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Especies más comunes en el acuarismo

Una pequeña guía que recoja las especies de gasterópodos acuáticos que más frecuentemente pueden encontrar los acuariófilos en sus acuarios o estanques es el objetivo de este apartado. Esperamos que una vez lo hayáis leído, y con ayuda de las imágenes que acompañan al texto, os sea más fácil identificar a las diferentes especies.

Physa sp.

Las dos especies más frecuentes son P. acuta y P. marmorata, pero dado que son bastante complicadas de diferenciar (tamaño de las manchas de la concha básicamente), hemos preferido referirnos al conjunto con el nombre genérico.

Presentan una concha espiralada típicamente levógira (gira hacia la izquierda), carecen de opérculo y el primer par de tentáculos situados sobre su cabeza son finos. A excepción de la carencia de opérculo, el resto de caracteres permiten diferenciar la familia de los físidos (F. PHYSIDAE) de la de los limneidos (F. LYMNAEIDAE).

Se trata de caracoles hermafroditas con fecundación cruzada, es decir, que los individuos siempre que pueden no recurren a la autofecundación para reproducirse y de esta manera, consiguen mantener la variabilidad genética en la población y no se crean clones. De todos modos, si las condiciones no lo permiten, el animal tiene la capacidad de generar nuevos individuos autofecundándose.

Son ovíparos y extremadamente prolíficos, hasta el punto que sino ponemos remedio, no se tardará en llenar todo el acuario de estos gasterópodos. Por eso, nuestra recomendación es que reviséis a conciencia las plantas antes de colocarlas en el acuario para evitar introducciones accidentales.

Debemos decir que es una especie que no suele dañar las plantas, sino más bien puede resultar hasta beneficiosa alimentándose de las algas y restos de comida que puedan haber por el acuario. De todos modos, si su población aumenta en exceso, podéis tener problemas, así que utilizad sistemas de control.

Las puestas de huevos se reconocen fácilmente por estar compuestas de una masa gelatinosa, en el interior de la cual, se observan una serie de “puntos blancos” que son los huevos.

Desde el punto de vista ecológico y su utilización como bioindicadores de la calidad del agua de las zonas donde habitan, se ha visto que tienen una gran tolerancia a la contaminación ambiental, así que su uso queda descartado.

En Cataluña (España), son tres las especies de físidos que pueblan los ecosistemas acuáticos: Aplexa hypnorum (típica de marismas), Physa fontinalis (típica de ambientes palustres) y Physa (Physella) acuta (cursos fluviales).

Planorbis sp.

Se trata de otro típico ejemplo de caracoles que pueden venir como polizones en las plantas que introducimos en un acuario. Perteneciente a la familia de los planórbidos (F. PLANORBIDAE), se caracterizan por presentar una concha planoespiral (enrollada sobre un mismo plano) de coloración generalmente marrón oscura, aún existiendo ejemplares muy codiciados por los aficionados de coloración rojiza, tanto de cuerpo (manto) como de concha.

Los planorbis raramente son un problema para el acuario, siendo contadísimos los casos en los que han causado algún daño a las plantas. Se alimentan básicamente de algas y restos de comida, de modo que su presencia en el acuario puede resultarnos hasta beneficiosa.

No todo iban a ser beneficios, y pese a que nosotros os recomendamos su presencia antes que la del grupo anterior, debemos advertiros que son también extremadamente prolíficos y que sino efectuáis algún control en su población, podéis convertir vuestro acuario en una urna de producción de planórbidos. Como sabéis, todo es bueno sino hay excesos, así que ya sabéis lo que tenéis que hacer.

Las puestas son una masa gelatinosa de color amarillento que contiene los huevos en su interior.

Desde el punto de vista ecológico y su utilización como bioindicadores en los cursos de agua, tienen escaso valor debido a la gran capacidad que tienen estos gasterópodos para tolerar un amplio abanico de condiciones ambientales y de polución.

Esta familia se encuentra representada en Cataluña (España) con un total de catorce especies repartidas en siete géneros, de los cuales: Planorbis y Gyraulus son los más frecuentes.

Marisa rotula

Se trata de una especie que, al igual que el género anterior, presenta una concha planoespiral, pero en este caso, está ribeteada por unas líneas que recorren en longitud las espirales. Aparte, su tamaño es superior a los planórbidos y tampoco comparten su inocuidad en el acuario, dado que M. rotula es una ávida consumidora de plantas acuáticas.

Pertenece a la familia de los ampuláridos (F. AMPULLARIIDAE), la cual comparte con los conocidos caracoles manzana del género: Pomacea o Ampullaria, de los cuales hablaremos un poco más abajo.

Al igual que éstos, se trata de una especie dioica, pero con un dimorfismo sexual menos evidente, al menos desde nuestro punto de vista. Algunos autores hablan de anchura de la concha, otros del tamaño general del individuo, etc... pero para nosotros, éstos no son caracteres válidos para sexar a los ejemplares, dado que puede acarrear bastantes errores y si buscamos cosas más detalladas, se necesita bastante práctica para hacerlo con éxito.

Pese a ser una especie ornamental, no os la recomendamos en el caso que tengáis un acuario plantado, ya que es, como hemos dicho al principio, un peligro para las plantas de vuestro acuario. Nosotros colocamos a un grupo de ellos en un acuario con una plantación de helecho de Java (Microsorium pteropus) y Anubias, y fue sorprendente ver como tras su estancia una única noche, dejaron a las plantas hechas una auténtico desastre. Así, que lo mejor es que les habilitéis un acuario específico donde no os causen ningún problema.

Las puestas parece ser que están constituidas por una masa gelatinosa de huevos de color amarillo blanquecino que recuerdan bastante a la de los típicos gasterópodos acuáticos.

Su precio suele ser asequible y en la mayoría de los casos, igual al de los caracoles manzana típicos.

Neritina natalensis

Existe discusión sobre cuál sería el nombre común adecuado para esta especie e incluso hay polémica con el científico. Para algunos, la especie que encontramos en los comercios españoles no sería N. natalensis, sino el asiático N. turrita, pero ante la no existencia de un verdadero convencimiento entre los autores, nosotros preferimos hacer caso a nuestros vecinos franceses que muestran un absoluto convencimiento de que la especie sería N. natalensis. Respecto al nombre común, también existen discrepancias como os hemos dicho,algunos hablan de caracol zebra, mientras otros prefieren caracol tigre, así que podéis escoger.

El caracol tigre pertenece a la familia de los neritínidos (F. NERITINIDAE) que tiene la mayoría de representantes marinos. Se trata de un caracol de mediano tamaño que escasamente llega a los 2 cm. de longitud y que presenta una concha semiesférica con unas rayas muy características facilitan su identificación.

No existe dimorfismo sexual aparente, pero la especie es dioica, es decir, encontramos machos y hembras. Es, por tanto, un nuevo caso de excepción del hermafroditismo que tan famosos ha hecho a los caracoles o por lo menos, es esto lo que la mayoría de gente piensa.

Presentan respiración exclusivamente branquial, pero pueden permanecer periodos fuera del agua aprovechando la cámara de agua que crean entorno de sus órganos de respiración.

Las puestas se realizan de forma individualizada colocando un huevo tras otro con preferencia sobre los cristales o troncos del acuario y recubriéndolos de una cubierta protectora. La eclosión tiene lugar pasado un tiempo bastante largo y el crecimiento de los juveniles es también lento. Aparte, resulta complicado, al parecer, que los juveniles prosperen en agua dulce.

Se trata de un caracol ornamental, es decir, debemos comprarlo si queremos tenerlo en nuestro acuario. Se trata de una especie completamente inocua que aparte de no causar una plaga, tampoco causa ningún daño a las plantas. Resulta altamente beneficioso en la lucha contra las algas verdes incrustantes, las famosas algas punto verdes que el resto de animales clásicos “devoradores de algas” ignoran y que desesperan a los aficionados.

Aunque puede vivir en todo tipo de aguas con la excepción de las demasiado ácidas y blandas (problemas de mineralización en la concha), lo cierto es que las condiciones ideales para su mantenimiento son las aguas duras y alcalinas e incluso ligeramente salobres.

El precio en los últimos años ha ido bajando y, actualmente, es fácil encontrarlos al módico precio de 2 euros.

 

Caracol manzana (Pomacea bridgesii)

Uno de los caracoles más populares entre los aficionados a la acuariofilia es el caracol manzana sudamericano. Son varias las especies que pueden encontrarse en los comercios ocasionalmente, pero sin duda, la más común es P. bridgesi (=Ampullaria australis) que resulta hasta beneficiosa su presencia en un acuario, más que por simple decoración.

Antes de continuar hablando de esta especie, lo primero que debemos enseñaros es cómo identificarla. Hemos dicho que es la especie más frecuente, pero esto no quita que debáis tener la total certeza de lo que metéis en vuestro acuario y no os llevéis ninguna sorpresa desagradable.

Como podéis observar en la fotografía, el ángulo que forman las espirales de la concha es de 90º. Ésta es la única manera que tenéis de identificar a un P. bridgesii de forma fácil y evitar que os den gato por liebre, ya que el resto de especies presentan ángulos mayores (P. paludosa) o menores (P. canaliculata) que 90º y éstos, sí son unos grandes devoradores de plantas acuáticas. Todos los representantes presentan opérculo, una estructura córnea que cierra la apertura de la concha del animal en caso de peligro o cuando las condiciones ambientales son adversas.

No os debéis guiar por la coloración de la concha, ya que existen variedades cromáticas pertenecientes a una misma especie.

Los caracoles manzana o misterio pertenecen a la familia de los ampuláridos (F. AMPULLARIIDAE) y son gasterópodos dioicos, es decir, presentan sexos separados y es necesario tener un macho y una hembra para que puedan reproducirse. Parece que existen fenómenos de sex-change, pero que nosotros nunca hemos sido capaces demostrar, aunque se contemplan en la bibliografía.

Diferenciar los sexos puede ser una tarea compleja y aún conociendo cómo debe hacerse, la cosa puede ser no tan fácil como aparentemente pensábamos, y siempre las cosas mejoran con la práctica como os podéis suponer. Son dos los métodos básicos:

  1. La gónada femenina madura en las hembras de coloración amarillenta, puede verse por transparencia a través de la concha en forma de una mancha negra.
  1. Cuando los machos son adultos, puede verse en la parte superior de la apertura de la concha, una especie de abultamiento que corresponde a la bolsa donde se encuentra el órgano copulador.

Presentan una doble modalidad de respiración, ya que pueden hacerlo por medio de la única branquia interna que tienen captando el oxígeno presente en el agua, o bien utilizando su sifón e introduciendo aire atmosférico en el interior de su cavidad paleal que utilizan a modo de pulmón para el intercambio gaseoso. Es, por ello, que no os será infrecuente ver a estos animales extendiendo un largo “tubo” (sifón) desde el interior de su concha hasta la superficie del agua para introducir aire en el interior de su “concha”.

Se alimentan básicamente de algas y restos de comida, y son contados los casos que han causado algún daño a las plantas. De todos modos, no se ha podido demostrar que fueran causados por un P. bridgesii o, al menos, no nos han dado suficientes garantías, así que siempre puede quedar la sombra de la duda. Lo que sí os podemos decir, es que nosotros nunca hemos tenido ningún problema con ellos.

Son los caracoles ornamentales cuyo precio es más asequible debido a su fácil reproducción. No son remilgados en las condiciones del agua, si bien por su bienestar, se recomienda una temperatura entorno a los 20ºC y, un agua no demasiado ácida y blanda, dado que podrían aparecer problemas de mineralización de la concha especialmente cuando bajamos de pH de 6,5 como se ve en la fotografía:

Las puestas las realizan en forma de racimos situados a pocos centímetros de la superficie del agua y tienen una coloración típicamente rosada cuando se seca la capa protectora. Tras la eclosión, que tiene lugar pasados unos 15 días en un acuario típico tropical, los pequeños caracolillos van al agua donde se alimentan de lo mismo que hacen los adultos.

Existen aficionados que optan por criar a los pequeñuelos en un acuario aparte. Siempre es algo interesante si queréis sacar el máximo número de juveniles adelante. Tan sólo tenéis que tener en cuenta una recomendación muy importante, y es no trasladar la puesta de huevos hasta que esté completamente seca, es decir, aproximadamente 24 horas después de su puesta para ir sobre seguro. Por otro lado, la puesta resulta fácil de extraer con ayuda de alguna cuchilla de afeitar que os facilite la labor. Es muy importante que la mantengáis fuera del agua en el recipiente de cría, pero que a la vez exista humedad, sino podéis tener un fracaso.

Caracol de estanque (Lymnaea stagnalis)

Se trata de una especie muy parecida a los caracoles del género Physa o Physella, sino fuera porque: el giro de su concha suele ser dextrógiro (gira a la derecha), su concha no suele tener manchas como aquellos y el par de tentáculos situados sobre su cabeza son gruesos y cortos. Aparte, el tamaño adulto de un limneido (F. LYMNAEIDAE) es por lo general, más grande que el de un físido y su concha más espiralada hacia atrás con la última vuelta bastante amplia.

No debéis guiaros exclusivamente por el carácter levógiro o dextrógiro de la concha, dado que existen poblaciones de limneidos que presentan el giro de la concha cambiado.

Se trata de caracoles hermafroditas con fecundación cruzada, es decir, que los individuos siempre que pueden no recurren a la autofecundación para reproducirse y de esta manera, consiguen mantener la variabilidad genética en la población y no se crean clones. De todos modos, si las condiciones no lo permiten, el animal tiene la capacidad de generar nuevos individuos autofecundándose.

Son caracoles ovíparos que ponen sus huevos inmersos en una masa gelatinosa sobre: los cristales del acuario, plantas, decoración, etc... Se reconocen fácilmente y dado que son extremadamente prolíficos, lo mejor que podéis hacer es evitar su introducción realizando una inspección minuciosa de todas las plantas que introduzcáis en vuestro acuario que son la principal vía de acceso que tienen estos moluscos.

Si recordáis, cuando hablamos de los físidos, os comentamos ya la capacidad que tenían los gasterópodos de este tipo para convertirse en una plaga, pero desgraciadamente, aquí la cosa no se queda en una simple plaga, sino que los limneidos son un auténtico peligro para las plantas de vuestro acuario y son muy pocas, las excepciones que conocemos al respecto. De modo que volvemos a recomendaros que evitéis en lo posible su introducción accidental en el acuario.

En Cataluña (España), tenemos cinco especies de limneidos repartidas en dos géneros: Lymnaea y Radix que frecuentan los sistemas leníticos. La especie Radix peregra es quizás la más reófila de todas, es decir, la que habita más típicamente los ambientes de corriente (ríos, arroyos, etc...).

Como sucedía con las otras especies de caracoles que hemos comentado, los limneidos tampoco son adecuados como bioindicadores de la calidad del agua, dado que tienen un amplio rango de tolerancia tanto de condiciones ambientales como de la polución.

 

Caracol malayo vivíparo (Melanoides tuberculata)

Es una de las especies que más frecuentemente puebla los fondos de los acuarios de los aficionados. Es un gasterópodo que pasa la mayoría de las veces inadvertido a nuestros ojos, sino es porque un día observamos el acuario de noche y nos sorprendemos ante la presencia de unos “simpáticos” caracolillos reptando sobre el sustrato o por los cristales.

Se trata de unos gasterópodos de concha espiralada y forma cónica, con capacidad de opercularse para pasar los periodos de sequía y con la costumbre de enterrarse durante el día en el sustrato del acuario. Sólo cuando su población es muy abundante, es frecuente verlos pululando por el acuario, incluso con la luz encendida.

Son animales detritívoros que rara vez causan daño a las plantas, sino más bien ayudan a mantener el sustrato en buenas condiciones, removiéndolo y alimentándose del sedimento que entre la grava se deposita.

Aunque parezca que hasta ahora todo son beneficios, lo cierto es que unos pocos ejemplares introducidos en el acuario, pueden convertirse en una auténtica plaga y esto pese a que comporta más problema estético que otra cosa, no olvidemos que son una importante carga orgánica para el acuario y que si se llega a establecer una fuerte competencia por el alimento, no descartéis la posibilidad que puedan empezar a dañar vuestras plantas (son casos particulares, pero que no debemos olvidar).

De todos modos, generalmente, tras una proliferación masiva de estos moluscos está una fuerte carga detrítica del acuario que es su principal fuente de alimento. Así, que si sois cuidadosos con la cantidad de alimento que suministráis y no tenéis superpoblado el acuario, en principio, no deberíais tener problemas con ellos, aún estando presentes en el acuario, puesto que la propia falta de alimento controlará (autoregulará) su proliferación.

Las dos vías de entrada más frecuentes de estos gasterópodos a un acuario son: plantas acuáticas y sustrato (arena, gravas, etc...). La vía de las plantas ya os la hemos explicado con otras especies, pero quizás aquí, más que la presencia de puestas (no existen-son vivíparos) o la presencia de adultos en los tallos y hojas, donde suelen venir ocultos es entre las raíces o en la propia maceta que traemos del comercio. Así, que es muy importante que reviséis a conciencia estas partes de la planta y que, por supuesto, retiréis cualquier: maceta, tiesto o esponja que oprima las raíces, aparte por el propio bienestar de la planta.

Detalle del opérculo

La otra vía de entrada puede sorprender a algún aficionado, pero os podemos asegurar que no es nada infrecuente. En algunos comercios, es posible encontrar gravas y arenas de “segunda mano”, es decir, sustratos que fueron utilizados en su día en algún acuario, pero que después de lavarlos y limpiarlos “supuestamente” a conciencia son reembolsados de forma casera y nuevamente vendidos, en principio, a un precio más económico. El problema que venimos detectando, es que estos sustratos no se limpian como debieran y aunque, en algunos casos, aparentemente parecen limpios, dicha arena contiene unos inquilinos no deseados.

La sorpresa de la mayoría de aficionados con estos sustratos, viene cuando colocan el sustrato en su acuario y después de llenarlo con agua, observan que a las pocas horas hay caracolillos paseándose por su acuario, y se preguntan...¿pero de dónde han salido sino he puesto ni una sola planta? Pues, la respuesta es de la arena de “segunda mano” que acaba de comprar que puede contener tanto juveniles como adultos.

Si queréis evitar sorpresas, os recomendamos que no compréis este tipo de arenas o que si lo hacéis, tengáis la completa certeza que se trata de una arena completamente limpia. Desgraciadamente, muchas veces la palabra del comerciante no es garantía que ese sustrato esté todo lo “limpio” que nos interesa. Lo que sí os podemos decir, es que con los sustratos nuevos nunca hay estos problemas.

 

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