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Artemia Salina

Es el alimento vivo más comúnmente utilizado para sacar adelante las puestas de nuestros veces y esto ha hecho, no en vano, que este crustáceo se haya convertido en uno de los más comercializados en las tiendas de acuariofilia.
 

La forma que más comúnmente encontramos es en huevos secos que podemos eclosionar sin problemas en nuestra casa como ahora explicaremos, de donde obtendremos unas minúsculas larvas llamadas nauplios que servirán para alimentar a alevines o peces pequeños y que si lo deseamos podemos hacer crecer hasta adultos.

La artemia vive en aguas saladas que generalmente contienen un grado de salinidad más elevado que el agua de mar común donde se reproducen en grandes cantidades y es posible encontrar individuos de diferentes tamaños. Un lugar mítico para recolectar estos crustáceos son Las Salinas de Cádiz aquí en España.

Para eclosionar los huevos debemos proveernos de una botella de agua, por ejemplo de 1 o 2 litros de capacidad, a la que añadiremos 35 gramos de sal marina por litro de agua que colocaremos a una temperatura no inferior a 20ºC. Dentro de la botella, colocaremos un difusor de aire que mantenga el agua en constante movimiento lo que provocará pasadas 24-36 horas la eclosión de las artemias. Si la temperatura es inferior a 20ºC la eclosión se producirá a duras penas y si la bajamos todavía más, simplemente no se producirá. Los mejores resultados se obtienen entre 24-26ºC.

Los huevos son un polvillo fino de color marrón, de manera que una pequeña cantidad contiene muchos huevos y la cantidad a añadir vendría a ser una cucharilla de te rasa que esparciremos con delicadeza dentro de la botella. Los huevos ellos mismos al entrar en contacto con el agua se distribuirán uniformemente por la superficie y posteriormente, serán agitados por el compresor de aire como explicamos con anterioridad.

Una vez se haya producido la eclosión se formarán tres niveles dentro de la botella. En la superficie tendremos las cáscaras de los huevos, en el medio los nauplios y en el fondo los huevos no eclosionados y muertos varios. Los nauplios son atraídos por la luz, de modo que si en una habitación oscura iluminamos una zona de la botella con una linterna se nos acumularán en ella y podremos aspirarlos fácilmente con una jeringuilla provista de un tubo flexible.

La otra posibilidad es planear en el momento del montaje del eclosionador una especie de llave que nos permita recoger los nauplios sin coger ni cáscaras ni huevos muertos como se puede ver en el siguiente esquema:

 El sistema se basa en una botella de agua invertida y está compuesto por un tubo de respiración (A) que nos permite la entrada de aire en el interior de la botella y al cual podemos colocarle un pequeño tapón cuando queramos efectuar labores de llenado de la misma (E). En la parte inferior, encontramos el tapón de rosca de la botella al cual practicaremos dos orificios lo más estrechos posible sólo dejando el espacio justo para que pasen dos trozos de tubo flexible de compresor, y que si queremos podemos reforzar con un poco de silicona para evitar pérdidas de agua. El tubo más corto estará provisto de una llave de paso (B) que nos permitirá tener cerrada la salida de agua, mientras que el otro tubo irá conectado a una válvula antiretorno (C) que evitará la entrada de agua en el compresor si por cualquier motivo éste se parase. Existe estratégicamente una diferencia en la longitud de los tubos que entran en la botella y esto tiene su explicación.

El tubo más corto sobresale unos centímetros de la rosca de la botella lo que nos permite recoger los nauplios que encontramos en la zona media sin peligro alguno de aspirar huevos muertos (quedan justo por debajo de la zona de aspiración) ni tampoco cáscaras, puesto que éstas se encuentran en superficie y bastará cuando estén cerca de la zona de aspiración cerrar la llave de paso. Por el contrario, el tubo más largo procedente del compresor está situado en la misma base de la rosca de la botella lo que permite agitar completamente todos los huevos desde la base sin que se generen zonas muertas.

Una vez tengamos los nauplios recogidos es el momento de pasarlos a una malla (media, red fina...) donde los aclararemos con agua dulce para posteriormente ser suministrados en el acuario donde vivirán aproximadamente unas 24 horas sino son devorados antes.

Existen alternativas a la eclosión de los huevos encapsulados. La primera consiste en desencapsularlo por medio de una dosis de lejía y la segunda, se trata de comprar los huevos sin cáscara. Queda en manos del lector escoger unos u otros, nosotros siempre hemos utilizado huevos con cáscara y no nos han planteado ningún problema.
 



Si nuestra intención es criar los nauplios hasta adultos debemos advertir que el porcentaje de éxito no suele ser muy alto y el gasto económico muchas veces no supera los beneficios obtenidos, de modo que es más práctico comprar artemias adultas en un comercio.

El primer método consiste en montar un pequeño acuario dentro de casa provisto de un ligero aireador que oxigene el agua y en el que colocaremos una parte de todos los nauplios de la botella. Debemos vigilar que no se produzcan subidas de nitritos o amoníaco que podrían acabar con las artemias para ello, deberemos cambiar el agua cuantas veces sea preciso. La alimentación estará basada en fitopláncton que podemos encontrar en los comercios de acuariofilia en forma de gel (alga Nannocloropsis), líquido o polvos tipo Mikrozell. La pega es que estos productos suelen ser caros, de modo que si queremos suministrar la cantidad real que los nauplios necesitan nos supondrá un desembolso importante al costar alrededor de 4 - 6 euros un pequeño bote de cada uno de ellos.

El segundo método es mucho más práctico y es el que mejor resultado nos a dado, siendo muy simple de montar y con la única precaución a tener en cuenta que realizar cambios de agua regulares y evitar la evaporación excesiva de agua que aumentaría la concentración de sales del agua de forma peligrosa que podría matar a las artemias (tienen un cierto rango de tolerancia).

Necesitamos un recipiente cuanto más grande mejor de agua salada que colocaremos en el exterior (es interesante sólo cuando las temperaturas son cálidas, por ejemplo, en verano) esperando a que en pocos días habiendo añadido un poco de abono orgánico se haya producido una explosión de algas verdes en suspensión de forma natural, la llamada agua verde que no es otra cosa que puro fitopláncton. Es el momento de añadir los nauplios que comenzarán a devorar estas algas y si tenemos mucha cantidad de agua por nauplio garantizaremos que se establezca un equilibrio entre el fitoplácnton producido y el consumido, de modo que no deberemos añadir extra aunque para más seguridad siempre podemos tener un reservorio en garrafas expuestas al sol.

Para mantener el cultivo, deberemos ir añadiendo agua destilada para reponer el agua evaporada y pequeñas cantidades de abono orgánico para mantener la producción de algas que son la base de la alimentación de las artemias.
Con este sistema es fácil conseguir al cabo de unos 15 días aproximadamente artemias adultas que si las dejamos se aparearán y nos volverán a dar nauplios y así succesivamente.

Los machos presentan unos apéndices en la región anterior que utilizan para agarrarse a las hembras que se caracterizan por tener en el extremo posterior de su cuerpo un estructura globosa donde se encuentran los huevos.

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Alberto Maceda & Irene González | www.alaquairum.com | www.alaquairum.net

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