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Colémbolos

La alimentación de pequeños anfibios y reptiles, o de sus crías, en ocasiones, puede ser una tarea compleja. No es facil encontrar alimento adecuado al tamaño de sus diminutas bocas en algunas ciudades. Aunque cada vez son más los comercios que tienen un surtido mayor de alimento vivo, las especies pequeñas continúan siendo las grandes olvidadas. Únicamente se encuentran microgrillos y drosófilas, pero existen alternativas. Una de ellas es la que os presentamos a continuación: los colémbolos. Esperamos que tras la lectura de la ficha, podáis incluirlos en la alimentación de vuestros animales de terrario.

Descripción

Los colémbolos son hexápodos de pequeño tamaño que escasamente llegan a los 10 mm de longitud (caso de las especies más grandes). Tienen una coloración variable (gris, blanquecina, verde, etc.) si bien, la mayoría son oscuros.

Antes de continuar con la descripción, veamos cuál es la posición que ocupan en la escala zoológica. Al contrario de lo que algunos pudiérais pensar, no estamos ante un insecto.

Filo Arthropoda

Subfilo Hexapoda
Clase Collembola

Otra clasificación los situaba como un orden dentro de la clase de los apterigotas.

Son hexápodos como los insectos, pero no son propiamente insectos (éstos son otra clase dentro de los hexápodos). Son habitantes típicos del suelo en su gran mayoría si bien, también podemos encontrarlos en otro tipo de hábitats (véanse, por ejemplo, los colémbolos de la superficie de un acuario).

Haciendo un resumen de las características anatómicas de estos diminutos artrópodos, tenemos lo siguiente. Tienen un cuerpo globoso o alargado y cilíndrico. Su cabeza carece de ojos compuestos , presentando tan sólo una serie de ocelos (de 0 a 8) en posición lateral. Las antenas tienen cuatro artejos y las piezas bucales están recubiertas por un repliegue cefálico, es decir, son entognatos . Carecen de alas , incluso en las formas primitivas. Su abdomen está constituido por seis segmentos únicamente (mientras que el resto de los artrópodos suele tener 11), aunque pueden haber fusiones, y con tres pares de apéndices pregenitales muy característicos: el tubo ventral (en el primero), el retináculo (en el tercero) y la furca (en el cuarto). Precisamente la presencia de furca es la responsable de los saltos que pegan estos organismos cuando se desplazan. De ahí, que también en algunos libros también podáis encontrarlos con el nombre de "saltarines".

Biología de la especie

Los colémbolos han colonizado casi todos los biotopos. Podemos encontrarlos desde en hormigueros y termiteros hasta en márgenes de estanques o, incluso, en la superficie del agua de nuestros acuarios.

Se nutren básicamente de materia vegetal en descomposición, donde abundan hongos y bacterias. Tampoco desaprovechan la ocasión de alimentarse de materia de origen animal.

Existen varias especies pero para los profanos en la clasificación de los organismos de este "micromundo", entre los cuales nos incluímos, es una tarea un tanto compleja. Acorde con la bibliografía, una de las especies más frecuentes es Folsomia candida , su coloración es blanquecina y mide 3 mm de longitud. Su hábitat típico son las macetas de las plantas de interior. Podemos sumergir el tiesto en agua y veremos como salen a flote unos diminutos y saltarines organismos que son los colémbolos, ya sea de ésta u otra especie. Eso que siempre sean de ésta, no lo hemos podido comprobar, así que dejamos la duda en el aire.

Técnica de cría

La cría de colémbolos es una tarea sencilla, aunque presenta el inconveniente de la contaminación del criadero por parte de organismos oportunistas que no nos interesan. Por ello, os tenemos que recomendar que desechéis un cultivo contaminado a la mínima que lo detectéis, para salvar al resto, y que, también, tras cada cosecha, inciéis un cultivo nuevo. Obrando de este modo, minimizaréis el riesgo de tener contaminaciones.

Para conseguir los reproductores: podéis ir al campo, mirar en las macetas de vuestra casa o, también, ir a alguna facultad de ciencias que tengáis cerca, donde seguro os podrán conseguir algunos ejemplares.

Los materiales que necesitáis para el criadero son muy fáciles de conseguir: recipientes de plástico con medio litro de capacidad (aprox.), tierra de coco y comida para peces (y alimentos parecidos). Llenamos más de la mitad del recipiente con tierra de coco y la humedecemos con agua libre de cloro, cloraminas y metales pesados. Tras humedecerla, colocamos el inóculo de colémbolos (es conveniente añadir bastantes) y, finalmente, un poco de comida esparcida por la superficie.

Si el montaje era sencillo, el mantenimiento todavía más. Un par o tres de veces a la semana, abriremos el cultivo para airearlo (estará completamente cerrado) y añadir nuevo alimento si fuera necesario. También, en caso de ser necesario, se deberá humedecer el sustrato (¡nunca encharcarlo!). No os preocupéis si aparecen algunos hongos "buenos" (micelios blancos), es normal. Ahora bien, si el cultivo empieza a tener mohos como los de la fruta deteriorada (esos micelios verdosos, etc...), entonces, deberéis desecharlo y empezar de nuevo.

La cosecha puede hacerse sacudiendo los tarros de cría sobre un recipiente de plástico (¡cuidado con las fugas!) o bien, por immersión. Se trata de encontrar el método que os resulte más cómodo.

¡Mucha suerte en la cría!

 

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Alberto Maceda & Irene González | www.alaquairum.com | www.alaquairum.net

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