Inicio Sobre AlaquaIrum Acuarios Acuaterrarios Foro Experiencias AlaquaIrum Descargas

 

 

 

Cómo manipular anfibios

Si alguien quiere mantener anfibios en cautividad porque le gusta su tacto, tenemos que decirle que los anfibios son unos animales destinados a ser contemplados más que manipulados. Así que si se quiere toquetear algo, mejor buscarse un perro que responderá mucho mejor a nuestras carantoñas y no pondremos en peligro su vida por hacerlo.

Como vimos cuando hablamos de anatomía, los anfibios poseen una piel muy delicada a través de la cual realizan parte de sus funciones vitales como la respiración y la absorción de agua. De modo que nuestro sudor, las colonias, los jabones y cualquier sustancia que pueda haber en nuestras manos junto con el calor que desprenden son una amenaza para ellos y un estrés. Así que la recomendación número uno que os damos, es que manipuléis a los anfibios lo menos posible.

De todos modos, resulta inevitable su manipulación durante las labores de limpieza o cuando tenemos que realizar algún traslado. Por ello, hemos creído conveniente crear este artículo para que todo aquél que deba hacerlo sepa cuál es la forma correcta sin estresar en exceso al animal y en algunos casos, incluso para salir sano y salvo sin ninguna mordedura.

Seguro que muchos aficionados a los anfibios leerán con sorpresa muchas de las cosas que aquí vamos a decir porque nunca en su vida como aficionados lo habrán hecho, incluso nosotros debemos reconocer que algunas cosas se nos han pasado por alto con las prisas para eso somos humanos. De todos modos, aquí preferimos deciros las cosas tal y como son, porque más vale prevenir que curar como dice el dicho y más cuando se es neófito en este mundo que tantos misterios esconde.

Anfibios acuáticos

Todas las especies que viven toda su vida en el agua o pasan en ella buena parte de sus vidas, deberán ser cogidas con una red de malla fina de esas que se utilizan para los acuarios. Suelen ser animales muy escurridizos que se nos escaparían de las manos si los cogiéramos con ellas y acabarían dándose un buen golpe contra el suelo.

Pertenecen a este grupo: ranas de uñas africanas, ajolotes, etc...

Si el transporte es corto tipo cambiarlas de acuario, nos bastará con la red. Por otro lado, si van a estar un tiempo fuera del agua, deberemos colocarlos en un recipiente de plástico con agua, provisto de su correspondiente tapa para evitar fugas pero con sus correspondientes agujeros de ventilación.

Anfibios terrestres

Aquí no podemos dar una norma general, puesto que son muchas las especies que existen y con comportamientos totalmente diferentes.

Si desconocemos el grado de toxicidad que presenta nuestro anfibio o bien si tenemos una piel sensible o con heridas, os recomendamos que los cojáis con guantes. No es muy caro comprar una caja de guantes de látex de esos ajustables tipo cirujano que podéis encontrar en cualquier tienda multiprecio y os servirán para realizar este tipo de trabajos con más seguridad.

Volvemos a tener el mismo caso que lo explicado para los anfibios acuáticos. Si tenéis que mantener al animal mucho tiempo fuera de su habitáculo, debéis buscar un transportín de plástico o similar donde colocarlo para que se encuentre lo más cómodo posible hasta que su hogar vuelva a estar disponible.

Como hay anfibios muy asustadizos que no pararán de pegar golpes contra el transportín si ven que estamos cerca. Lo mejor es que trasladéis el recipiente a otro punto de la casa no frecuentado por gente hasta que hayáis finalizado las labores de limpieza. De este modo, el animal no se lastimará dándose golpes y estará mucho más tranquilo sin vuestra presencia.

Si tenéis anfibios que muestren agresividad o sean muy voraces tales como las ranas cornudas (Ceratophrys), Lepidobatrachus laevis, etc... sed muy cautos. Su mordedura puede ser dolorosa, especialmente la de las primeras que poseen en la boca una especie de piezas endurecidas a modo de dientes y que pueden llegar a hacernos sangre.

Como siempre todo va en función del tamaño del animal, pero no deseamos a nadie una mordedura de una hembra de rana cornuda adulta. Cuentan los que la han sufrido por accidente que es una experiencia muy dolorosa.

Por eso, salvo que cojáis al animal desprevenido por detrás, nosotros os recomendamos que utilicéis una red como hacíamos con los anfibios acuáticos. Es lo más práctico, seguro y os evitaréis algún disgusto.

Las ranas flecha y demás especies venenosas, pueden cogerse sin problemas con la mano protegida por un guante. Como dijimos cuando hablamos de anatomía, los individuos criados en cautividad son menos tóxicos que los salvajes, pero de todos modos más vale no tentar a la suerte si somos principiantes y desconocemos la procedencia de nuestros animales.

 

Después de haber visto un poco a grandes rasgos como deben manipularse diferentes tipos de anfibios, tan sólo nos queda hacer una serie de advertencias para acabar.

Siempre que cojáis a un anfibio, nunca lo hagáis por las extremidades ni por la cola Son estructuras frágiles que podrían romperse con facilidad con un movimiento brusco del animal para intentar escapar. ¡¡Agarradlos siempre por el cuerpo!!

Sed cautos cuando deis de comer a los animales. A los que son agresivos, mejor dadles la comida con unas pinzas y tened siempre presente cuando merodeáis por el terrario dónde se encuentra el animal.

Al resto, intentad dadles de comer cuando están activos que en el caso de la mayoría de anfibios es con la llegada del crepúsculo y por tanto, justo cuando apagáis las luces del terrario.

Después de haber realizado cualquier labor en el terrario, es MUY IMPORTANTE lavarse las manos.

Visitas desde 9/3/08

 

Alberto Maceda & Irene González | www.alaquairum.com | www.alaquairum.net

Copyright 2003-2008 AlaquaIrum. Reservados todos los derechos.