Alojamiento en cautividad
Cuando decidimos mantener anfibios en cautividad una de las primeras cuestiones que debemos plantearnos es el tipo de alojamiento que vamos a ofrecer a los animales. No se deben tomar decisiones precipitadas ni la compra compulsiva de los animales sin previamente habernos informado de cuáles son sus requerimientos y si seremos capaces de ofrecérselos en nuestro hogar.
Es muy importante que antes de la llegada del animal tengamos una idea clara de donde vamos a instalar su “casa” e incluso si es preciso, compremos primero el habitáculo y al día siguiente cuando tengamos todo preparado, al animal. De esta forma, evitaremos hacer el montaje con prisas si es la primera vez que lo hacemos y nos ahorraremos disgustos posteriores por si hay algo que no acaba de funcionar.
No todos los anfibios requieren el mismo tipo de alojamiento, ya que no todos provienen del mismo tipo de hábitat. Esto implica que la tendencia de muchos aficionados de mantener los anfibios siempre en agua es un lamentable error, puesto que a no todos les gusta estar siempre con los pies a remojo.
Si queremos crear un habitáculo acorde con las necesidades de la especie que queremos mantener, lo primero que debemos hacer es documentarnos acerca de cómo vive esa especie en libertad: temperatura, humedad, tipo de vegetación, sustrato, etc... Una vez tengamos claros todos estos aspectos, ya podemos proceder a elegir el tipo habitáculo en el que vamos a mantener nuestros animales.
No os recomendamos que os informéis sólo exclusivamente a partir de lo que os digan los comerciantes y os diremos por qué. Los anfibios son unos auténticos desconocidos y existen pocos aficionados a ellos, esto hace que incluso dentro del gremio de comerciantes haya bien pocos realmente aficionados, lo que conlleva que se dé una información poco especializada y se basen en dar unos consejos muy generales para el mantenimiento de ellos en cautividad.
Os lo decimos porque hemos vivido ciertas experiencias en nuestros paseos por los comercios que ponen los pelos de punta a cualquiera que medianamente le guste esta afición. Desde comerciantes que manosean los anfibios como si tuvieran en las manos a un hámster hasta los que venden como pareja a todo aquel par de ranas que tienen en sus dependencias y esto es una pena, pero hay quien ha nacido para trabajar con ganado y no con anfibios que requieren más delicadeza en su manipulación. De ahí que os recomendemos que consultéis también bibliografía especializada para no llevaros sorpresas aparte de los consejos que intentamos daros desde esta humilde web.
El artículo va a estar dividido en varias partes que corresponderán a los diferentes tipos de habitáculos donde podemos mantener a las diferentes especies de anfibios. Queremos con esto, intentar que el lector tenga una idea clara de cuál es el equipamiento básico que se necesita para mantener a este tipo de animales para que después, una vez asentada la base técnica, sólo tenga que dejar volar su imaginación para decorar su acuaterrario o terrario.
No vamos a comentar aquí cuáles son las necesidades (alimentación, temperatura, etc...) de cada una de las especies que podemos mantener en estos diferentes ambientes, puesto que lo explicamos en las tablas de requerimientos.
Acuario
Acuaterrario
Terrario de bosque
Terrario de selva tropical
Acuario
Éste es el habitáculo idóneo para todas las especies de anfibios exclusivamente acuáticas. En el podemos mantener anuros de la familia de los Pípidos (Xenopus, Pipa, Pseudohymenochirus, Hymenochirus), así como también un buen número de urodelos: Ambystoma mexicanum, Sirénidos, etc...
El tamaño del acuario irá en función del número de ejemplares que deseemos mantener, así como también del tamaño de éstos en estado adulto. No es lo mismo un acuario para sapillos de uñas enanos africanos del género Hymenochirus que uno para las ranas sudamericanas de género Pipa, así que nuevamente advertimos de la importancia que tiene informarse sobre las características del animal que vamos a mantener antes de hacer las compras.
Como todos los anfibios que vamos a mantener no necesitan salir a tierra en ningún momento de su vida, no necesitamos colocar ninguna rampa o piedra donde puedan salir a descansar porque no harían ningún uso de ella. Así que simplemente decoraremos el acuario como si para el mantenimiento de peces se tratase, ya que apenas existen diferencias. De todas formas, vamos a explicaros como podría quedar un acuario modelo destinado al mantenimiento de alguna de estas especies.
Recipiente. Los acuarios tradicionales vienen provistos de una tapa de cristal o plástico duro que evita que se evapore el agua y que algún pez saltarín acabe su vida en el suelo. Sin embargo, tienen la desventaja que crean en el espacio comprendido entre la superficie del agua y la tapa, un aire viciado que resulta en algunos casos letal para nuestros animales. De ahí que recomendemos la sustitución de esas tapas (si no todas si al menos alguna) por una tela mosquitera que garantice una correcta ventilación y ofrezca a los animales siempre un aire fresco y renovado.
Calefacción. La necesidad de instalar un termocalentador dependerá de la especie que mantengamos, ya que para algunas es incluso desaconsejable su utilización (Ambystoma mexicanum). Os recomendamos que miréis las tablas sobre el mantenimiento de especies exóticas para tener una idea de cuál es el rango térmico que toleran.
Iluminación. Si por los anuros fuera podríamos prescindir de las pantallas de luz, ya que tendríamos suficiente con la claridad proveniente de alguna ventana cercana ( ¡nunca sol directo! ). El problema radica en las plantas acuáticas, puesto que los anfibios gustan de refugiarse entre ellas y aparte ofrecen un entorno mucho más natural, así que tenemos que proveer a nuestro acuario de una pantalla fluorescente si queremos que sobrevivan.
Filtro. Los anfibios tienen un metabolismo más elevado que los peces, lo que se traduce en una mayor producción de materia orgánica. Si queremos olvidarnos de los cambios de agua casi diarios y de este modo, garantizar que nuestros anfibios puedan permanecer tranquilos en el recipiente sin molestarlos a cada paso, no nos queda otra alternativa que colocar un buen filtro.
No necesitamos filtros excesivamente sofisticados, así que nadie se vaya a gastar una fortuna en ellos porque no es necesario. Os recomendamos los clásicos filtros de interior (si el tamaño del acuario no es muy grande) provistos de una esponja y con la posibilidad de colocar carbón activo o algún otro producto absorbente tipo Purigen.
Decoración. El sustrato a colocar en el fondo será la típica arena de acuario o incluso podemos prescindir de él según nuestras necesidades, pero lo que sí es muy importante es cerciorarnos de no colocar un sustrato demasiado fino que puedan ingerir nuestros animales por error.
Podemos colocar algún tronco que dé un toque más natural al acuario y donde los animales puedan ocultarse si lo desean. Aparte podemos anclar sobre él algunos helechos acuáticos si queremos.
El color ambarino que puede dejar el tronco no es problema para los anfibios, si bien puede que a algunos aficionados lo encuentren antiestético. La utilización de absorbentes como Purigen (Seachem) o el clásico carbón activado nos pueden solucionar el problema sin poner en peligro la vida de ninguno de los habitantes del acuario.
La vegetación que podemos colocar estará en función del tamaño de los animales y de la luz que dispongamos, si bien os recomendamos que no os compliquéis la vida de manera innecesaria y que vayáis a lo práctico. Algunas plantas que no necesitan grandes cuidados son: musgo de java (Vesicularia dubyana), cintas (Vallisneria sp.), Elodea (Egeria densa), Anubias, Ceratopteris, etc...
Puede ser incluso interesante la colocación de la temida lenteja de agua (Lemna minor), ya que da un aspecto muy bonito a los acuarios habitados por anfibios y de paso es una ávida consumidora de nutrientes que nos ayuda a mantener el agua limpia.
El mantenimiento vendría a ser el mismo que el de un acuario de peces, es decir, deberemos limpiar la esponja del filtro con regularidad utilizando la misma agua del acuario y realizar cambios parciales del volumen total del recipiente con el fin de tener siempre una agua en buenas condiciones a disposición de nuestros animales. Tengamos presente que las labores de limpieza deberán realizarse con más frecuencia cuanto mayor sea el número de animales que en él habiten o más grandes éstos sean en tamaño.
Algunos usuarios se complican de forma innecesaria la vida añadiendo abonos al acuario destinado al mantenimiento de anfibios y en algunos casos, las mezclas caseras que realizan dañan a los propios anfibios. No es que consideremos esta práctica una idea descabellada, pero nosotros nunca hemos abonado un acuario destinado a este tipo de animales y los resultados han sido realmente satisfactorios. Hay que tener en cuenta que el tipo de plantas que hemos colocado de por sí no son exigentes y en caso de necesidad siempre podemos introducir algún comprimido de abono en las raíces.
Acuaterrario
Este tipo de ambiente es el idóneo para mantener a aquellos anfibios que durante alguna etapa de su ciclo vital necesitan ingresar en el medio terrestre, pero que continúan muy ligados al medio acuático como ocurre con la mayoría de tritones.
Conocemos con el nombre de acuaterrario, paludario o terrario de ciénaga, a un acuario provisto de una gran parte acuática donde encontramos una superficie de relativo pequeño tamaño donde los animales pueden salir siempre que lo deseen. Esta parte terrestre puede ser desde construcciones sencillas tipo rocas planas apiladas recubiertas por un manto de musgo verde o la típica rampa de cristal recubierta de césped artificial hasta construcciones más sofisticadas con troncos, musgos, helechos, etc... todo depende de la creatividad del aficionado.
Igualmente que en el caso de un acuario, el tamaño del acuaterrario dependerá del número y tamaño de los ejemplares que deseemos mantener. Del mismo modo, el equipo técnico necesario para hacerlo es idéntico al caso anterior, así que os remitimos al apartado anterior para leer dicha información.
Aquí también os recomendamos colocar una rejilla para garantizar una correcta renovación de aire y respecto a las plantas que podéis colocar en la parte terrestre dependerá un poco del montaje que hayáis realizado y del espacio del que dispongáis. En nuestro modelo, os hemos propuesto un montaje de acuaterrario muy simple y en la parte terrestre, dado que el suelo siempre estará muy húmedo os crecerán muy bien musgos y helechos que aunque tengan las raíces encharcadas se desarrollarán sin problemas.
Así pues, algunas de las plantas que podríais colocar serían: Asplenium nidus, Adiantum capillus-veneris, Nephrolepis, Selaginella, etc...
Un buen sustrato para la parte terrestre sería la fibra de coco. Está libre de abonos, pesticidas, etc... y tiene la ventaja que retiene muy bien la humedad algo ideal para nuestro montaje. Aparte su precio no es muy elevado y se vende en paquetes que una vez hidratados adquieren un gran volumen por lo que sale rentable.
Es muy importante que escojáis un buen sustrato, pensad que puede ser ingerido accidentalmente por los animales que pueblan el acuaterrario y si éste contuviera algún compuesto tóxico podría poner en peligro su vida o bien provocar oclusiones intestinales debidas a que el material ingerido no puede ser expulsado durante la defecación. Más vale rascarse un poco el bolsillo que no recurrir a sustratos de dudosa calidad y llevarnos sorpresas desagradables.
Terrario de bosque
En un terrario de bosque, la parte acuática pasa a un segundo plano y lo que adquiere importancia es la parte terrestre. La razón es que los habitantes de este tipo de habitáculos son malos nadadores y suelen vivir entre la hojarasca, madera en descomposición, etc... que encontramos cerca de los cursos de agua.
Un terrario de bosque se caracteriza por un suelo húmedo (no encharcado) con abundancia de hojarasca y con temperatura ambiental fresca (no superior a 20ºC). Los típicos habitantes de estos habitáculos son: salamandras, sapos, etc...
El sustrato puede estar formado como en el caso anterior por fibra de coco que retendrá muy bien la humedad y permitirá a los animales excavar con facilidad. Sobre éste, colocaremos hojas de caducifolios (roble por ejemplo) junto con algunos corchos o troncos para proporcionar refugios.
La vegetación dominante os recomendamos que vuelvan a ser los helechos y no por un capricho, sino porque si observásemos el tipo de ambiente en donde viven la mayoría de estos animales nos daríamos cuenta que son precisamente éstos, las plantas que dominan el sotobosque junto con plantas rastreras como la hiedra (Hedera helix) o las zarzas (Rubus sp.) y briófitos de diversa índole.
Un terrario de estas características requiere mantener una humedad ambiental y de sustrato altas, pero ¡CUIDADO! debemos evitar a toda costa los encharcamientos. Os recomendamos que controléis la humedad del sustrato a través del cristal y cuando veáis que se acumula agua, interrumpid durante el tiempo que sea preciso las pulverizaciones hasta que la situación vuelva a la normalidad.
Dichas pulverizaciones pueden ser con agua destilada o también con agua de grifo si ésta no viniera cargada excesivamente con cloro o metales pesados. Decimos esto, porque una pequeña cantidad de cloro actúa como desinfectante, pero si no estáis seguros de la concentración que hay en vuestra agua de grifo, optad por agua embotellada o destilada.
Las pulverizaciones nunca deben ser directamente sobre los animales, mejor haced un efecto lluvia con el aspersor para que el agua caiga en forma de pequeñas gotas por todo el terrario y de forma suave sobre los animales.
Si sois cuidadosos y mantenéis la humedad alta, no será necesario instalar ninguna piscina o cuenco donde los animales puedan refrescarse. Ahora bien, podéis colocar una pequeña tarrina de barro de escasos 2 cm. de profundidad aprox con agua para que los animales puedan hidratarse en caso que tengáis algún descuido con las pulverizaciones. Pensad que los anfibios se deshidratan con mucha rapidez si están en un ambiente seco.
Dependiendo del tamaño de los animales que vayáis a colocar, es posible que os desmonten la decoración que con tanto esmero habéis creado. Por ello, nuestra recomendación es que decidáis primero cuáles van a ser los habitantes que van a poblar el terrario y luego penséis en la decoración que vais a hacer.
Por regla general, las salamandras no son muy dadas a hacer grandes destrozos en la decoración, pero no podemos decir lo mismo en el caso de los sapos que al ser más pesados cuando excavan o cuando caminan pueden destrozar a las especies de helechos más delicadas.
La última cosa a comentar es la iluminación y la ventilación. Un terrario de bosque debe mantenerse fresco, así que evitaremos todas aquellas lámparas que den excesivo calor y es más, si por los animales fuera con que únicamente hubiera claridad de una ventana que les permitiera distinguir entre el día y la noche, ya habría suficiente. Como en el terrario hay plantas, deberemos colocar un fluorescente que permanezca encendido durante al menos 8 horas al día para que éstas puedan subsistir.
La otra posibilidad es que mantengamos el terrario en algún balcón o terraza exterior en una zona sombría, puesto que allí la luz natural será más que suficiente y nos solucionará el problema.
Lo último que nos queda por tratar es el tema de la ventilación. Debemos poner por encima la renovación del aire a la pérdida de humedad, es decir, da igual cuantas veces tengamos que pulverizar, pero lo que no podemos permitir es que dentro del terrario se cree un aire viciado que ponga en peligro la vida de los animales.
Por eso, os recomendamos que en lugar de las clásicas tapas de cristal que vienen en los acuario, coloquéis al menos en parte de la tapa algún tipo de rejilla que garantice la renovación del aire.
Terrario de selva tropical
Sin duda alguna, el tipo de terrario que a más aficionados enamora es el de selva tropical. Será el gusto que tenemos los humanos siempre por lo exótico, serán los colores de los animales que en él habitan, será la exuberante vegetación que en ellos crece... la cuestión es que son cada vez más los aficionados que deciden montarse un terrario de estas características.
Las claves para mantener con éxito un terrario de selva tropical son: humedad y temperatura. Como en el terrario de bosque, deberemos mantener una humedad ambiental elevada tanto en el aire como en el sustrato mediante pulverizaciones frecuentes que debido a la temperatura elevada que tenemos (25-28ºC), deberán ser casi diarias dado que el agua se evaporará con suma rapidez, pero tampoco os toméis esto al pié de la letra. Se trata de ir pulverizando cuando veamos que la humedad ambiental (75-95%) ha disminuido y lo deberemos hacer cuantas veces sea preciso.
Algunos aficionados optan por colocar pequeñas cascadas por el terrario para que ayuden a mantener la humedad ambiental elevada e incluso los hay que para crear un ambiente tropical más real, adquieren un humidificador en los comercios especializados. Se trata de un aparato que por ultrasonidos y sumergiéndolo en agua, produce una nieblina que hace un efecto muy bonito en los terrarios en los que se instala, especialmente si éstos son grandes y no se saturan de “humo”.
Los terrarios destinados a recrear este tipo de ambientes se recomienda que sean más altos que anchos dado que las especies que en ellos van a habitar son principalmente arborícolas. Podemos recubrir las paredes de cristal del habitáculo con corcho, xaxim (tierra de helechos) o bien crear relieves con espuma de poliuretano que una vez seca se puede recubrir con resina y adherir fibra de coco.
Las tres maneras son buenas, dependerá de la creatividad de cada aficionado el resultado final. Si algo os podemos decir es que las construcciones con resina y espuma son más laboriosas de realizar que las hechas a base de corcho o xaxim.
El objetivo de este tipo de decoraciones es crear un sustrato por donde las plantas puedan trepar e incluso si dejáis huecos cuando realizáis estos montajes, podréis plantar en el mismo sustrato dando un efecto muy bonito de conjunto a vuestro terrario.
El suelo del terrario lo podréis cubrir con fibra de coco. Parece que tengamos algo con la fibra de coco, pero es un sustrato muy agradecido que nunca da problemas y que por sus propiedades va muy bien en este tipo de ambientes, por eso nunca nos cansaremos de recomendarlo. También podríais colocar musgos Sphagnum que venden deshidratados, etc... pero el acabado no es el mismo.
La decoración puede completarse con troncos altos, corchos, etc... que queden recubiertos de plantas epífitas y que sin duda alguna, constituirán el foco de atención de este tipo de composiciones. Existen muchas especies de plantas que podrían ir bien y la lista podría ser larguísima, por eso os recomendamos que os dirijáis a un centro especializado en jardinería y que hagáis vuestras compras asesorados por un comerciante especializado al que le debéis explicar para qué queréis las plantas y seguro que os asesorará encantado sobre qué plantas funcionarán mejor.
Nosotros no podemos hablar aquí de todas las plantas porque nos alargaríamos demasiado y tampoco creemos que sea necesario. Ahora bien, si os surge cualquier duda tenéis el foro y nosotros dentro de nuestras posibilidades os responderemos gustosamente.
Para mantener la temperatura del terrario, podéis colocar un esterilla calefactora en uno de los laterales o bien en el suelo, dependiendo de cómo hayáis montado el terrario. No os preocupéis si no hay una temperatura homogénea en todo el habitáculo, así las ranas podrán colocarse a la temperatura que les guste más.
Aparte de las esterillas, hay otros aficionados que optan por calentar el terrario con un termocalentador en la parte acuática aprovechando las cascadas que se montan. Si el terrario es de pequeñas dimensiones, nosotros aún os recomendaríamos esta idea, pero si os somos sinceros lo que no nos gusta es el principio de funcionamiento de este tipo de montajes.
Quien realiza este tipo de instalaciones, suele colocar un doble fondo en el suelo del terrario. Coloca una rejilla más o menos fina a una cierta altura del suelo del terrario y debajo de ésta coloca el sistema de filtración y el termocalentador, y sobre ella, colocan el sustrato.
La bomba del filtro hace subir el agua hasta la parte alta del terrario y cae en forma de cascada por la pared ayudando a mantener la humedad, pero para volver a ser cogida por la bomba debe atravesar el sustrato y la rejilla. Para nosotros, el problema de este tipo de montajes es que son tediosos de limpiar y que tienden a embozarse con mucha facilidad con el trabajo que esto supone de tener que desmontar todo el suelo del terrario, etc... Por eso, no somos partidarios de ellos o si tenemos que serlo, únicamente lo seremos en terrarios pequeños que son más manejables para este tipo de labores.
De todos modos, lo que nosotros preferimos es que el sistema de bombeo de agua esté más accesible y no haya que desmontar medio terrario para acceder a él con los trastornos que conlleva para los animales y las plantas que en él habitan. Puede quedar escondido detrás de algún tronco o realizando algún falso tabique que podamos desmontar con facilidad, sin necesidad de llegar a estas complicaciones.
Dependiendo de los anfibios que vayamos a poner, la profundidad de agua no deberá ser muy grande o corremos el riesgo que se ahoguen. Con las ranas de ojos rojos (Agalychnis callidryas) no hay ningún problema porque son buenas nadadoras, pero si por ejemplo lo que queremos poner son dendrobates (ranas flecha) deberemos tenerlo en cuenta y quien dice estos ejemplos dice otros.
Por tanto, es muy importante como os venimos repitiendo a lo largo del artículo que antes de montar el terrario tengáis claro a qué animales lo vais a destinar para crear el hábitat más propicio para ellos sin tener que realizar reformas de última hora.
Nosotros no os podemos dar todo un serial de modelos dedicados a las diferentes especies porque no acabaríamos nunca y por eso, hemos preferido asentar unas bases y que después vosotros consultado bibliografía especializada o bien a otros aficionados, podáis crear el terrario que más se ajuste a las necesidades de los animales que queréis mantener.
Para acabar, tan sólo nos queda comentar dos cosas. Los terrarios de este tipo tienden a empañarse y es algo que tiene difícil solución. No podemos crear excesivas zonas de ventilación o se crearán corrientes de aire que producirán cambios bruscos de temperatura y romperán con el clima homogéneo que debe reinar dentro del terrario.
La segunda cosa a comentar es la iluminación. Los anfibios tienen bajos requerimientos de radiación ultravioleta, especialmente UVB, así que deberemos escoger un fluorescente con baja radiación de esos que hay en las tiendas especializadas en reptiles o bien incluso alguno de esos que se venden para los acuarios nos puede ir bien sin necesidad de recurrir a fluorescentes más sofisticados.