+ + + +

24 - 28 ºC

Ásia

Lemna spp. (Lentejas de agua)

Flotante / Rápido

+ + +

18 - 28 ºC

Cosmopolita

Lilaeopsis spp.

Basal / Medio

+ + + +

18 - 28 ºC

América y Australia

Limnobium laevigatum

Flotante / Rápido

+ + + +

18 - 28 ºC

América tropical

Limnophila spp.

Apical / Rápido

+ + +

18 - 28 ºC

Ásia

Lobelia cardinalis

Apical / Medio

+ + +

18 -28 ºC

América tropical

Ludwigia spp.

Apical / Medio

+ + +

18 - 28 ºC

América tropical

Lysimachia nummularia

Apical / Rápido

+ + +

18 -28 ºC

Europa, América, Ásia

Micranthemum micranthemoides

Apical / Medio

+ + + +

20 - 28 ºC

América Central

Marsilea crenata

Tallo rastrero

+ + + +

22 - 26 ºC

Ásia

Mayaca fluviatilis

Apical / Rápido

+ + +

22 - 28 ºC

América tropical

Microsorium pteropus

Helecho / Lento

+

18 - 26 ºC

Ásia

Myriophyllum spp.

Apical / Rápido

+ + +

15 - 26 ºC

América

Najas guadalupensis

Basal / Medio

+ + +

18 - 28 ºC

América tropical

Nuphar spp.

Bulbo / Medio

+ + + +

18 - 26 ºC

Ásia, Europa, América

Nymphaea stellata

Bulbo / Medio

+ + +

18 - 28 ºC

Ásia

Pistia stratiotes (Lechuga)

Flotante / Medio

+ + + +

18 - 28 ºC

Cosmopolita

Riccia fluitans

Flotante / Rápido

+ + + +

23 - 28 ºC

Cosmopolita

Rotala macrandra

Apical / Rápido

+ + + +

22 - 28 ºC

Ásia

Rotala indica

Apical / Rápido

+ + +

22 -28 ºC

Ásia

Sagittaria terres

Basal / Medio

+ +

22 - 28 ºC

América del Norte

Sagittaria platyphylla

Basal / Medio

+ +

22 -28 ºC

A. Norte y Ásia

Salvinia natans

Flotante / Rápido

+ + +

13 - 28 ºC

América

Samolus spp.

Basal / Medio

+ + +

18 - 25 ºC

A. Norte y Europa

Trapa natans

Flotante / Medio

+ + + +

18 - 28 ºC

Europa

Utricularia sp.

Apical / Rápido

+ + +

18 - 25 ºC

Ásia

Vallisneria spp.

Basal / Medio

+ + +

6 - 28 ºC

Ásia

Vesicularia dubyana

Musgo

+

6 - 28 ºC

Ásia

 

 

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